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17 Historias sobre departamentos rentados que se convirtieron en relatos épicos

No todos tenemos la fortuna de ser poseedores de una vivienda propia. Muchas personas tienen que hojear toneladas de anuncios para encontrar un departamento ideal, además de lidiar con técnicas de trabajo misteriosas y convertirse involuntariamente en participantes de las trifulcas con vecinos, a los que no les gustan los “nuevos”. Y ni hablar de la relación “inquilino-arrendador”, la cual, en general, es una historia aparte.

En Genial.guru también hay personas que han tenido que rentar una vivienda. Por eso sabemos exactamente que incluso las situaciones más sorprendentes de esta recopilación no son inventadas, sino una absoluta verdad.

¿Dónde está Diego?

Mi esposo renta su departamento. Un día fue a limpiar después de la salida de unos inquilinos y se llevó una gran sorpresa: “En el pasillo vi a una enorme cucaracha que estaba subiendo por la pared. Era hermosa y brillante, con bigotes. Al principio estaba confundido. Pero ¿qué podía hacer? La golpeé con mi zapato y la tiré”.

Después de unos días, cuando mi esposo nuevamente fue al departamento, el vecino se acercó y le preguntó:


— “Disculpe, ¿no ha visto a Diego?”.

— “¿A quién?”, le preguntó.

— “A Diego, nuestra cucaracha”.

Resultó que el chico tenía una pecera con cucarachas y les ponía nombres de personas. Sus padres confesaron que algunas de las mascotas se habían escapado. No lograron encontrar a todas las fugitivas, y una de ellas era Diego.

Mi esposo también confesó que había matado a la cucaracha con su zapato. ¡Lo sentimos, Diego! ¡No fue nada personal!

Todo departamento alquilado es un nuevo descubrimiento

Para mí, tarde o temprano, cualquier vivienda alquilada se convierte en un lugar muy oscuro, estrecho o viejo. He tenido estos pensamientos durante mucho tiempo, pero es hora de reconocer que simplemente me gusta mudarme.

En toda mi vida he conseguido vivir en más de 14 departamentos. Al parecer, me he acostumbrado a cambiar de vivienda frecuentemente y me he aficionado a esto. Guardar todas las cosas en cajas y después desempacarlas es algo aterrador para las personas normales, pero a mí me causa mucho placer.

Sorpresa bajo el sofá

Trabajo como agente inmobiliario. Ayer, a petición de una clienta, fui a evaluar su departamento después de la salida de unos inquilinos: una pareja sin hijos ni mascotas. Estas personas prácticamente se mudaron a un apartamento absolutamente nuevo después de una remodelación. Pasó un año y se fueron. La dueña me envió unas bonitas fotos, como tratando de decir que todo estaba bien y no había de qué preocuparse. Pasé por las llaves y fui a hacer mi propia evaluación.

Llegué y allí había un sofá casi destruido. No fue por casualidad. ¡Tuvimos que repararlo y listo!

“Aquí podemos ver un pedazo de linóleo desgarrado. Para ser honesto, es un material de buena calidad. No sé cómo los inquilinos se las arreglaron para romperlo”.

No es un departamento, sino un estuche de monerías

Ayer tuve que tomar la lectura de los contadores, los cuales están escondidos en una astuta escotilla en el baño. En la parte superior hay un azulejo con delfines sin ninguna agarradera. No pude abrir la escotilla, y Sergio, el arrendador, esperaba el nuevo cálculo el siguiente mes.

Cada departamento tiene sus propios secretos, pero el mío es un estuche de monerías. Resulta que la manija de la puerta tiene que dejarse en una determinada posición, y es mejor no tocar el grifo; de lo contrario, después no podrás ducharte. Y realmente no pude hacerlo. La esposa de Sergio tuvo que encargarse de todo. Ella apareció en el umbral con una enorme llave envuelta en un trapo. La giró y el agua salió como si fuera una fuente.

Problemas con el feng shui

Tengo un amigo llamado Diego. Su esposa creía que anteriormente no habían tenido suerte porque los departamentos que habían rentado no estaban ordenados según el feng shui. Una puerta tenía un color inadecuado, el tono de la pared era el incorrecto, un mueble no tenía una buena forma y, además, no estaba bien colocado.

Posteriormente compraron un departamento y decidieron colocar todo de acuerdo con el feng shui. Tomaron una brújula especial, estudiaron toda la información disponible, colocaron los muebles respetando todas las reglas e hicieron lo mismo con cuadros y lámparas. Ayer me encontré a Diego y él estaba triste. Le pregunté qué había pasado. Resultó que se dio cuenta de que la brújula estaba descompuesta. Por eso habían perdido parte de su riqueza y ellos mismos estaban nerviosos e inquietos.

Tuve que decirle que estaban inquietos debido a las interminables remodelaciones que tuvieron lugar durante varios meses, y que lo del dinero se debía al pago de la hipoteca. En pocas palabras, no sabía cómo consolarlo.

La cruda realidad

Cómo rentar un departamento “barato”

Nuestra empresa se mudó al centro de la ciudad y mi jefe me dijo: “Renta un departamento cerca del trabajo”. La compañía se encargaría del pago. Encontré uno de dos recámaras y me puse de acuerdo con respecto al precio; incluso me prometieron un descuento de 50 USD. Le conté a mi jefe y dijo que iría personalmente a hacer el trato. Llegó en su coche lujoso y con un traje muy costoso. Solamente su reloj costaba casi como dos carros de lujo.

Los dueños del departamento lo vieron y dijeron: “¡700 USD al mes!”. Mi jefe lo aceptó. Una pequeña sutileza: inicialmente me habían propuesto 650 USD.

El mejor inquilino

A finales de los años 90 salí con una chica. Ella decidió rentar el departamento que su abuela le había heredado. La primera llamada: “¿Puede mostrarnos el apartamento?”.

Llegamos y cerca de la casa había un “Mercedes”. Se bajó un hombre y nos dijo: “¿Vamos?”. Subimos al piso y le mostramos el departamento. El sujeto dijo: “Chicos, no viviré aquí, solo lo necesito para encuentros de los que nadie debe saber. Pagaré un año por adelantado”.

Rentó el departamento durante 5 años. Algunas veces hubo visitas, y se veía que el lugar estaba vacío, pero limpio. Alguien iba a limpiar. Era un inquilino perfecto.

“Techo de cristal. Por primera vez veo esto en un departamento. Muy inusual, pero me gusta”

Sensor en la tapa del excusado

Unos conocidos rentaron una casa que pertenecía a un hombre que trabajaba en el correo y era responsable de mercancías de valor. En los paquetes pegaban estampas especiales donde estaba escrito que debían llevarse con cuidado, evitar golpes, entre otras cosas. Al parecer, había muchas en el correo, y no había problema si tomaba unas cuantas.

Por eso, este hombre se llevó tales estampas y las pegó a todo lo que había en el departamento: puertas, lavadora, televisión... Y pido no reírse a carcajadas, pero incluso había una en la tapa del excusado. Cuando alguna de las estampas hacía su trabajo (como ocurrió en el baño), él comenzaba a pedir dinero por el daño causado a la propiedad. Al mismo tiempo, la tapa del excusado no tenía ningún daño.

Se mudaron, pero aun así compraron una tapa nueva. E incluso le tomaron una fotografía al momento de entregarle las llaves.

Una gran experiencia de vida a los 25 años

Al casarnos, rentamos un departamento e invitamos a nuestros amigos, quienes también acababan de casarse, a una fiesta improvisada. Llegaron Laura y Maximiliano (LM), y María y Jorge (MJ). Durante la reunión comenzamos a hablar sobre los bienes inmuebles.

MJ: “Mmmm, es un horror rentar algo. Nosotros también tenemos un pequeño departamento de dos pisos, pero es nuestro. Les aconsejamos pensar en una hipoteca”.

Yo: “¿En dónde la solicitaron?”.

MJ: “Es que nuestros padres nos regalaron el departamento antes de casarnos”.

LM: “Tendrán que preocuparse por la remodelación. En general, en un mes arreglamos el departamento, lo más importante es tener muchas ganas”.

Yo: “Hay que pagar mucho dinero. ¿Tomaron un préstamo o pagaron con lo que les regalaron en la boda?”.

LM: “No, mi papá nos dio dinero”.

Chicos, en pocas palabras, “la experiencia personal” no funciona, y mi “papá nos dio dinero”, tampoco.

Departamento mágico

Inquilinos calculadores

Le renté mi departamento a una familia y me fui de viaje de negocios. De inmediato comencé a recibir llamadas: hay una gotera, por un lado entra aire, la bombilla funciona mal o el calentador de agua no enciende. Aunque antes de darlo en renta, todo funcionaba bien.

Cuando llegué y les pedí mostrarme qué había pasado, resultó que todo funcionaba bien. Pero me enseñaron unos comprobantes de pago de reparaciones por 400 USD. Pero ¡yo les renté el departamento por 300 USD!

Les pedí los papeles de reparaciones realizados, pero no me los dieron. En pocas palabras, los envié lejos y les di tiempo para que se fueran. Después acudieron a un tribunal para que les pagara, pero igual fracasaron.

“Estaba viendo anuncios de departamentos y encontré uno muy extraordinario”

Todos tenían que recibir lo que merecían

Mi esposo y yo estábamos hablando en el balcón. Del balcón vecino escuchamos: “¿Van a seguir hablando durante mucho tiempo? ¡Ahora le llamaré a la dueña!”. En realidad, ya no lo soportaba. Pagábamos por vivir en un departamento en el cual no se podía caminar, hablar ni abrir la puerta.

Al día siguiente llegó la dueña y fuimos con los vecinos. Les dije que mi esposo y yo queríamos tomar una hipoteca, y si no nos dejaban en paz, entonces compararía este departamento. Cuando me convirtiera en dueña del lugar, me embarazaría y cada año daría a luz a pequeños bebés que llorarían mucho, adoptaría a un perro o tal vez dos, y en ese mismo momento aprendería a tocar el piano, porque era el sueño de toda mi vida.

Sabes, ¡eso funcionó! Ya casi ha pasado una semana sin que nadie nos moleste. No nos hablan y, en general, pasan todo por alto.

Cómo rentar un departamento de forma creativa

Una conversación extraordinaria

Llevo un año rentándole mi departamento a un joven. Al final de cada mes me informa si va a seguir rentando y me da el dinero. Hace poco tiempo presté atención a que nuestra conversación era un poco rara. Cada 30 de cada mes se repite el mismo diálogo:

— “¿Vas a prolongar tu estadía?”.

— “Sí”.

— “¿Vienes a mi casa o te veo en el departamento?”.

¿Alguna vez has vivido situaciones de este tipo con inquilinos o arrendadores?