20 Ejemplos de doble moral que tienen harto a todo el mundo

Parece un hecho que hay una sola verdad. Pero algunas personas han aprendido a sustituir conceptos de manera magistral y llevar cualquier situación en una dirección conveniente para ellas. Por ejemplo, las palabras “solo es un niño” no pueden justificar la presencia de un niño en un vestuario de mujeres, y el título de “un hombre de verdad” no obliga a una persona a saber hacer absolutamente de todo.

Genial.guru leyó muchas historias de los usuarios de la red que se indignaron por la forma en que las personas eluden hábilmente las reglas y ajustan la moralidad a sus propios estándares.

  • Fui a tomar medidas para hacer unos muebles de cocina. La clienta era una mujer de mediana edad, que me recibió vestida con un camisón. Mi uniforme era un pantalón corto y una playera. Clienta:
    —¿No te da vergüenza venir a la casa de tus clientes así?
    —¿De qué hablas? Hace más de 30 °C, se nota que tú también tienes calor.
    —¡Estoy en casa, puedo usar lo que quiera! ¿Me vas a decir qué ponerme con este calor?
    —¿Querías encargar muebles? Volvamos a eso.
    —Esperaba otra cosa, ¡no quiero nada de ti! © EvgenMaken / Pikabu
  • Soy delgada: con una altura de 170 cm, peso 47 kg. Me veo simplemente esbelta. Pero todos sin excepción se sienten obligados a mencionar mi delgadez. Algunos incluso lo dicen como si hubiera hecho algo malo: “¿Por qué estás tan delgada?”. ¿Acaso tengo la culpa o qué? Mi cuerpo es así, ¿qué puedo hacer? ¿Por qué no les dicen a los gordos: “¿Por qué estás tan gordo?”? Porque ellos podrían ofenderse. Pero las personas delgadas no, no tenemos sentimientos. Es discriminación. © Habitación n.º 6 / Vk
  • Sobre la delgadez. Mi hija siempre ha sido delgada, e incluso a los 30 años la confunden con una adolescente. Pero nunca tuvo problemas de apetito. Una vez estaba en un café, haciendo la fila con una bandeja llena de comida, y detrás de ella había dos hombres. Y, sin miedo de que los escuchara, discutían enérgicamente sobre ella, diciendo que era muy delgada, pero había juntado comida para dos personas, que dónde metería todo eso. Mi hija se volvió hacia ellos y dijo con orgullo: “¡Tengo parásitos!”. © Gina Moldovan / Facebook
  • Esto es lo que una vez me dijo mi madre: “Tu hermana puede hacer lo que quiera, por ejemplo, continuar sus estudios en una escuela de arte. Pero tú tienes que ganar dinero”. Cuando le dije que quería jugar baloncesto o hacer ejercicio, ella dijo que no había dinero para eso. Esta doble moral es injusta para ambas. A mí se me prohibió seguir mis pasiones y nadie creía que mi hermana lograría el éxito financiero o construiría una carrera. © Jeff Allen Wang / Quora
  • Cuando me casé con mi esposo, pedimos vivir un tiempo con sus padres. La entrega de nuestra casa se había retrasado y queríamos ahorrar dinero para la remodelación, en vez de gastar en alquiler. Nos dijeron que no, alegando que las personas adultas deben resolver sus problemas económicos y de vivienda por sí mismas y no depender de sus familiares. Hace poco hubo un incendio en su casa, y para volver a vivir allí hacen falta unas reparaciones. Y sin dudarlo ni un poco, aparecieron en nuestra puerta. Se sorprendieron mucho cuando les devolví su propia frase. Y yo me asombré por esa doble moral. © Oídoporahí / VK
  • Mi hermana está casada, yo no, y ambas tenemos dos hijos. Cuando mi hermana compra cosas nuevas para sus niños, la abuela se conmueve: “¡Oh, bien hecho, los niños parecen unos muñecos!”. Y cuando yo hago lo mismo, solo escucho reproches: “¿Por qué gastas dinero? ¡Hay cosas usadas de los primos!”. Y esto a pesar de que mi hermana es ama de casa, en cambio yo tengo dos trabajos. © Elena Melnikova / Facebook
  • Soy una chica y me parece injusto obtener un descuento en clubes y en bebidas en Tokio solo porque nací niña. Esto alimenta el estereotipo de que los hombres necesitan tener suficiente seguridad financiera para pagar por sí mismos y por cualquier chica potencial que puedan encontrar en un club. © Ellie Takami / Quora
  • A principios de la década de 2000, trabajaba como decoradora en un teatro. Tomaron a un chico vago de 15 años, que no sabía hacer nada y no quería aprender. Lo habían echado de la escuela y se preparaba para ir al ejército. Su mamá trabajaba en el mismo teatro y había suplicado que lo contrataran solo por un año para que no estuviera holgazaneando en la calle. Un día, yo necesitaba pagar urgentemente las clases de mi hijo, así que fui a pedir un anticipo. Pero mi jefe me dijo que no, que tenía que esperar. Bueno, seguí trabajando. Y luego me enteré de que ese joven holgazán había pedido dinero para celebrar su cumpleaños y se lo habían dado. Y mi jefe tuvo la cara de explicarme que yo debía sentir lástima por el chico: tenía que ir al ejército, su madre cobraba poco, cómo no me daba vergüenza quejarme. Además, él era un chico joven, mientras que yo estaba casada y estaría bien. © Tatiana Lobanova / Genial.guru
  • Si una pareja tiene una relación a distancia y la mujer decide terminarla, enseguida le llueven un montón de críticas y calificativos, como infiel, interesada, etc. En mi caso fue al revés: mi novio de repente me dijo que prefería estar solo y que teníamos que separarnos... Y todos mis amigos varones reaccionaron así: “Bueno, es un hombre, es joven, ¿para qué quiere una relación seria ahora?”. © Habitación n.º 6 / VK
  • En Nigeria, antes de casarse, una mujer debe demostrar que es una sirvienta ideal: que sabe cocinar, limpiar, lavar, etc. Como resultado, los hombres creen que cocinar y limpiar no es su trabajo, creen que una mujer debe cumplir con “sus deberes”, independientemente del nivel de su cansancio. Mis padres siempre pensaron que yo sería una mala esposa, pero no los culpo, crecieron en este sistema de valores. © Ifedolapo Oseni / Quora
  • Hace poco, en la piscina vi a una mujer pelearse con un padre que había entrado en el vestuario infantil para secar el cabello de su hija con un secador. Le dijo que trajera su propio secador y le secara el pelo en el vestíbulo. Al mismo tiempo, las mujeres van al vestuario de los chicos, donde no siempre hay solo niños, y esto no le molesta a nadie. © Olga Meshcheryagina / Facebook
  • En el vestuario de mujeres, una madre estaba esperando a que su hija saliera de una clase. Su hijo de 6 años corría entre los casilleros y examinaba con curiosidad a las mujeres vistiéndose. Todos, excepto la dama y su hijo, se sentían incómodos. Le dijeron que sería bueno sacar al niño al vestíbulo. Ella respondió: “Solo es un niño, no pasa nada, estoy esperando a mi hija para ayudarla a vestirse”. Luego se le propuso que, si ese era el caso, entonces se desvistiera ella misma, y ella se sonrojó y, agarrando a su hijo, salió del vestuario. © Marina Alshanskaya / Facebook
  • El otro día mi subordinado, ya despedido, vino a despedirse. Llevaba pantalones cortos por debajo de la rodilla. Lógicamente, no le importaba nuestro código de vestimenta, porque ya no trabajaba para nosotros. Pero la jefa de otro departamento me dijo en presencia de la directora que mis empleados no seguían el código de vestimenta y que andaban por todas partes en pantalones cortos. Cuando les pedí a ambas que miraran a su alrededor y observaran a las tres empleadas que llevaban pantalones cortos, por alguna razón no vieron ninguna violación del código de vestimenta allí. © EugenePerfect / Pikabu
  • Mi esposo y yo hablamos hace poco sobre la frase “hombre de verdad”: a él le molestaba mucho que existiera ese juicio de valor. Si no tienes alguna cualidad, entonces eres una especie de farsante. Pero luego encontramos en varias películas las frases “una mujer de verdad” y “esto es tan femenino” en una connotación negativa: histérica, mezquina, tonta. Después de eso, mi esposo ya no volvió a quejarse. Resulta que ser un “hombre de verdad” es genial, pero ser “una mujer de verdad” es todo lo contrario. © Lily estuvo aquí / Genial.guru
  • Tomé el autobús para ir al trabajo por la mañana. Era hora punta, había muchísima gente. En una de las paradas, entró un hombrecillo y dijo: “¡Soy tan persona como todos ustedes y tengo prisa por llegar al trabajo!”. Después de otras dos paradas, más gente trató de subir y escuché al mismo hombre gritar: “¿A dónde quieren subir? ¡Ya no hay lugar!”. © Habitación n.º 6 / Vk
  • Cuando mi esposo y yo vamos a cenar a la casa de mis padres, todos corren a su alrededor, preguntando por literalmente cada pequeña cosa: “¿Así está bien?”. A nadie le importan mis preferencias culinarias. Esto se justifica por el hecho de que soy la hija de los anfitriones y debo atender al invitado. Pero cuando vamos a la casa de mis suegros, ¡se repite lo mismo! En cualquier lugar, él recibe una gran bienvenida y una atención maravillosa, mientras que yo tengo que servirle tanto aquí como allá. © Shefali Naidu / Quora
  • Mi esposo una vez quiso tomar una licencia por enfermedad porque le salió un herpes en el labio. Mientras que yo voy a trabajar incluso con fiebre. En el mejor de los casos, me quedo en la cama un día y al día siguiente ya regreso a mis obligaciones. Pero durante ese único día de descanso, me dice que estoy holgazaneando. © Tatyana Pautova / Facebook
  • Oh, estas costumbres y tradiciones. Fui a un juzgado ayer, y vi a los de seguridad no dejar entrar a un hombre porque llevaba sandalias. Todo lo demás se veía decente: tenía una camisa, etc. Pero lo enviaron a una tienda cercana a comprar fundas para zapatos para tapar semejante vergüenza. Bueno, subí al segundo piso del juzgado y vi a algunas chicas con vestidos ligeros de verano y sandalias, es decir, tenían los pies casi completamente descubiertos. © GazeInShadow / Pikabu
  • La actual esposa de mi padre está segura de que los hijos de los matrimonios anteriores deberían convertirse en exhijos, cosa que me dijo sin tapujos. Hace poco, esta señora me invitó a ir de visita. Me di cuenta enseguida de que no era porque sí, y escuché no bien crucé la puerta: “Cuida a nuestro hijo mientras vamos a la tienda”. Bueno, sonreí dulcemente y le dije la cantidad de dinero por la que aceptaría cuidar a su hijo. ¿Y qué? Después de todo, solo soy la exhija de su marido. © Oídoporahí / Vk
  • En la piscina hay un cartel que prohíbe la entrada de los niños mayores de 6 años al vestuario de mujeres. Pero las madres entran allí constantemente con niños mucho mayores, casi adolescentes. Los intentos de quejarnos a la administración no sirvieron de nada: estas madres arman escándalos tan terribles que prefieren no meterse con ellas. © Miroslava / Genial.guru

¿Alguna vez te has topado con ejemplos de doble moral?

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