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Una autora de Genial cuenta por qué decidió congelar óvulos y cómo fue su experiencia

En la actualidad, cada vez más mujeres deciden postergar la maternidad. Las razones de esta decisión pueden ser varias: priorizar la carrera laboral, esperar hasta alcanzar cierto grado de estabilidad económica, o simplemente por querer viajar y conocer otras culturas antes de centrar gran parte de su vida en un hijo. Por todo esto y por más, muchas muchachas optan por congelar sus óvulos para utilizarlos años más tarde.

¡Hola! Me llamo Gilda, y trabajo en Genial.guru. Hace unos meses congelé óvulos, y ahora quiero compartir mi experiencia con todos ustedes.

Por qué tomé esta decisión

Tengo 36 años, tres trabajos, no tengo hijos y, en este momento, no quiero tenerlos. Sin embargo, hace un tiempo comencé a pensar: “¿Qué pasaría si dentro de unos años quisiera tener un niño y mi cuerpo ya no pudiera permitírmelo?”. Actualmente, la menopausia llega más tarde en muchas mujeres, pero ¿y si ese no fuera mi caso? Debido a eso comencé a buscar información sobre la congelación de óvulos, también llamada criopreservación de ovocitos.

Cómo me asesoré

Lo primero que hice fue consultar a la doctora que me atiende desde hace 20 años, y ella no solo apoyó mi decisión, sino que también me recomendó una clínica especializada en congelación de óvulos y fertilización asistida. Lo siguiente que hice fue pedir una cita con el director del lugar, quien luego sería el médico encargado de mi tratamiento, para que me explicara los pasos a seguir. Como primera medida, tuve que hacerme análisis generales (ecografía, análisis de sangre y electrocardiograma) para descartar posibles problemas. Todos los estudios salieron bien, así que comencé con el tratamiento.

Cómo fue el tratamiento

Antes de que el médico realizara la extracción de óvulos, tuve que inyectarme entre dos y tres medicinas de estimulación ovárica por día. Esto se hace para que, al momento de la extracción, se haya formado la mayor cantidad posible de óvulos. Tuve que aplicarme los medicamentos yo misma, en mi casa, y me resultó mucho más fácil de lo que había pensado (nunca me había autoinyectado antes).

Entonces, durante aproximadamente dos semanas, a mi rutina se sumaron dos cosas: las inyecciones diarias de hormonas y la visita a la clínica día por medio para realizarme controles: análisis de sangre y ecografías. De ese modo, el médico comprobaba que la estimulación ovárica estuviera dando resultado. Uno de los principales miedos que me generaba este tratamiento era el gran cambio emocional que supondrían las inyecciones de hormonas: creía que me la pasaría llorando y que estaría intratable, pero no fue así. El principal cambio que noté fue físico, no emocional: me sentía muy hinchada, y me dolían un poco las rodillas, la cintura y los tobillos. Eso fue todo.

La intervención y lo que siguió después

Luego de esas dos semanas de tratamiento, llegó el día de la operación. La extracción de óvulos se hace bajo anestesia general, pero es un procedimiento rápido, y la recuperación es mínima: el mismo día de la intervención, luego de unas horas, me fui a mi casa, y al día siguiente ya pude trabajar con normalidad. La única indicación del médico fue que no levantara cosas pesadas ni realizara esfuerzos físicos durante un par de días.

Una vez extraídos, los óvulos fueron congelados hasta que yo decida usarlos. Según el médico especialista, puedo utilizarlos hasta que cumpla 52 años, independientemente de mi fertilidad.

Y, si con el paso de los años finalmente no los utilizo, ya sea porque tenga un hijo de la forma habitual, o porque decida no tener niños, puedo desecharlos o donarlos.

Cosas a tener en cuenta si quieres realizar el tratamiento

  • Aunque el tratamiento y la operación son simples, y no requieren demasiado tiempo, es preferible que lo hagas cuando sepas que tendrás unas semanas tranquilas, sin grandes compromisos ni viajes, ya que tendrás que asistir a la clínica bastante a menudo.

  • Si no surgen imprevistos, el tratamiento dura aproximadamente dos semanas. Pero si contamos los análisis previos y la espera de los resultados, todo el proceso demora unos dos meses (al menos, así fue en mi caso).

  • Las inyecciones para la estimulación ovárica se hacen siempre a una hora determinada del día, y no pueden aplicarse un día a la mañana y otro a la noche, por ejemplo. Las medicinas deben permanecer en un ambiente frío, por lo que deben ser guardadas en el refrigerador hasta el momento de la aplicación.

  • Este es un tratamiento costoso, y, por el momento, no es cubierto por el sistema de salud pública, al menos en Argentina (mi país). Las opciones son: si tienes medicina prepaga, averigua si esta lo cubre. Caso contrario, deberás pagarlo por completo.

¿Te has sometido a este tratamiento? ¿Qué opinas al respecto? Comparte tu experiencia o tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios a continuación.

Ilustradora Alena Tsarkova para Genial.guru