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15 Errores habituales de jardinería que solemos cometer y cómo solucionarlos

A la hora de crear un jardín, estamos tan entusiasmados por empezar que muchas veces cometemos algunos errores básicos que nos entorpecen el cuidado de las plantas e incluso pueden tener resultados fatales, como la atracción de plagas. Sin embargo, todo problema tiene una solución y nunca es tarde para arreglar nuestro jardín de modo que podamos disfrutarlo aún más.

Por eso, Genial.guru te presenta 15 equivocaciones habituales que solemos cometer cuando estamos cuidando nuestro jardín, así como unos trucos para remediarlas.

1. No planificar el jardín

Una de las fallas más habituales al momento de empezar a crear un jardín es no tener en cuenta el espacio que tenemos para colocar las plantas. Se suelen poner las plantas sin antes pensar en la iluminación apropiada ni tampoco en la visibilidad estética que tendrán. Por eso es aconsejable elaborar un bosquejo para ubicar las plantas adecuadamente, de modo que crezcan en las condiciones óptimas.

2. Plantar las semillas demasiado temprano o tarde

También se acostumbra plantar semillas en momentos del día no aptos para que las plantas se desarrollen bien, porque no se tienen en cuenta las bajas temperaturas durante la noche o se hace en temporadas muy calurosas que pueden dañarlas. Para ello es mejor conocer las temperaturas estimadas de la zona para saber cuándo empezar a trabajar en tu jardín.

3. No tener una técnica de riego eficaz

Regar durante el día hace que el agua se evapore con el sol, por lo que se pierde la humedad y, además, se pueden quemar las hojas. Otro error de riego habitual es colocar agua superficialmente sobre la tierra, es mejor hacer unos pequeños agujeros para asegurarse de que el agua vaya más profundo.

4. No saber usar el compost adecuadamente

Los primerizos pueden confundir el compost con el fertilizante, pero ambos tienen propiedades diferentes. El compost está hecho de desechos orgánicos y se utiliza para enriquecer la tierra. En cambio, los fertilizantes están compuestos de estiércol y otros elementos que desprenden nitrógeno. Aun así, cada planta tiene una preferencia nutricional, por lo que hay que conocer las necesidades de la tierra; por ejemplo: si necesita nitrógeno, es más recomendable usar fertilizante.

5. Usar cualquier tipo de tierra

No basta con colocar las plantas en cualquier terreno, ya que no toda tierra posee los nutrientes necesarios para que crezcan adecuadamente. Antes de plantar, se puede enriquecer la tierra con otros elementos que puedan ayudar a la retención de nutrientes.

6. Tener plantas invasoras

No todas las plantas son buenas para un jardín, algunas resultan ser invasoras y su crecimiento suele ser rápido. Para evitar una plaga vegetal, hay que cortar la maleza constantemente para controlar su expansión.

7. Seleccionar plantas enfermas

Al momento de elegir una planta en una tienda, es aconsejable fijarse en que las hojas no estén amarillentas, ni secas, ni marchitas y que no tengan algún insecto indeseable como orugas o arañas. Si tiene hojas tersas y brillantes, quiere decir que está sana.

8. Tener una sobrepoblación de plantas

Comúnmente queremos llenar el jardín de plantas, pero podemos crear un caos, ya que subestimamos el poder del crecimiento vegetal. Si ponemos demasiadas plantas, llegará un punto en que necesitarán más espacio para crecer. Para evitarlo, se puede averiguar el espacio requerido para cada especie que tengamos en nuestro jardín y así evitaremos una sobrepoblación.

9. Colocar las plantas alejadas del sol

Si las plantas no reciben la cantidad de sol apropiada, esto puede afectar su crecimiento. Lo mejor para promover su desarrollo es aprovechar la iluminación solar lo más que se pueda, incluso en las zonas sombreadas.

10. No leer las etiquetas y especificaciones de las plantas

Tal como sucede con cualquier producto, muchas veces no prestamos atención a las instrucciones. No todas las plantas requieren las mismas cosas, por lo que a la hora de comprarlas, es importante leer las etiquetas para conocer sus necesidades particulares.

11. Tener la fuente de agua demasiado lejos

Si tenemos una manguera muy alejada de nuestro jardín, resulta no solo incómodo para regar, sino que al final las matas no tendrán la cantidad de agua necesaria o su riego será insuficiente. Es mejor planificar el jardín teniendo en mente el fácil acceso a una fuente de agua. También puede ser útil disponer de algún barril especial para facilitar el riego.

12. No tener las herramientas de jardinería apropiadas

Las herramientas son indispensables para el manejo de las plantas, y los guantes de jardinería son esenciales, ya que no solo evitan cortes en las manos, sino que además previenen la adquisición de enfermedades fúngicas y otras infecciones en las manos o las uñas.

13. Falta de constancia en el cuidado

Una buena planificación y la constancia determinarán el éxito del jardín. Es bueno colocar metas realistas para que no haya desorden y, sobre todo, para poder disfrutar de él.

14. No tener conocimientos sobre el manejo de las plagas

Hay insectos que son molestos, como los mosquitos, pero también hay otras plagas como los caracoles que, si no se tratan a tiempo, pueden tener un resultado desastroso. Sin embargo, los insectos benéficos (mariposas y abejas) pueden ser de mucha ayuda para ahuyentar las plagas; para ello se pueden colocar algunas matas como el cardo lechero, la salvia negra y la blanca, entre otras.

15. No equilibrar el tipo de plantas en el jardín

A veces nos dejamos llevar por la cantidad de flores y nos olvidamos de que se dan por temporadas, por lo que tener plantas sin flores nos puede ayudar a equilibrar el aspecto de nuestro jardín.

¿Qué otro truco conoces para mantener tu jardín? ¿Qué tipo de plantas te gusta tener?

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