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Una mujer muestra que lo mejor se demora en llegar cuando se trata de llevar una vida saludable

Hay algunas razones válidas por las que los adultos mayores no llevan una vida ligada al deporte, por ejemplo, los problemas de salud que traen de antemano o el temor a los daños que puedan ocasionarles los movimientos bruscos o descuidados. Sin embargo, algunos se animan a desafiar al destino y deciden cambiar su rutina para aumentar su bienestar. Esa es la historia de Joan MacDonald, quien hasta hace algunos años tenía una mala salud y dependía de medicamentos, pero hoy su vida es muy distinta.

¿De qué forma intentas llevar una vida saludable?

Joan MacDonald vivía su vida de adulta mayor de manera muy sedentaria. Jamás imaginó que a sus 75 años iba a tener un gran estado físico y mucho ánimo. Joan llegó a un límite en su vida en el que la artritis y la presión alta eran una constante molestia. Sin embargo, un diálogo con su hija la ayudó a iniciar un nuevo proceso.

46 años — 76 años

Michelle, la hija de Joan, al notar el mal estado de salud de su madre, decidió animarla a optar por un estilo de vida más saludable. Michelle es entrenadora profesional, lo que fue un gran plus para Joan a la hora de empezar. “Cuando Michelle me dio un ultimátum respecto a hacer algo por cambiar mi vida, sabía que era ahora o nunca”, afirmó Joan en una entrevista.

Joan mide 1,6 metros y al comienzo de su desafío, pesaba cerca de noventa kilos. Fue en enero de 2017, antes de su cumpleaños número 71, la fecha en la que Joan viajó a Tulum, México, lugar donde Michelle y su esposo tienen un gimnasio. Esto le permitió mejorar su dieta sin llevar a cabo un plan estricto, sino más bien un cambio progresivo de hábitos en su diario vivir. Gracias a eso, pudo bajar unos kilos relativamente rápido y así ganó motivación para seguir.

Pese a su actual éxito, la travesía de Joan no fue sencilla. Como menciona su hija Michelle en una entrevista: “Las personas no saben que mi mamá tenía una batalla interna, intentando entender todo, y con frustración incluida”.

Joan ha perdido cerca de 30 kilos, sin considerar el peso que ha ganado en masa muscular. Su presión bajó, por lo que los medicamentos poco a poco dejaron de ser necesarios, mejoró su colesterol y hoy sigue entrenando con regularidad. “Voy al gimnasio cinco veces a la semana”, dijo en una entrevista.

Joan se siente afortunada de haber tenido a su hija para iniciar este proceso, y entiende que no todos tienen la oportunidad o los medios necesarios para seguir un plan de entrenamiento. Admira también a las personas que lo hacen con disciplina, como afirmó durante una conversación.

“He escuchado muchas historias de personas que han logrado dejar los medicamentos y obtener un buen estado de salud sin el apoyo de su hija. Ellos tienen la disciplina necesaria para entrenar”.

No todo se limitó al cambio físico. Su historia se volvió viral y hoy cuenta con millones de seguidores en Instagram, también realizó el lanzamiento de una aplicación junto a su hija, lo que incluye un plan completo de entrenamiento y alimentación.

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