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9 Razones por las que no debemos reprimir lo que sentimos

Controlar nuestras emociones puede ser difícil, pero reprimirlas no es una solución. Vivir reprimiendo lo que sentimos tiene efectos muy negativos, tanto para nuestra salud psicológica como para la física. A largo plazo, esas emociones acumuladas van creciendo. Con el tiempo, modifican nuestro comportamiento y la forma de comunicarnos con los demás, lo que deja una huella en nuestras vidas y puede llegar a causarnos daño a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

Hoy Genial.guru te cuenta por qué es tan importante aprender a gestionar nuestros sentimientos.

1. Las emociones acumuladas condicionan nuestro comportamiento

Las emociones no nos caracterizan, no “somos” tristes, “estamos” tristes. La emoción llega de forma espontánea e inconsciente y tiene una corta duración de 90 segundos. Durante ese minuto y medio, las reacciones químicas experimentadas por nuestro cerebro a raíz de esa emoción viajan a través del torrente sanguíneo hasta desparecer. Aferrarnos a ella nos hace actuar y reaccionar bajo su influencia, transformándonos en alguien que realmente no somos.

2. Reprimir las emociones las hace más intensas

Una emoción dura 90 segundos, pero podemos experimentarla durante horas porque inconscientemente vamos retroalimentándola a través de nuestros pensamientos. Creamos un remolino de pensamientos negativos en torno a la situación que generó la emoción inicial. Así, reiniciamos el circuito de 90 segundos indefinidamente, sin deshacernos de la emoción e intensificándola cada vez más.

3. Nos genera ansiedad

El cúmulo de emociones negativas puede generarnos altos niveles de estrés y ansiedad. Todo lo que guardamos en nuestro interior es como una bomba, que puede causar una explosión emocional en cualquier momento. Estar constantemente al borde de estallar, reprimiéndolo para que no suceda, causa mucho agobio y estrés.

4. Es mental y físicamente agotador

Estar constantemente luchando contra lo que sentimos es una tarea ardua que requiere una gran cantidad de energía, mucha más que sentirlo y dejarlo ir. Intentar “eliminar una emoción” guardándola en nuestro interior nos generará un gran desgaste, no solo a nivel mental o emocional, sino también a nivel físico, a través de otros efectos derivados del estrés mental, como por ejemplo el insomnio.

5. Nos impide ser positivos y nos acerca a la positividad tóxica

Ser positivo bajo la influencia de emociones como la ira es insostenible. Forzarnos a ser positivos al mismo tiempo que acumulamos muchas emociones negativas desencadena lo que se conoce como positividad tóxica. La positividad tóxica consiste en simular externamente emociones positivas, en un afán de silenciar o enmascarar nuestras emociones negativas internas, que finalmente seguirán ahí y continuarán haciéndonos daño.

6. Nos alejan de los demás

Nuestro entorno siempre acaba notando que algo nos está pasando. ¿Cuántos de nosotros hemos respondido alguna vez a un “¿Qué te pasa?” con un “¡Nada!” totalmente falso? Ante la insistencia de la otra persona, podemos abrirnos y compartir lo que nos pesa, o sentirnos incómodos y buscar la salida más cercana: alejarnos. Para evitar que esas situaciones se repitan, acabamos distanciándonos de los demás y aislándonos.

7. Puede causarnos problemas digestivos

Nuestro cerebro y nuestro aparato digestivo están conectados a través de un canal directo de comunicación llamado sistema nervioso entérico, que funciona en ambos sentidos. Por eso, cuando experimentamos emociones negativas, podemos perder el apetito o tener una mala digestión; y, a su vez, cuando tenemos hambre, nos ponemos de mal humor y experimentamos emociones negativas.

8. Pueden hacernos ganar peso

Reprimir nuestras emociones está directamente relacionado con la comida. Ciertos alimentos hacen que nuestro cerebro genere hormonas encargadas de hacernos experimentar estados pasajeros de placer; un ejemplo típico es el chocolate. El hambre emocional es el deseo de comer, sin apetito, de forma compulsiva y descontrolada, buscando encontrar satisfacción para un conflicto emocional no resuelto.

9. Produce dolores de cabeza y falta de concentración

Los dolores de cabeza habituales pueden estar asociados con los desórdenes emocionales, incluida la represión de las emociones. Al mismo tiempo, concentrarse o “desconectarse” teniendo la mente llena de emociones negativas se convierte en una tarea muy difícil, puesto que esas emociones están constantemente intentando salir, lo que provoca pensamientos negativos y genera malestar.

Tips para aprender a dejar salir las emociones reprimidas

  • Escribir un diario. Esta sencilla tarea es sumamente terapéutica y nos permite expresarnos libremente y sin miedo a ser juzgados.

  • Realizar actividades artísticas. El arte es un medio de expresión a través del cual podemos liberarnos de las emociones tóxicas acumuladas. Bailar, pintar, cantar, tocar un instrumento, todas estas actividades nos ayudarán a canalizar positivamente nuestras emociones.

  • Realizar actividades sociales. Estar rodeado de amigos, conocer gente nueva y pasarlo bien también puede ser de gran ayuda a la hora de expresar y expulsar toda esa energía negativa que hemos acumulado en nuestro interior.

  • Acudir a un terapeuta. Ponernos en manos de un especialista es clave para superar cualquier conflicto emocional que no conseguimos resolver por nosotros mismos. Nos escuchará sin juzgarnos, y a través de sus consejos, volveremos a encontrarnos con nuestro bienestar emocional.

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Reconoces a alguien o te sientes identificado con alguna de estas situaciones? Nos encantaría que compartieras con nosotros lo que sientes.

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