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6 Rituales que se deberían adoptar para tener un sueño reparador

¿Cómo mantener una buena higiene de vida? Esta es una pregunta sin respuesta, sobre todo cuando llevamos un ritmo acelerado y una rutina agotadora. Para enfrentar los aleas de la vida cotidiana, a veces tendemos a renunciar a lo que es verdaderamente bueno para nuestra salud, por ejemplo, tener buenas noches de sueño. Sin embargo, no siempre es fácil cerrar los ojos y dormir bien. La explicación es sencilla: generalmente solemos adoptar malos hábitos que tienen un impacto directo sobre nuestra salud y, por lo tanto, en la calidad de nuestro sueño.

En Genial.guru, estamos convencidos de que un buen descanso es vital para ser exitosos. Es por esto que hemos decidido compartir contigo algunos trucos para mejorar tu vida. Hoy te hablaremos de las reglas a seguir para disfrutar plenamente de tu cama y lograr dormir como un bebé.

1. Cambiar las posiciones de sueño; después de todo, cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes

Dicen que la mejor posición para dormir es de espalda. Ciertamente, es bueno para la columna vertebral y la nuca, pero también favorece los ronquidos y la apnea del sueño. Por otra parte, dormir bocabajo tiene más inconvenientes que ventajas. Esta posición nos obliga a voltear la cabeza, lo que puede terminar siendo muy doloroso para la parte superior del cuerpo.

Si duermes de lado, podrás disminuir la presión sobre la columna vertebral, pero las caderas se verán afectadas. En posición fetal, los músculos se relajan naturalmente y el reflujo y la acidez disminuyen. Sin embargo, esta posición puede dificultar la respiración. En conclusión, lo mejor es cambiar de posición de tanto en tanto para lograr tener una larga noche de sueño agradable.

2. El principio de la vigilia y el sueño: levantarse y dormirse más o menos a la misma hora

Es importante saber que el sueño está regido por un ritmo circadiano, es decir, un ritmo biológico de 24 horas que varía según las personas. Así pues, para tener buenas noches de sueño y levantarse con el pie derecho, es indispensable adoptar un ritmo constante respecto a la hora de acostarse y, sobre todo, de levantarse.

El hecho de levantarse tarde en la mañana retrasará la hora de acostarse de la noche siguiente, y esto tendrá un impacto sobre las horas de sueño de las noches siguientes si esta conducta se vuelve repetitiva. Es importante tener, pues, un ritmo lo más regular posible para sentir un cierto cansancio que nos avisa que es hora de acostarnos.

3. La cama sirve para dormir, y nada más

Salvo las relaciones en pareja, se debe considerar la cama como un lugar dedicado únicamente al sueño. Cualquier otra actividad incompatible con el sueño debe eliminarse. Entonces, no deberíamos ver series de Netflix durante horas, comer o leer en la cama.

Lo verdaderamente importante es ir a la cama solo cuando queremos dormir. Si el sueño no llega, es mejor salir de ella. El hecho de quedarnos puede desencadenar cierta ansiedad que nos hará mucho más difícil conciliar el sueño. Nuestra cama es, ante todo, un lugar de relajación en el que debemos alejar toda clase de pensamientos negativos.

4. Hacer deporte está bien, pero no al final de la tarde ni en la noche

A veces, nuestras jornadas son largas, por lo que dejamos para la noche nuestra actividad física, lo cual es un grave error. La práctica de ejercicio al final del día aumenta nuestra temperatura, nos activa física y psicológicamente, y estos dos factores no van para nada de la mano con un buen sueño.

Lo que sí puedes hacer a esas horas es caminar sin esforzarte mucho. Trata también de evitar los baños de agua caliente justo antes de acostarte, así como cualquier actividad intelectual intensa hasta altas horas de la noche.

5. Una cena ligera te permitirá dormir mejor

Para dormir mejor, es mejor cenar algo ligero, y casi siempre a la misma hora. Es absolutamente indispensable evitar consumir comidas demasiado pesadas antes de acostarte.

Pero cuidado: no se trata de no comer nada, pues te despertarás inevitablemente con unos terribles antojos de atacar tu refrigerador. Además, es necesario eliminar bebidas energizantes, como el café y cualquier otro tipo de cafeína. ¡Nada mejor que una buena tisana antes de ir a acostarse!

6. Crear un entorno cómodo antes de acostarse a dormir

Cuando las condiciones de confort son buenas, es más fácil conciliar el sueño. Luz tenue, música suave, cama confortable: tres ingredientes propicios para dormir plácidamente. Otros factores que debemos controlar son el ruido, que debemos evitar a toda costa, y la temperatura de nuestra habitación, que no debe ser demasiado calurosa ni demasiado fría. Lo aconsejable es no superar los 18-19 °C en tu alcoba que, por cierto, debes ventilar durante 10 minutos todos los días.

Por otra parte, cualquier tipo de pantalla con luz azul debe estar apagada antes de dormir. Es preferible adoptar rituales relajantes según las preferencias de cada uno para facilitar el paso hacia el mundo de los sueños.

¿Qué hay de ti? ¿Tienes problemas para conciliar el sueño? ¿De qué trucos te vales para lograr un sueño reparador? ¡No dudes en compartir tu experiencia con nosotros en la sección de comentarios!

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