Cuando mi vida se caía a pedazos descubrí el mayor tesoro que tengo

Historias
hace 7 meses

Dicen que el amor de madre se hace más fuerte con el paso del tiempo y que, incluso, podemos sentirlo luego de la muerte. Es por eso que muchos de nosotros sentimos una conexión especial con la mujer que nos dio la vida, al punto de querer verla siempre feliz y complacerla en todo. Sin embargo, ¿hasta dónde somos capaces de diferenciar el amor de la dependencia emocional?

Ella me educó y me apoyó en todas mis desiciones. No teníamos mucho dinero, ya que mi padre la abandonó cuando se enteró que yo venía en camino, pero pudimos hacer muchas cosas juntos, usando nuestra imaginación: visitar lugares tan lejanos como China, probar la comida de los restaurantes más finos del mundo e, incluso, viajar en el tiempo para conocer el pasado. Siempre fuimos los mejores amigos, incluso más que eso, somos un equipo.

Yo, un hombre independiente de 45 años, necesitaba algo muy específico que llenara los vacíos de mi corazón. Podrán pensar que estoy loco, pero sentí como si estuviera de nuevo en la escuela primaria y mamá me defendía de los niños que me molestaban. Hace que me sienta seguro a su lado, como un superhéroe, capaz de hacer cualquier cosa y afrontar todos los problemas que se me presenten. No creo que exista otro ser humano en el mundo que me pueda hacer sentir así.

De un momento a otro, me encontré conduciendo 1,5 horas hasta el apartamento de mi madre, toqué el timbre y me saludó calurosamente. Hice lo mejor que pude para pasar un rato con ella, pero me sentía muy cansado emocionalmente. Finalmente, encontré mi camino a su cama y me acurruqué en ella. Quería dejar de ser un adulto y sentirme como el niño pequeño que la buscaba por las noches cuando tenía una pesadilla. Me dormí durante 5 horas.

Siempre he tenido un temor muy grande cuando pienso en que algún día ella morirá y me quedaré solo. Ella es todo mi mundo. Pero por ahora tengo mucha suerte de tener su gran y fiel amor, ya que ella es la única persona en el mundo que me conoce a la perfección. Realmente no hay nada más grande que la calma reconfortante que se siente cuando estás al lado de tu madre.

La dependencia emocional no es solo entre parejas

Es común pensar que uno de los miembros de una pareja pueda tener dependencia emocional frente al otro, pero esto también se puede dar entre hijos y padres, especialmente en aquellos niños que han crecido en un ambiente de sobreprotección. Algunas características que presentan son:

  • Ven el mundo como una amenaza.
  • El padre o madre se convierte en una base de apoyo para aterrizar en momentos de tristeza o dolor.
  • Son ansiosos y temen perder el amor de sus padres si no los escuchan.
  • Nunca se sienten satisfechos con sus propias habilidades una vez que crecen.
  • Sufren de una falta de felicidad y satisfacción personal.
  • Su felicidad interior y su autoestima a menudo dependen de los demás.
  • Sufren de baja autoestima y son incapaces de resolver los problemas de la vida por sí mismos.
  • Como adultos, son mentalmente débiles y tienen poca confianza en sí mismos.
  • Anhelan amor y atención y nunca son autosuficientes.

Cómo dejar de depender emocionalmente de otra persona

Algunos tips para lograrlo son:

  • Reconoce tu propia vulnerabilidad. Para ello, debes aprender a conectarte emocionalmente contigo mismo, dejando tu mente en blanco para poder empezar a conocerte mejor. También puedes empezar a escribir un diario.
  • Deja el pasado atrás. Muchas de nuestras necesidades tienen su raíz en eventos difíciles que tuvimos que atravesar durante la niñez o adolescencia. Recordarlos constantemente simplemente nos dejan atrapados en el pasado y no nos permiten avanzar hacia el futuro.
  • Aprende a estar disponible para ti mismo. Es crucial que aprendas a cuidar tu salud mental y física, y que al final del día puedas depender de ti mismo. Tus necesidades no desaparecerán solo porque las ignores o alguien más las descarte.
  • Explora los factores que desencadenan la dependencia emocional. Algunos de ellos pueden incluir: el estrés de factores externos, como problemas en el trabajo o familiares, cometer errores que disminuyan tu autoestima o cuando tus amigos o pareja pasan tiempo con otras personas.
  • Empieza a tomar tus propias decisiones. No confíes en que otros hablen contigo o tomen decisiones en tu nombre porque parezcan más decisivos.

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