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Esta antropóloga se llevó 40 años estudiando los cerebros de los enamorados y ahora sabemos por qué unos necesitan a un superhéroe y otros, a un hogareño

“Una separación es todo lo que necesitas saber sobre el infierno”. Con estas palabras suele comenzar su discurso la bióloga y antropóloga estadounidense, Helen Fisher. La autora de varios libros de divulgación científica sobre el amor que se han convertido en éxitos de ventas, durante decenas de años estudió qué área del cerebro humano es la responsable del enamoramiento plagado de romanticismo. Después de las investigaciones llevadas a cabo, Helen presentó su teoría sobre por qué somos atraídos por ciertas personas, mientras que otras no nos interesan en absoluto.

Hoy, Genial.guru te propone conocer la tipología de la personalidad elaborada por Helen Fisher para determinar tu tipo y el de tu pareja. Todos alguna vez hemos sido felices e infelices en el amor y, muy probablemente, esto se deba a la bioquímica mucho más de lo que pensamos.

Una pequeña área de nuestro cerebro es responsable de la sensación del enamoramiento

Helen llevó a cabo una gran cantidad de investigaciones, encuestas y tomografías computarizadas de los cerebros de las siguientes categorías de personas:

  • apasionadamente enamorados;
  • aquellos que están sufriendo un doloroso divorcio;
  • aquellos que han estado casados ​​por más de 25 años.

En todas estas personas se activaba una zona del cerebro, la responsable de nuestra pasión, motivación y cualquier dependencia relacionadas con drogas y alcohol: ATV (área tegmental ventral). Esta zona es el núcleo reptil del cerebro, su parte más primitiva. Está activa de la misma manera en aquellos que acaban de enamorarse, como en aquellos que han estado casados durante muchos años. Helen está convencida de que el amor es la adicción más fuerte y persistente de todas las existentes en el mundo.

Con esto también se explica nuestro deseo de poseer necesariamente a la persona que nos rechazó. Esta antigua zona del cerebro funciona de tal manera que estimula a todas las fuerzas del cuerpo a que trabajen para conseguir lo deseado. Además, no importa qué exactamente quieras, conseguir comida o estar con tu ser querido para la procreación, el cerebro considera el objeto de apego como una necesidad vital e imprescindible.

¿Cómo elegimos de quién enamorarnos?

Pero ¿por qué esta zona se activa cuando nos relacionamos con una persona y se apaga cuando lo hacemos con las demás? Por supuesto, tendemos a elegir personas del mismo nivel intelectual y social; la apariencia, los valores religiosos y familiares también influyen. Pero Helen considera que todo esto se superpone a algo más profundo: a nuestra fisiología, a nuestro tipo hormonal.

Helen Fisher lleva muchos años trabajando como principal consultora científica de la página de citas Match.com, analizando una base de datos de miles de usuarios que buscan una pareja. Esto le permitió descubrir ciertos patrones de cómo se forman unas parejas y por qué otras se rompen en pedazos.

Dependiendo del tipo hormonal, en el cerebro de la persona va a predominar una de las hormonas: dopamina, serotonina, estrógeno o testosterona. Y nos enamoramos de personas que, por así decirlo, complementan la formación de nuestro cerebro o bien están en armonía con él.

Los humanos son seres monógamos (incluso los hombres)

Helen confirma que los humanos son monógamos. Formamos parte de solo el 3% de los seres vivos en el planeta que forman pareja. Incluso en países donde la poligamia es legal, el 80% de los hombres, aun así, no aprovechan esta oportunidad y forma pareja con una sola mujer. Nuestra monogamia está condicionada fisiológica y genéticamente. Esto no significa que cada uno de nosotros sea fiel a su pareja toda la vida. Pero, al encontrar a la persona adecuada, la mayoría de la gente, aun así, querrá quedarse con ella.

Los 4 tipos de personalidades y parejas para ellos

La creencia popular de que todos los hombres son iguales no es más que un mito. “Si no funciona con uno, no funcionará con el otro” también es un mito. Fisher considera que los hombres y las mujeres se dividen en 4 tipos en función de su personalidad. Para una relación larga y sana, es muy importante escoger a la persona del tipo adecuado. Sin embargo, no necesitarás hacerlo de manera artificial: la naturaleza misma te ayudará, solo necesitas escuchar tu corazón. A continuación, se describen los 4 tipos para que puedas identificarte a ti mismo y tus seres queridos.

1. “Explorador” + “explorador”

Para describir a los “exploradores”, nos vienen que ni pintadas las palabras “creatividad”, “curiosidad”, “pasión por la aventura”, “impulsividad” e “independencia”. Al mismo tiempo, son bastante liberales y flexibles, no temen infringir las normas y seguir su propio camino. Un alto nivel de dopamina es responsable del deseo de conseguir placer. Estimula a las personas de este tipo a probar constantemente algo nuevo, a obtener nuevas sensaciones y a buscar actividades extremas. Según la investigación de la doctora Fisher, este perfil se corresponde, aproximadamente, con el 26% de las personas (tanto hombres como mujeres).

La mejor pareja: otro “explorador”. Necesitan de alguien tan lleno de energía y con enormes ganas de partir.

2. “Constructor” + “constructor”

De sangre fría, capaz de dialogar y llegar a un compromiso, precavido y conservador. Los “constructores” están apegados a sus amigos, al hogar y la familia, representando a alrededor del 29% de la población total. Los “constructores” son ciudadanos conscientes, cuidan las tradiciones, cumplen las reglas y leyes. La principal hormona es la serotonina, la responsable de la búsqueda de la socialización y la estabilidad.

La mejor pareja: otro “constructor” igual. Dado que este tipo de personalidad valora mucho la estabilidad, la seguridad y las obligaciones, este tipo de relaciones se encuentran entre las más fuertes.

3. “Negociador” + “director”

La figura del “negociador” se asocia con aquellas cualidades que suelen ser propias de las mujeres (la hormona dominante es el estrógeno), aunque este tipo también está presente entre los hombres.

Una intuición desarrollada, el perfeccionismo, una buena imaginación... Son muy buenos en la planificación a largo plazo y en las habilidades oratorias. Un alto nivel de empatía, sensibilidad y la capacidad de educar a los hijos, supone un éxito en las esferas sociales que requieren del cuidado de los demás. Alrededor del 20% de los hombres y el 36% de las mujeres son “negociadores”.

La mejor pareja: todo su contrario, es decir, el “director”. Su firmeza puede compensar la tendencia a la duda y la autocrítica propia del “negociador”.

4. “Director” + “negociador”

La hormona principal es la testosterona. Los “directores” son creativos, independientes y seguros de sí mismos. Se caracterizan por un pensamiento racional, un espíritu de competencia y firmeza. Establecen objetivos y los alcanzan, no tienen miedo de seguir su propio camino único, incluso si la sociedad se opone a esto. Las mujeres también pueden representar a este tipo (alrededor del 10%). Los “directores” pueden ser excelentes científicos e ingenieros.

La mejor pareja: todo lo contrario al “director”, el “negociador”. La ternura y la paciencia del “negociador” puede equilibrar la naturaleza bastante rígida de un “director”.

A cada persona le puede corresponder un tipo principal. Algunas personas también tendrán un segundo tipo adicional. Si encuentras en ti características de dos tipos a la vez, esto significa que uno de ellos es el principal y el segundo es el complementario. Para terminar, te quedará definir el tipo de tu pareja y su compatibilidad. Para tu comodidad, puedes pasar la prueba en el sitio web dedicado a uno de los libros de Helen, o aquí.

¿Te has identificado en la tipología de la doctora Fisher? ¿Cuál es tu tipo?

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