Como no es tan famoso esto?
9 Hábitos de higiene en la era victoriana que hoy serían un rotundo no

Tener una buena higiene personal es esencial, y las cosas que se hacen hoy en día para mantenerla pueden ser muy diferentes a como se hacían en tiempos pasados. Existían muchas costumbres en la época victoriana que hoy simplemente serían mal vistas e impensables. En definitiva, la manera de asearse y cuidar de uno mismo en ese entonces dio un giro de 180 grados y solo podemos estar agradecidos por ello.
En Genial.guru te contaremos algunas cosas que se hacían antes para mantener una buena higiene, y posiblemente te alegrarás de que ya no se haga de esa forma. ¡No olvides ver el bono al final!
1. No se bañaban a diario
Ni las familias más adineradas se bañaban a diario, pero no permanecían sucios. Era costumbre para la mayoría de las personas lavarse en la mañana. Generalmente con una esponja y una cuenca con su jarra de agua. Estas estaban ubicadas en la recámara.
Algunas mujeres agregaban un poco de perfume en el agua. Ciertos hombres tomaban “baños” con esponja de agua fría por las mañanas usando una pequeña tina portátil, sin necesidad de que sus sirvientes calentaran el agua y transportaran la cantidad de agua requerida para un baño completo.
2. Blanqueaban su ropa con orina
La manera de lavar la ropa variaba según lo que querían hacer: si era quitar aceite y grasa de la ropa utilizaban tiza, si era para sacar olores usaban leche. Para blanquear tenían una técnica que funcionaba pero no era la más agradable: remojaban las prendas en orina. Aunque esta forma de blanquear sí es eficiente por el contenido de amoniaco que tiene el orín, hoy ya no se usa.
3. Cuidaban de sus dientes de manera peligrosa
4. Usaban cinturones con pedazos de tela para la regla
En la actualidad una mujer puede encontrar varias maneras de lidiar con la menstruación. Desde copas menstruales, tampones, toallas sanitarias, hasta ropa interior cómoda y bonita que funciona para eso. Pero antes, no había de dónde escoger.
Una forma que no se ve nada cómoda era un cinturón que sostenía una tela que parecía pañal. El cinturón tenía botones o seguros para sujetar la tela absorbente. Salió a finales del siglo XIX y se patentó en 1922.
5. Se lavaban el cabello con ingredientes de cocina
El cabello era muy importante en esa época, así que lo cuidaban muy bien. Sin embargo, antes no existían los champús, por esto la solución más común era usar vinagre y huevos. También usaban ron, romero y té negro. Todas estas aplicaciones eran algo normal para el cuidado del cabello y, además, eran efectivas.
6. Usaban ropa con fácil acceso para hacer sus necesidades
Las mujeres usaban faldas con aros que eran bastante grandes e incómodas. Su ropa interior consistía en unos pantaloncillos que llevaban una abertura en la entrepierna para que las mujeres solo se inclinaran en el tazón y no se desvistieran completamente para lograr hacer sus necesidades, ya que así demorarían mucho.
7. Usaban los baños de manera diferente

Los baños dentro de la casa se volvieron populares pero tenían una desventaja, no había plomería. Sin tubería para llevarse los desechos, estos caían en una alcantarilla o hueco que hacían en el sótano. Cuando se llenaba, toda la casa comenzaba a oler mal, entonces contrataban a hombres que iban por la noche a retirar los residuos, que eran vendidos a los granjeros como fertilizante.
8. Aplicación de desodorante
En 1888 salió a la venta un desodorante llamado Mum que consistía en una pasta blanca que tenía un compuesto de zinc. Este se aplicaba con los dedos y tardaba mucho tiempo en secarse.
9. Se maquillaban con productos peligrosos
En la era victoriana las mujeres tenían un maquillaje con look natural, rostros límpidos, ojos brillantes y labios con ligero color. Para lograr este aspecto tenían que pasar por procesos dañinos. Usaban arsénico para lograr que los ojos brillaran.
También era común el uso de belladona para dilatar los ojos y que se vieran más grandes. Esta práctica era muy peligrosa porque puede causar ceguera. Una manera más barata para lograr ese aspecto era exprimir limón o jugo de naranja en los ojos.
Bono: usaban el Listerine para limpiar el piso
Antes de que el Listerine fuera un enjuague bucal, pasó por muchos departamentos para poder venderse. El inventor de este producto, al ver que las ventas habían fracasado al comercializarlo como antiséptico, cambió de jugada y comenzó a venderlo como limpiador de pisos, la cura para la caspa e incluso para la gonorrea.
Por fin dio al clavo cuando lo vendió por lo que lo conocemos ahora: enjuague bucal.
¿Qué otra actividad se te viene a la mente que haya cambiado mucho de la época victoriana al día de hoy?
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