18 Características de la vida en el siglo XIX que una persona moderna nunca podría imaginar

La era victoriana, que lleva el nombre de la reina Victoria, quien gobernó Gran Bretaña de 1837 a 1901, se volvió famosa por sus valores altamente morales y sus estrictas reglas, cuya violación se juzgaba mucho. Pero los historiadores creen que para el siglo XIX, los habitantes del Reino Unido realmente cambiaron para mejor, por ejemplo, se volvieron más bondadosos con los animales, los locos y los criminales.

Además, fue un período de estrictas normas. Tal vez sea difícil imaginar una era histórica más controvertida, por lo que en Genial.guru no pudimos pasar de largo sin investigar más acerca de cómo vivía la gente en esos tiempos.

  • La prenda más común del guardarropa de un hombre se llamaba “inefable” e “impronunciable”. Y todo porque cubría una parte del cuerpo que se consideraba vulgar. Se trata de los pantalones. El caso es que todo lo relacionado con las piernas, así como con las manos, se consideraba indecente, y en lugar de las palabras a las que estamos acostumbrados, se utilizaba el término “extremidades”.
  • Los niños rara vez veían a sus padres. Pasaban la mayor parte del tiempo con niñeras en la guardería. Los más pequeños tenían que levantarse temprano, ya que quedarse en la cama se consideraba un signo de pereza y un pecado. Muchos niños veían a sus padres no más de una vez al día, pero en algunas familias, las madres y los padres sí les prestaban atención a sus hijos: la madre les enseñaba a leer y a escribir, y el padre los instruía en latín.
  • El intelecto no se consideraba una fortaleza de las mujeres. Algunos incluso creían que el estudio de la ciencia era perjudicial para el frágil organismo femenino, especialmente el sistema reproductivo. Lady Caroline Lamb recordó que no le enseñaron a leer y escribir hasta los 10 años, por temor a que sufriera ataques de nervios. Y el padre de la futura matemática Jane Somerville, al enterarse de que su hija leía por la noche, comenzó a temer seriamente por su cordura.
  • A las chicas no se les explicaba en absoluto cómo aparecían los niños y qué les esperaba después del matrimonio. La escritora Marie Stopes nació en 1880. Su madre era sufragista, se graduó de la universidad y luchó por los derechos de la mujer, pero su hija no sabía nada sobre el matrimonio. La mujer se casó a los 31 años y solo 2 años después, gracias a los libros, se dio cuenta de que ella y su esposo nunca habían ido más allá del marco de una relación platónica, y esto, en teoría, no debería ser así.

Marie Stopes.

  • El entretenimiento en la Inglaterra victoriana era bastante extraño para los estándares modernos. Por ejemplo, bufonerías en audiencias de la corte. En ese momento, la audiencia de los casos de divorcio se llevaba a cabo en modo abierto, y cualquiera podía escuchar los detalles sucios de la vida personal de otra persona. A menudo, la información recibida se reproducía en espectáculos de parodias.
  • En el siglo XIX, Gran Bretaña se vio envuelta en una auténtica “egiptomanía”. Los ricos turistas ingleses que iban a Egipto intentaban traer una momia real de allí como recuerdo. A su regreso de las vacaciones, organizaban fiestas con el desenvolvimiento de su trofeo. Incluso ha sobrevivido una foto de una invitación a un evento de este tipo, donde el desenvolvimiento de la momia estaba programado para las 2:30 de la noche.
  • Fue en la Inglaterra victoriana donde apareció el Día de San Valentín como lo conocemos hoy en día. Gracias a la reforma postal, apareció una gran cantidad de tarjetas de San Valentín que podían enviarse a cualquier parte del país por solo 1 centavo. Un año después de la reforma, se enviaron a través de Gran Bretaña 400 000 tarjetas con declaraciones de amor y condolencias.
  • Como consecuencia de la aparición de las tarjetas de San Valentín, también surgieron las tarjetas ofensivas. Se enviaban a enemigos y admiradores no deseados. El contenido de estas variaba desde humorístico hasta francamente ofensivo. Fueron producidas para casi todos aquellos que podían no agradarle a alguien, desde vendedores y propietarios molestos hasta empleadores poderosos. Las tarjetas podían ridiculizar tanto la profesión como la apariencia del destinatario.

Una tarjeta ofensiva para la “señorita inocente”: “La sonrisa que aparece en tu rostro estira tu boca de oreja a oreja. Crees, sin duda, que es algo dulce como la miel. Pero de hecho, querida niña, es simplemente ridículo”.

  • Las tarjetas postales en general eran muy populares, especialmente las navideñas. Pero las tramas representadas en estas eran bastante extrañas e incluso aterradoras: ranas resbalando sobre el hielo, personas con cabezas de pájaro, una remolacha gigante con cabeza humana, entre otras.
  • A mediados del siglo XIX, se hizo popular lo gótico, y esto no pudo pasar por alto sin afectar a la moda. Para palidecer sus rostros, las mujeres chupaban lápices de plomo, bebían vinagre y se teñían las venas.
  • Uno de los símbolos de la época victoriana es la crinolina. Si hizo popular gracias al inglés Charles Worth, a quien se le puede llamar el primer diseñador de ropa profesional. Un inventor le mostró a Worth una enagua estirada sobre 3 aros. Al diseñador de moda le gustó la idea y pronto sus clientes también se sintieron encantados. Este diseño tenía una ventaja significativa: salvaba a las damas de muchas enaguas.
  • Cuanto más voluminosa era la crinolina, más moderna se la consideraba. Su diámetro podía llegar a los 180 cm. Hubo casos en que las chicas murieron a causa de las faldas mullidas. Por ejemplo, en 1863, The Times informó sobre un accidente con una muchacha cuyo vestido extendido sobre una crinolina se incendió. Pero también se conocen otras situaciones. Por ejemplo, en 1885, Sarah Ann Henley sobrevivió a una caída desde una altura de 75 metros. Se cree que la crinolina, que hizo el papel de paracaídas, la salvó.

Así es como se veía la crinolina debajo de la falda.

  • En los años 70 del siglo XIX, la crinolina fue reemplazada por el polisón, un accesorio en forma de suplemento ubicado justo debajo de la cintura en la zona posterior de la parte superior de la falda, que formaba una silueta característica con una forma muy convexa. Gracias a este artículo de moda, la cintura parecía más estrecha, pero para sentarse, la dama tenía que conocer muchos trucos.
  • Las cinturas ajustadas estaban a la vanguardia de la moda y las mujeres usaban corsés para crear una silueta moderna. Es cierto que, junto con la cintura, también tensaban fuertemente los órganos internos. Como resultado, surgían problemas con el flujo sanguíneo, y las mujeres a menudo se desmayaban. La radiografía las salvó de este accesorio, mostrando claramente lo que le sucedía al cuerpo femenino con el uso constante del corsé.
  • Uno de los artículos más reconocibles del guardarropa masculino en la Inglaterra victoriana era el sombrero de copa. Dickens lo llamó “cacerola dura negra bien tapada”. Esta prenda de cabeza causaba mucho calor, era muy incómoda y poco práctica. Además, requería un cuidado especial: había que plancharlo en una dirección determinada para que la pelusa quedara correctamente colocada y limpiarlo suavemente con un paño de seda si la persona se metía bajo la lluvia. Pero era el sombrero de copa el verdadero signo de la respetabilidad del caballero.
  • El atuendo completo de una mujer de la Inglaterra victoriana, junto con el sombrero, la crinolina, la capa, la chamarra y otros atributos, pesaba alrededor de 17 kg. A modo de comparación, el peso de las municiones de un guerrero de la Edad Media, que llevaba una cota de malla, era de aproximadamente 13,5 kg.
  • El desconcierto general en la era victoriana fue causado por las llamadas mujeres ayunadoras. Se trataba de chicas adolescentes que de repente se negaban a comer y creían que podrían vivir sin consumir nada. También afirmaban tener poderes mágicos. Los médicos de la época atribuyeron este extraño comportamiento a un fraude o histeria. Sin embargo, los historiadores modernos se inclinan a creer que las jóvenes podrían estar muy enfermas: probablemente se trataba de anorexia nerviosa.

¿Te gustaría visitar la Inglaterra victoriana? ¿Qué otras épocas desearías presenciar?

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