11 Secretos de belleza y salud milenarios que podemos recrear en nuestros días

Hace mil años, si una quería ponerse guapa, no tenía la posibilidad de comprar en Amazon algún cosmético milagroso que le recomendaran las amigas. Tampoco podía ir a la farmacia si tenía un dolor de cabeza. Pero eso no quiere decir que nuestras trastatarabuelas no hicieran nada para calmar el dolor ni se las ingeniaran para verse mejor. De hecho, el contacto con la naturaleza y la imaginación eran buenas migas para crear productos que realzaban la belleza y que también curaban algunas enfermedades.

Aunque hayan pasado muchos años, hay algunos tratamientos milenarios que hoy podemos usar, y en Genial.guru te contamos cómo hacerlo.

1. Temazcal

Un baño de vapor que cura algunas enfermedades y que también nos hace reencontrarnos con nosotros mismos es posible gracias a los baños de temazcal. Consiste en el rocío de vapor de algunas flores medicinales sobre el cuerpo, y se cree que sirve para aliviar afecciones como reuma, dolor de estómago, catarro, hinchazones, y es antiestresante y relajante.

Proviene de los pueblos originarios de México y aún continúa practicándose en nuestros días. Hoy, los lugares donde se realizan estos tratamientos complementan el ritual con servicios de atractivo turístico como masajes, comida y bebida durante el proceso.

2. Arcilla

El primer registro de la utilización de arcilla se remonta al Antiguo Egipto y la Mesopotamia, ya que los médicos la usaban en los faraones como antiinflamatorio y antiséptico. Sus componentes tienen propiedades antibacterianas que eliminan el exceso de grasa y las toxinas de la piel, lo que la convierte en un tratamiento eficaz contra enfermedades dermatológicas como acné, forúnculos, abscesos y úlceras.

Se las aplicaban en forma de mascarilla para limpiar el rostro y también en cualquier parte del cuerpo. Hoy existen diferentes limpiadores faciales y mascarillas que tienen este componente, pero si prefieres, puedes hacerlo de la manera original y sentirte la reina del Nilo.

3. Polvo de cúrcuma

La cúrcuma es una planta originaria del sudeste asiático popularmente usada en la cocina como saborizante, pero también se emplea en medicina, cosmética natural y ritos espirituales. Lo que se utiliza es su tallo, que podemos añadir a nuestra dieta por diferentes vías, como infusiones, suplementos vitamínicos o en cremas para el rostro.

Originalmente, las mujeres indias la empleaban en forma de pasta para eliminar los vellos del cuerpo, pero actualmente se puede usar como remedio casero para regenerar la piel quemada, curar el acné y aclarar la hiperpigmentación gracias a sus propiedades cicatrizantes y antioxidantes. En cuanto a la medicina, tiene efectos comprobados para la reducción de la artritis, la mejora en desórdenes respiratorios, gastrointestinales y en afecciones de la piel.

4. Mascarilla de caolín

El caolín es un tipo de arcilla blanca en forma de roca generada por la erosión de la tierra que se utiliza en la industria farmacéutica y cosmética. Sus propiedades fueron descubiertas miles de años antes de Cristo. Antiguamente, las mujeres consideraban que tenía poderes de curación milagrosos por sus efectos astringentes, que limpian, exfolian y regeneran las pieles muy grasas.

La manera más usual de aplicarla es a través de una mascarilla que se coloca en el rostro y se endurece; se puede hacer de manera casera o comprar algunas cremas que la contienen.

5. Aguas termales

Las aguas termales provienen de las napas que se encuentran a una profundidad de 10 a 30 metros; cuanto más abajo estén, más cálidas serán y más minerales tendrán. Sus propiedades curativas se descubrieron en la Prehistoria, y en la Edad Antigua los romanos fueron sus más fieles usuarios.

El agua termal eleva la temperatura corporal, lo que mata los gérmenes y hace aumentar la circulación sanguínea y la oxigenación. De esta manera, se mejora el metabolismo, y por lo tanto ayuda a mejorar:

  • Enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad. También enfermedades reumáticas crónicas, respiratorias leves, afecciones de la piel, ginecológicas y las relacionadas con el estrés o de tipo psicosomático.
  • Mejora problemas gastrointestinales crónicos y de la circulación.

6. Polvo de thanaka

El polvo de thanaka proviene de una planta tropical de la India y el sudeste asiático. La corteza del tallo Hesperethusa crenulata se muele hasta obtener un polvo amarillo, que las mujeres de Birmania usan desde hace más de mil años en su rutina de limpieza facial. Tiene propiedades antiinflamatorias y es un excelente antioxidante y antibacterial para el rostro.

La modernidad no le ha ganado a este tratamiento ancestral, ya que la manera de utilizarlo es la misma que en sus inicios: se le agrega un poco de agua al polvo molido, se aplica en la piel y listo. Igualmente, estar lejos del país asiático no es excusa para no probar este limpiador por excelencia, ya que se puede conseguir el polvo en sobres o en cremas que lo contienen.

7. Piedra de alumbre

Una opción natural para reemplazar los desodorantes comerciales existe y tiene miles de años. Aunque sus orígenes datan de antes de Jesucristo, e incluso se menciona en algunos papiros egipcios, es utilizado como un cosmético desde la antigüedad por los griegos y los romanos.

Sus componentes contraen los poros de la piel, lo que regula la cantidad de sudor emanada por la piel y elimina las bacterias que causan el mal olor. También sirve para atenuar estrías, curar aftas, eliminar espinillas y cicatrizar heridas. Lo único que hay que hacer para usarla es mojarla y pasarla por la zona, y puedes conseguirla en su estado puro o en el formato de los desodorantes comerciales para mayor comodidad.

8. Henna para teñir el pelo

El tinte de henna proviene de la planta con ese nombre, de la que se obtiene un pigmento rojizo-anaranjado que se utiliza para teñir el cabello, como también para hacer body-painting. Sus inicios datan del Antiguo Egipto y hoy es mundialmente usado, ya que es natural y libre de químicos, perfecto para las pieles sensibles. Además de cambiar el color del cabello, lo fortalece y le da más brillo y suavidad, y trata la caspa gracias a sus propiedades antiparasitarias y antifúngicas.

Antiguamente, los extractos se obtenían a través de la maceración y cocción de la planta, luego se secaban, se trozaban y se mezclaban con ceniza o arcilla para proceder al teñido. Pero para nuestra suerte, no tenemos que sacar nuestras dotes de agricultores, sino que podemos conseguirlo en kits de teñido de cabello.

9. Jabón negro

Originario del oeste africano, el jabón negro es utilizado desde hace siglos para proteger la piel de los climas cálidos y áridos. Consiste en una combinación de agua con piel de plátano asado o mazorca de cacao, más aceite de palma, palmiste o manteca de karité, dependiendo de su lugar de fabricación. Sirve para quitar la grasitud de la piel y curar el acné, por sus propiedades antisépticas y antibacterianas.

La manera de aplicarlo es como la de un jabón común, poniendo en el rostro la espuma de la barra en círculos para luego enjuagarla. Asimismo, se puede utilizar como champú, y los africanos incluso lo emplean para prevenir enfermedades causadas por microorganismos. Puedes hacerte de este limpiador comprándolo en línea.

10. Polvo de perlas

Las perlas de joyería no son solo el complemento perfecto para un atuendo, sino que también son un producto para la piel. Tras un proceso de hervido y molido, las perlas se convierten en un polvo cuyos inicios datan del año 320 después de Cristo, cuando la emperatriz china Wu Zetian lo empleaba por sus beneficios para la piel y los médicos lo usaban como medicamento.

Es rico en minerales que ayudan a aumentar el colágeno, la elastina y la keratina que el cuerpo necesita para tener una piel y un cabello sanos. Además, aporta hidratación, que repara las células de la piel y atenúa el envejecimiento prematuro. La manera de usarlo es a través de la ingesta o de manera tópica, como en maquillajes y limpiadores faciales.

11. Té verde

Es uno de los tés más tradicionales de China y se estima que se comenzó a beber hace 5000 años. Al principio, se utilizaba como medicina, pero luego se empezó a tomar por gusto.

Su secreto está en sus componentes activos, que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, que protegen la piel de la radiación UV. También minimiza los signos de la edad causados por el daño del sol y reduce el exceso de cebo, por lo que ayuda a combatir el acné. Incluso disminuye la inflamación y las enfermedades de la piel. Si no eres fanática del té, pero no quieres renunciar a sus beneficios, puedes encontrarlo en diversos cosméticos, especialmente en cremas limpiadoras.

¿Utilizas alguna técnica de belleza que haya pasado de generación en generación? ¿Cuáles son tus beauty tips naturales?

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