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Cómo poner fin a 10 hábitos desagradables de los niños

Saber mentir, en realidad, es una señal de que el niño está desarrollando algunas habilidades sociales muy importantes, ya que, según revelan diversos estudios, esto está relacionado con la empatía, la cooperación y preocupación por los demás. Sin embargo, esta costumbre, al igual que muchos otros comportamientos, son considerados indeseables por los padres. En la mayoría de los casos, hablamos de fases por las que pasan los niños que finalmente acaban superando, pero si se acaba convirtiendo en algo realmente perturbador, puedes ayudar a tu hijo a ponerle fin.

Genial.guru ha recopilado para los padres aquellos consejos más prácticos sobre cómo deshacerse de los malos hábitos en los niños.

1. Chuparse el dedo

Según afirman los psicólogos, chuparse el dedo para un niño supone una relajante actividad a la que recurren para disminuir la ansiedad provocada por su propio crecimiento. Así, si tu hijo ya está en edad preescolar, pero todavía sigue manteniendo este hábito, puedes ayudarlo con delicadeza a ponerle fin:

  • Prueba a limitar el tiempo que tu hijo pasa chupándose el dedo. Por ejemplo, acuerda con él que se trata de una actividad a la hora de irse a la cama, por lo que no debe realizarse en cualquier otro lugar o en público.

  • No generes un conflicto por esto. No muestres tu enfado con frases del tipo “No vuelvas a chuparte el dedo nunca más”. En vez de eso, trata de lanzarle elogios cada vez que no lo esté chupando.

  • Prueba a hablar con tu hijo sobre el tema. Si le preguntas “¿Te das cuenta de que te estás chupando el dedo ahora mismo?”, esto aumentará su autoconciencia y podrás ayudarlo a reemplazar este hábito relajante con algo diferente.

  • Busca algunas maneras creativas de explicarle a tu hijo que va haciéndose mayor y ya no necesita más chuparse el dedo. Por ejemplo, pregúntale: “¿Crees que Spider-Man se chupa el dedo?”.

2. Ser demasiado exigente

Enseñarle a tu hijo a hacer peticiones de manera apropiada es igual de importante que enseñarle a decir “por favor” y “gracias”. No en vano, ser muy exigente es algo bastante común entre los niños. Por eso, aquí van algunos consejos sobre cómo evitar esta actitud:

  • Siempre puedes hablar sobre este problema con tu hijo. Trata de explicarle la diferencia entre una petición exigente y otra educada. También, hazle saber a tu hijo que algunas de sus misivas recibirán una respuesta afirmativa, “sí”, mientras que otras se responderán con un “no”, y es así, no queda otra que asimilarlo.

  • La parte más importante pasa por no olvidar que eres un ejemplo a seguir para tus hijos. Si adoptas un comportamiento exigente delante de tu hijo, entonces que no te sorprenda ver lo mismo por parte de él.

  • Trata de no reaccionar de manera exagerada si tu hijo está exigiendo alguna cosa porque existe la posibilidad de que él ni tan siquiera se esté dando cuenta de ello en ese momento. Puedes preguntarle: “¿Hay otra manera de que me pidas aquello que quieres?”

  • Ignora siempre las peticiones exigentes de tu hijo, pero al mismo tiempo, asegúrate de reaccionar de algún modo a cada una de sus misivas educadas.

3. Rechinar los dientes

Muchos padres, por lo general, notan que sus hijos rechinan los dientes, ya sea mientras están durmiendo o cuando están despiertos. Esta patología recibe el nombre de bruxismo y existen algunas maneras de ayudar a tu hijo a lidiar con esto:

  • La causa principal del bruxismo responde, principalmente, al estrés sufrido por los niños, según señalan algunos estudios. Ya sea que se trate de un examen en la escuela o una mudanza a otra ciudad, siempre debes hablar con tu hijo al objeto de ayudarlo a lidiar con las cosas que pueden estar generándole estrés.

  • También puedes ayudar a tu hijo a controlar el rechineo de los dientes mientras duerme con una relajación antes de irse a la cama: puede darse un baño, escuchar música o leer un libro.

  • En extrañas situaciones, si el estrés que alberga es más grave, puedes consultar a un médico para poner fin al bruxismo con un tratamiento especial. No ignores este hábito porque puede causar daño a tu hijo.

4. Morderse las uñas y la cutícula

Existen muchas razones por las cuales tu hijo podría estar mordiéndose las uñas: estrés, curiosidad, aburrimiento o simplemente un mal hábito. Lo peor de esto es que esta costumbre continúe hasta al alcanzar la edad adulta. Así que si notas que este hábito se mantiene durante un período prolongado de tiempo, los psicólogos recomiendan que ayudes a tu hijo a deshacerse de él:

  • Trata de entender la causa de esto. Puede estar experimentando estrés, causado por algo con lo que puedes ayudarlo a lidiar.

  • Ayúdalo a ser consciente de este hábito. Puedes acordar con él algún tipo de señal para hacerle saber que se está mordiendo las uñas en ese momento.

  • Recurre a una alternativa creativa. Si a tu hija le gusta morderse las uñas, proponle pintarlas de una manera hermosa para que pueda sentirse como una pequeña princesa y rehúse a arruinar su nuevo estilo.

5. Hurgarse la nariz

Nuestros pequeños y lindos hijos a veces pueden hacen cosas bastante desagradables y esto incluye meterse el dedo en la nariz e incluso comer aquello que encuentran allí. No en vano, esto no se trata solo de un hábito desagradable, sino de una manera rápida de propagar las bacterias responsables de una neumonía, como así señalan algunos estudios. Aquí van algunos consejos para abandonar este hábito:

  • Capta su atención sobre esto y ofrécele una servilleta cada vez que lo haga. Existe la posibilidad de que este hábito se produzca por estar distraído y necesitas ayudar a tu hijo a darse cuenta de ello.

  • Habla sobre los temas de higiene con tu hijo y explícale todas las consecuencias que acarrea la falta de cuidado. Habla con él como lo harías con un adulto, a los niños realmente les gusta que se les tome en serio.

  • Trata de involucrar a tu hijo en algunas actividades que permitan mantenerle las manos ocupadas. De esta manera, no recurrirá por aburrimiento a hurgarse la nariz.

6. Enrollarse el cabello

Enrollarse el cabello es un mal hábito al que pueden aferrarse de vez en cuando muchos niños, sin embargo, para los pequeños con más ansiedad este gesto supone una especie de liberación. Puede considerarse algo normal si tu pequeño se deshace de él a la edad de unos 3-4 años, pero si persiste durante más tiempo, definitivamente, deberás tomar medidas:

  • Trata de no llamar la atención de tu hijo hacia el hecho en sí mismo, eso solo lo empeorará. En vez de esto, trata de hablar con él y ayudarlo a entender por qué tiene lugar este comportamiento.

  • Ayúdalo a encontrar otras formas de liberar su energía acumulada con actividades como el baile, la práctica de deportes y similares.

  • Encuentra una alternativa. Por ejemplo, ofrécele a tu hija una muñeca con el cabello largo para que pueda jugar con el pelo de esta en vez del suyo.

7. Emplear palabras malsonantes

Este comportamiento es imposible en la crianza de un hijo. Mientras que los niños más pequeños pueden, a veces, decir palabras más inofensivas, los niños mayores pueden querer ofender a propósito empleando un lenguaje grosero. Los padres con experiencia comparten estos consejos para ayudar a que un hijo ponga fin a este mal hábito:

  • Asegúrate de que tu querido hijo reciba suficiente atención. Un niño al que se le da la suficiente atención y oportunidades para ser escuchado es más propenso a no utilizar un lenguaje malsonante.

  • Vigila los programas de televisión, la música y el contenido de Internet que tu hijo ve y escucha. Mantén una conversación sincera con este al respecto y fija ciertos límites para que entiendan lo que está bien y lo que está mal.

  • Evita reaccionar de manera exagerada mostrando tu ira, en vez de eso, prueba a encontrar maneras de explicarle que debes ser respetuoso con todos y que este tipo de comportamiento tendrá consecuencias.

  • Y, por supuesto, no te olvides de vigilar tu propio lenguaje. Siempre habla de manera apropiada con tus hijos y tu pareja, porque, obviamente, eres un modelo a seguir para tu hijo.

8. Mentir

Existen varias razones por las que tu hijo puede mentir: para encubrir algo, hacer la historia más emocionante, captar la atención, obtener lo que quiere y similares. Normalmente, los niños comienzan a mentir con una edad aproximada de 3 años, pero se vuelve más frecuente al llegar a los 4-6 años. Y las mentiras también se vuelven más complicadas, dado que los niños comienzan a entender cómo piensan los demás. Aquí van algunos consejos probados para ayudar a poner fin a este hábito:

  • Anima a tu hijo a decir la verdad. No importa lo que hizo mal, dile que te alegras de que te lo haya contado y que ahora puedes ayudarlo a resolverlo.

  • Ayuda a tu pequeño a evitar situaciones en las que pueda sentir la necesidad de mentir. Por ejemplo, si entras y ves que acaba de derramar la leche, no preguntes quién lo hizo. En lugar de eso, dile que ha ocurrido un accidente y ahora pueden limpiarlo juntos.

  • Habla sobre la mentira con tu hijo. Trata de explicarle las consecuencias de mentir en cualquier relación.

9. Limpiarse las manos en la ropa

Los niños (y algunos adultos también) ostentan la desagradable costumbre de limpiarse las manos con su ropa. Puede ser comida, suciedad o pintura. Si bien no puedes controlar esto mientras tu hijo está jugando fuera, probablemente, quieras enseñarle a tener más cuidado, al menos, en casa. Las madres con experiencia probada han compartido los siguientes consejos:

  • Siempre ofrécele una servilleta a tu hijo mientras está comiendo. Convierte esto en un hábito y también recuérdale que debe limpiarse la boca y no olvidarse de las manos.

  • Proporciónale una servilleta o una toalla durante ciertas actividades desordenadas, como por ejemplo, pintar.

  • No te enfades por esto. Ningún niño entenderá una lección si lo desalientas gritando.

10. Pasar demasiado tiempo frente a la pantalla

Las estadísticas sobre el tiempo que pasan los niños frente a una pantalla resultan bastante aterradoras. Por ejemplo, los niños menores de 6 años pasan más de 2 horas diarias viendo la televisión o jugando a juegos en dispositivos electrónicos. La adicción a las nuevas tecnologías, definitivamente, no es buena aliada para el desarrollo infantil y todos los padres deben ser conscientes de ello.

  • Sé un ejemplo a seguir para tu hijo. Si él ve que lees un libro, en vez de estar pegado a tu teléfono, es más probable que tu hijo se aficione por la lectura.

  • Pasen tiempo divirtiéndose juntos. En vez de ver la televisión mientras están en casa, trata de involucrarte en diferentes actividades como jugar o dibujar con tu hijo.

  • Fija un límite de tiempo para la televisión y los juegos en el teléfono. Por supuesto, es difícil apagar la tele por completo, pero limitarlo a un período de tiempo más corto será de gran ayuda.

¿Cómo te enfrentas tú a los malos hábitos de tus hijos? Comparte tus consejos y reflexiones con nosotros en los comentarios.