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Un hombre soltero adoptó a una niña con síndrome de Down de solo 13 días de edad, la cual fue rechazada 20 veces

Octubre fue el mes de la concienciación sobre el síndrome de Down, y, para sensibilizarte al respecto, queremos contarte una historia sobre el amor verdadero. Los protagonistas de este relato son una pequeña que padece este síndrome, la cual tiene una personalidad atrevida y una sonrisa contagiosa, y un hombre homosexual y soltero de 40 años. A pesar de todo, en poco tiempo, ambos lograron crear un vínculo especial e irrompible.

Genial.guru encontró esta historia absolutamente hermosa, y no puede esperar para compartir con sus lectores más detalles acerca de Luca y Alba.

La vida para Alba tuvo un comienzo muy difícil: su joven madre la rechazó apenas vio que había nacido con una afección médica especial, y ese fue solo el primer rechazo de muchos que vendrían después. En Italia, muchas familias quieren adoptar niños; sin embargo, muy pocos consideran llevar a casa a uno con necesidades especiales.

Cuando Alba tenía 13 días de nacida, 20 familias potenciales ya habían dicho que no deseaban adoptarla, hasta que la persona adecuada apareció para cambiar su vida para siempre.

Luca Trapanese siempre quiso ser papá, pero las leyes en Italia eran muy conservadoras. Hasta 2017 no era posible la adopción para padres solteros, e incluso cuando se hizo legal se convirtió en un proceso muy complejo.

Cuando Luca tomó la decisión de adoptar a un niño sabía que quería cuidar de alguien con una enfermedad grave, una discapacidad o con problemas de conducta. Cuando era adolescente, a su mejor amigo le diagnosticaron cáncer terminal, y Luca se quedó con él hasta el final. Vio y sintió el dolor, la desesperación y el miedo, y fue por eso que supo que quería pasar su vida ayudando a quienes más lo necesitaban.

Desde entonces fue voluntario en una iglesia local, donde ayudaba a personas con enfermedades y discapacidades críticas. Cuando finalmente tuvo la oportunidad de adoptar a un niño con síndrome de Down no tuvo miedo, pues sabía que estaba listo para ello y que podría cuidar bien a un pequeño con esa clase de necesidades.

Cuando recibió la llamada telefónica, no pudo llegar al hospital lo suficientemente rápido. Allí encontró a la pequeña princesa en una diminuta cuna e instantáneamente sintió ese vínculo especial que solo un padre y un hijo pueden crear, por lo que inmediatamente sintió que ella era su hija.

Actualmente, Alba tiene 18 meses, y se ve tan feliz como solo una persona muy querida puede serlo, al igual que Luca. Realmente parece que ambos se necesitan y que, en esta historia, todos ganaron el mayor premio de todos: el amor y una familia.

Alba tiene una familia amorosa compuesta por amigos, tíos, abuelos y un padre que la aman por sobre todas las cosas, dándole amor todos los días y ayudándola a crecer. Es por ello que estamos muy felices por los dos.

¿Qué piensas de esta historia? ¿Qué le dirías a Luca, Alba y a otras familias como esta si tuvieras la oportunidad de hablarles? Cuéntanos en la sección de comentarios a continuación.