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21 Historias que demuestran que, para algunos, ayudar al prójimo es mucho más que una frase vacía

Vivimos en un mundo muy ocupado, donde las personas suelen ir corriendo de un lado a otro preocupadas por sus problemas. En estas circunstancias, es difícil detenerse a mirar alrededor y tender una mano a quien pueda necesitarla. Sin embargo, entre tanta gente se encuentran seres cuya bondad es tan grande que no lo piensan dos veces cuando se trata de brindar su ayuda desinteresada.

En Genial.guru, celebramos que las personas demuestren su generosidad al prójimo. Y buscando en la red encontramos varios ejemplos de solidaridad que tienen el poder de enternecer el corazón de quien los lea.

  • Cuando tenía 19 años, fui a hacerme un análisis de sangre. Afuera, el suelo estaba todo helado. Ya había terminado y me preparaba para irme cuando entraron dos ancianas comentando lo resbaladizo que estaba afuera y si en la clínica habría alguien que las ayudara a llegar hasta su auto. Les dijeron que no, así que volví a sentarme y esperé. Las mujeres parecían muy asustadas de tener que caminar afuera, así que me paré y les dije que las había escuchado pedir ayuda y que yo las ayudaría a llegar a su auto. Llevé a las damas de a una a la vez, dejándolas que se sostuvieran de mí, mientras yo intentaba llegar al vehículo. Cuando ambas estuvieron a salvo dentro, raspé el hielo del auto para que pudieran irse. Me ofrecieron dinero, pero me negué y solo les deseé un viaje seguro. Después de que se fueron, me dirigí a mi propio auto y me caí cinco veces antes de llegar. © KittyTheShark / Reddit
  • Esto me recuerda a la época en la que era nuevo en una gran ciudad. Vi a una mujer ciega en el metro bastante confundida. Terminé acompañándola, comunicándome con ella en español (mi segundo idioma), en dos trenes diferentes y luego caminando 5 cuadras para llevarla a casa. Me tomó 3 horas, pero valió la pena ver cómo la preocupación de su familia se desvanecía cuando la vieron llegar. © Cola-Cola / Reddit
  • Estaba esperando para ver a mi médico cuando vi a un anciano con andador hablando con un servicio de conductores para personas mayores/con discapacidad para que lo llevaran a casa. Parece que había habido una confusión y no había ningún conductor disponible. Mi médico me llamó y, cuando salí, el señor todavía estaba allí hablado con el servicio de chófer. Me acerqué y le dije que, si confiaba en mí, lo llevaría hasta su casa. Él me contestó que todavía no había visto a su médico, así que le dije que lo esperaría. El señor casi lloró. En realidad, era un hombre muy agradable y fue un viaje entretenido. © shaka_sulu / Reddit
  • Soy exmaestra. Una vez, una alumna tuvo que quedarse en la escuela después de una gran excursión. Su madre se estaba arreglando el cabello y le dijo que tenía que esperar en la escuela hasta que terminara. Ella le dijo, por teléfono, que no debería haber ido a la excursión si quería volver a casa esa noche. Mi estudiante tenía 11 años. Esperé con ella durante dos horas después de que regresamos. Hicimos rompecabezas, saltamos la cuerda y solo hablamos de la vida. A menudo pienso en ella y en cómo está. Yo mismo la habría llevado a casa si hubiera podido. © JellyBiafra54321 / Reddit
  • En mi clase de arte en la escuela secundaria había una chica unos años más joven que yo, a la que no conocía. Me di cuenta de que no tenía muchos amigos, pero era muy dulce. Un día, ella estaba hablando conmigo y me contó que estaba muy emocionada porque pronto sería su cumpleaños. Para ese día decidí enviarle globos y todo lo demás que se puede conseguir en la tienda de estudiantes, como ella no me conocía muy bien, no firmé con mi nombre. Dio la casualidad de que el empleado de la tienda de estudiantes trajo los regalos durante nuestra clase de arte y pude ver su reacción. Se sorprendió mucho y nos decía que tenía que haber sido su mamá o su mejor amiga quien lo hizo. Ella no podía creer que alguien le hubiera comprado algo y no dejó de sonreír durante el resto de la clase. Nunca le dije que fui yo, me dio felicidad hacer que se sintiera especial. © Rbbbb30 / Reddit
  • Un día, regresaba de la tienda y vi un auto averiado fuera del estacionamiento. Me acerqué y le pregunté al conductor si necesitaba un empujón. Me dijo que sí. Él no podía ayudarme porque tenía una pierna mala, así que empujé el auto hasta que logré meterlo al estacionamiento de la tienda. El conductor se había quedado sin gasolina, entonces le pedí que me diera su lata de gasolina para ir por un poco a la gasolinera. Así lo hizo. De regreso, pensé que con ese poco no iba a llegar muy lejos, así que le dije: “No estoy seguro de hasta dónde debes llegar, pero ese poquito de gasolina no te llevará muy lejos, esto te ayudará”, y le di 40 dólares. Él miró el dinero y luego a mí como si le hubiera dado las llaves de una casa nueva o algo así. Empezó a decirme: “Me pagan mañana, puedo darte mi dirección y te devolveré el dinero”, pero insistí en que no quería nada a cambio. Parecía que estaba al borde de las lágrimas. Me explicó que acababa de salir de la cárcel unos meses antes y estaba haciendo un gran esfuerzo para mantenerse en el camino correcto, haciendo un trabajo honesto y todo, pero que era difícil. Me dijo que tomaría mi amabilidad como una señal de que estaba haciendo las cosas bien y me agradeció varias veces. Si hubiera sabido lo mucho que significaba para él, le habría dado más. Espero que siga haciéndolo bien. © Klown1327 / Reddit
  • Volví a mi país después de 12 años de no ver a mi familia. Rentamos una casa y fui a la tienda. Estaba viendo qué golosinas comprar cuando un niño de unos 6 años tomó un refresco y lo pagó, se lo devolví ante la mirada incrédula del tendero y le dije: “Yo voy a pagarlo”, y le pregunté si quería una Coca Cola. Se le iluminó la carita, me dijo que sí y tomó la botella más pequeña, le di una grande y sonrió. Le pregunté si había algún adulto con él y me señaló a un anciano no vidente; él era su guía. Les compré bebidas, alguna golosina y le di dinero. Nunca voy a olvidar esa carita preciosa y la del anciano sonriendo. Es tan maravilloso poder hacer un acto de bondad para los menos afortunados que nosotros. Voy a regresar a ese lugar el próximo mes y los voy a buscar. © Silvia Burchett / Facebook
  • Estaba pasando por un momento de depresión y ansiedad, por lo que decidí que diariamente tomaría el autobús y me bajaría algo retirado de mi casa para regresar caminando. Es un camino bastante solitario, pues solo pasan autos. Un día, me topé con un señor con muletas. Le pregunté por qué iba caminando y me dijo que no tenía dinero para el taxi. Me di cuenta de lo afortunada que soy al estar físicamente bien, mientras que el pobre señor por una cuestión económica tenía que andar batallando de esa manera, se me hizo chiquito el corazón. Entonces, paré un taxi, lo pagué y el señor se fue muy agradecido. © Violeta Cordova / Facebook
  • Una vez, salí tarde de mi antiguo trabajo, eran alrededor de las 8 p. m. y, cuando llegue a la estación del metro dónde queda mi casa, vi a un señor de unos 80 años tratando de subir las escaleras con una maleta pesada. Me ofrecí a ayudarlo a subir la maleta. Entonces, el señor me contó que iba a la terminal que quedaba a unas cuadras de la estación porque le habían avisado que su madre había muerto y estaba en otra ciudad, me preguntó cómo llegar a la terminal porque él no era de allí y no sabía moverse mucho. A mí me dio mucha cosa dejarlo solo porque se podía perder, las calles estaban solitarias y era muy peligroso ir solo hasta allá a esa hora, así que decidí acompañarlo cargando su maleta hasta que tomara el autobús. Recuerdo que me dio un abrazo y lo último que me dijo fue: “Dios te bendiga, estoy muy agradecido, no sé qué hubiera hecho si no me hubieras acompañado”. Fue uno de esos momentos donde te das cuenta de que a veces uno está en el lugar y momento indicados. © Yetzabeth Chirino / Facebook
  • Hace un par de años, apenas salí de la universidad, tuve que ir a recoger a mi sobrina al colegio porque su mamá estaba trabajando y no podía recogerla. De camino a tomar el autobús, note que me faltaba dinero para pagar (siempre llevaba dinero, pero ese día pagué por un trabajo de la universidad). A lo lejos vi a una señora que vendía papitas con huevo, con mucha vergüenza le pedí que me regalara unas monedas para completar mi pasaje. Le comenté mi situación y ella muy amable me dio el dinero; yo le prometí que volvería al día siguiente a devolvérselo. Cuando volví al lugar para devolverle las monedas ya no la volví a encontrar, regresé un par de veces y tampoco estaba. Sin embargo, un día de esos, cuando regresaba de recoger a mi sobrina, un niño me interceptó lloroso, se acercó a mí y me pidió que le regalara dinero para su pasaje. En ese momento comprendí que debía devolver el favor ayudando a alguien más. Me sentí bien conmigo misma por eso y, en agradecimiento a la señora que me ayudó en su momento, le di las monedas al niño para que fuera a su casa. © Alicia Zapata / Facebook
  • Recuerdo una vez en la que me encontraba en el aeropuerto de Atlanta haciendo escala para venir a visitar a mi familia cuando, de pronto, se acercó una chica muy tímida que me pidió ayuda para encontrar su terminal. Como me di cuenta de que estaba muy complicada con el idioma y las indicaciones, decidí acompañarla hasta la puerta que le correspondía. Para pasar las horas de espera, fuimos a comer algo a un restaurante. Cuando me dijo que no sabía cómo agradecerme, le dije que hiciera lo mismo por alguien más cuando regresara de su viaje. Los aeropuertos son lugares llenos de gente, pero cada uno generalmente está muy solo. © Gracielle Pereira Rocha / Facebook
  • Estaba en una piscina cuando, en la esquina lejana, una pareja dejó en la orilla (había escalones dentro del agua) a sus hijos, un niño de 4 y una niña de aproximadamente 1 año). Ambos fueron a acostarse a los camastros. Entonces, veo que el niño resbala y cae a lo profundo y, en su desesperación, tiró de la pierna de su hermanita. Yo empecé a caminar hacia ellos con todo el miedo del mundo; para no hundirme, tuve que ponerme de puntitas en algunas áreas. Al final, me topé primero con el niño, lo acerqué a los escalones mientras veía cómo la niña entraba y salía del agua, me apuré y la saqué del agua hacia los escalones. No sé cuánto tiempo pasó, para mí fueron los minutos más largos que he vivido. Cuando ya había dejado a la niña en los escalones, vi que los padres se acercaron. El niño probablemente fue por ellos. Jamás olvidaré la mirada de la niña (aún no hablaba), pero creo que me dio las gracias. Los padres no hablaron y yo aún estaba en shock, ¡porque no sabía nadar! © Selene Guadalupe Garcia Beltran / Facebook
  • Cuando estaba en la escuela secundaria, había una chica que estaba muy sola, nunca la escuché hablar a menos que fuera por alguna tarea. La primera vez que tuvimos la fiesta del Día de San Valentín, me di cuenta de que estaba triste, porque (creo que) todas las otras chicas estaban recibiendo flores y cosas por el estilo de parte de los chicos (podías comprar flores y otras cosas para alguien si querías), y me sentí mal por ella. Decidí regalarle una flor de forma anónima. Cuando la recibió, parecía confundida, aunque sonrió. Al año siguiente, pasó lo mismo, todas las chicas con flores excepto ella, así que hice lo mismo. Esta vez, ella volvió a sorprenderse, pero no mal, sino felizmente sorprendida. El siguiente año hice lo mismo, pero le regalé un ramo entero. Ella se veía rebosante de alegría. Los demás le preguntaban quién le había dado esas flores y ella decía que no sabía, pero que estaba muy feliz. Quizás no sea una historia tan interesante, pero hacer sonreír a alguien realmente me hizo feliz. © renecruz12 / Reddit
  • Era voluntario en una pizzería local para distribuir porciones a los niños que, de otra manera, no podían alimentarse. Había una mujer con 3 niños que venía cada pocos días a buscar rebanadas. Resulta que el padre había fallecido de repente, habían perdido la casa que estaban alquilando y la madre se había quedado sin trabajo porque no tenía a nadie que cuidara de los niños. Vivían en su miniván y las cosas iban mal. Eran muy amables y agradecidos, pero les daba vergüenza venir a buscar comida, así que yo sentía mucha lástima por ellos. Yo había recibido una cantidad de dinero inesperada, mi arrendador y amigo cercano tenía algunas propiedades desocupadas. Me puse en contacto con él y arreglamos que yo me haría cargo del depósito y dos meses de alquiler y él de pagar los servicios. La familia se mudó al día siguiente, han estado allí desde entonces y la están pasando mejor. No podía quedarme de brazos cruzados y pensé que el dinero que había recibido debía usarse para el bien en lugar de para mis propias necesidades egoístas. © eyexxiii / Reddit
  • Estaba sentado en un restaurante cuando entró un chico de entre 13 y 14 años y pidió algo de comida. Por la forma en que estaba vestido y por cómo se veía, se podía decir que estaba viviendo tiempos difíciles. Ordenó y, cuando le dijeron el total, sacó algunos billetes de 1 dólar arrugados de su bolsillo y algo de cambio; terminó con 4-5 dólares. Con la mirada derrotada, se disculpó y se dio vuelta para irse. Lo detuve, le pedí al cajero que volviera a marcar su pedido, le agregué una bebida grande, un burrito extra y pagué todo. Trató de darme el dinero que tenía y, cuando me negué, se quedó allí y, poco a poco, se le llenaron los ojos de lágrimas. Le dije que se mantuviera fuerte y que no se rindiera, porque las cosas mejorarían. Salí y apenas llegué a mi auto, me derrumbé, pues yo solía ser ese niño. © Roosted13 / Reddit

Cuéntanos, ¿cómo fue esa vez en la que diste ayuda sin pedir nada a cambio? ¿Cómo respondió la persona a la que ayudaste?

Imagen de portada Cola-Cola / Reddit
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