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Experto en inteligencia artificial fue engañado al chatear con un robot pensando que era una mujer de verdad

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Con el correr del tiempo, los avances tecnológicos han permitido que ciertas tareas sean automatizadas y realizadas por robots. Pero ¿es posible que una computadora pueda engañar a una persona haciéndole creer que es humana? Esta pregunta puede ser respondida por el profesor Robert Epstein, quien, al buscar el amor por Internet, creyó haber conocido a una dulce y encantadora mujer que no era lo que parecía ser.

Genial.guru investigó más acerca de este profesional, quien, por muchos meses, pensó que estaba conversando con una persona auténtica, pero al detectar ciertas incoherencias en su relación a distancia descubrió una sorpresa algo desagradable.

El engaño de un robot a un hombre que solo buscaba amor

Al ser un hombre soltero de mediana edad, Robert Epstein tenía el deseo de encontrar a una persona especial con quien mantener una relación. Todo comenzó en 2006, cuando conoció a una mujer de nacionalidad rusa mediante un chat y, por varios meses, mantuvo una conversación amigable con ella.

Lo que al principio parecía ser el indicio de una nueva relación transcurrió con ciertas incoherencias en cuanto a la actitud de la muchacha. En una de sus conversaciones, ella le había dicho que había salido a pasear con una persona, lo cual le pareció extraño a Epstein, ya que, en esa época, se habían pronosticado tormentas en la región donde decía vivir la mujer.

Poco a poco, comenzó a hacerle preguntas puntuales relacionadas con el clima en Rusia, e incluso le preguntó acerca del presidente del país. Aunque atribuía las incoherencias o los errores de las respuestas al idioma, con una prueba definitiva descubrió que su amiga a distancia era, en realidad, un chatbot.

Desentrañando el misterio del usuario

Puede que a cualquier hombre de mediana edad le resulte difícil determinar si está hablando con una persona o un robot en un chat de búsqueda de parejas. Sin embargo, Robert Epstein no era un simple profesor de universidad, sino que también era un experto en inteligencia artificial, creador y exdirector de la competencia del Premio Loebner en IA, el cual es un concurso donde los participantes deben detectar, mediante conversaciones en línea, qué mensajes son hechos por personas reales y cuáles son creados por robots.

Con toda esa experiencia, el profesor ideó un truco para destapar el misterio: le envió a su amiga unas letras del alfabeto al azar y, como respuesta, ella comenzó a enviarle mensajes dulces y agradables acerca de su madre. Y así fue como la descubrió. Sintió mucha vergüenza por haber caído en ese tipo de engaño por tanto tiempo, según afirmó en su artículo From Russia, with love.

¿Las computadoras son cada vez más inteligentes?

Lo acontecido con este hombre fue predicho, hace décadas, por el matemático británico Alan Turing, quien, en 1950, diseñó el test de Turing para determinar si una máquina sería capaz de entablar conversaciones naturales y amenas con un humano.

Todo eso conllevó al desarrollo de la filosofía de la inteligencia artificial, el cual sostiene que una máquina puede pensar, actuar e interpretar el lenguaje humano de forma exacta, aunque carezca de la habilidad de elaborar respuestas a ciertos cuestionamientos, tal como lo haría una persona.

Dicha prueba hizo que se asentaran las bases del Concurso IA, creado en la década de 1990, donde se aplica el test de Turing para detectar si los mensajes enviados a un ordenador son realizados por una persona o una máquina. Pero tal parece que los robots han generado códigos lingüísticos cada vez menos “robóticos”, adaptando la escritura al lenguaje humano.

Aunque, tal y como lo demostró el profesor Epstein, todavía es posible detectar si el sujeto que está detrás de la pantalla es un robot o un ser humano. Aun así, puede que, en el futuro, sea cada vez más difíciles de diferenciar, y comencemos a interactuar más con las computadoras que con otros humanos.

¿Confías en las personas con las que mantienes conversaciones solo a través de Internet? ¿Crees que, en algún momento, pueda sucederte lo mismo que Epstein y caigas en el engaño de una máquina? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

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