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13 Situaciones comunes en las que los padres dañan a sus hijos sin querer

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Hoy en día existe todo tipo de recomendaciones sobre la educación y el desarrollo de los niños, aunque a menudo son contradictorias. Además, los médicos y psicólogos no se quedan de brazos cruzados: estudian, analizan y luego ofrecen una nueva porción de consejos. Al principio estudias esta lista con la mirada llena de escepticismo, diciendo: “Bueno, ¿qué inventos quieren ofrecerme esta vez?”. Pero luego llegas a entender que la mayoría de los consejos merecen tu atención.

Genial.guru examinó los estudios dedicados a la salud infantil e hizo una lista de lo que, según los expertos, no es bueno para los niños. Y al final del artículo, agregamos un párrafo que se puede enseñar solemnemente a todas las abuelas para que tengan menos motivos de preocupación.

1. Hacer cosquillas al bebé

Es algo muy habitual: un adulto quiere animar a un niño, y le hace cosquillas. Pero los investigadores de la Universidad de California descubrieron hace muchos años que las cosquillas no causan el mismo sentimiento de felicidad que surge de una broma divertida: solo crea la ilusión de una risa alegre.

El niño en este caso se ríe incontrolablemente. Después de todo, casi todos se reirán cuando les hagan cosquillas. Pero el problema es que los niños lo hacen incluso si odian las cosquillas.

2. Poner almohadas y peluches en la cuna

No todos los padres entienden que un bebé solo necesita un buen colchón con una sábana y una manta pequeña en caso de que haga fresco en la habitación. Por lo tanto, a veces colocan una almohada (aunque sea pequeña y plana) en la cuna. Sin embargo, existen estudios que demuestran que las almohadas son perjudiciales para los bebés de hasta cierta edad.

Tampoco debes ser creativo decorando la cuna, porque los ositos y otros peluches lindos, que “duermen” al lado del bebé, pueden molestarle en cualquier momento. Por no mencionar las situaciones en las que los niños están dando vueltas en la cama y pegan sus rostros en ellos, lo que puede dificultar críticamente la respiración.

3. Usar la luz de noche mientras el bebé está durmiendo

La luz tenue encendida toda la noche en el dormitorio no es buena para el niño. La hormona del crecimiento se produce mejor en la oscuridad. Las razones para usar la luz nocturna pueden ser diferentes. Principalmente es la comodidad de los padres: por ejemplo, no tienen que cambiar el pañal a ciegas. Algunas madres y padres, por cierto, tienen miedo a la oscuridad desde la infancia, por lo que tratan de evitar que sus hijos tengan la misma fobia, creyendo que la luz de noche es una panacea.

Tracy Bedrosian, portavoz del Departamento de Neurociencia de la Universidad Estatal de Ohio, recomienda que aquellos que no pueden prescindir completamente de la luz nocturna usen la luz correcta. Se ha demostrado experimentalmente que la luz verde trastorna el reloj biológico en aproximadamente 90 minutos y la luz azul en 180, además, dificultan el sueño. La luz roja y la naranja inhiben en la menor medida la producción de melatonina en comparación con la verde, la blanca y la azul y no interfieren con el ritmo circadiano.

4. Acunar excesivamente

Cada padre se enfrenta a una situación en la que es imposible acostar al bebé, independientemente de su edad, sin acunarlo previamente. A veces, este proceso dura tanto que las madres y los padres se quedan agotados y el niño permanece despierto.

Los pediatras aseguran que los problemas para conciliar el sueño se pueden evitar si acostumbras al bebé a la rutina diaria desde el nacimiento y eliminas todos los irritantes externos e internos, como el hambre, el pañal mojado, el ruido, la ropa incómoda, etc. Si no puedes evitar acunar a tu crío, es mejor que el proceso sea suave y de corta duración. Los niños pequeños tienen el aparato vestibular imperfecto, y por oscilaciones intensas y prolongadas pueden perder el conocimiento.

5. Ocultar el espejo del niño debido a supersticiones populares

En algunos países del mundo no es común enseñar el espejo a los bebés para que no se enfermen o no “pierdan su alma”, esta creencia es desconcertante para los pediatras y psicólogos de todo el mundo. La doctora Suzy Green, fundadora del Instituto de la Positividad, por el contrario, insiste en que los padres jueguen con sus hijos frente a un espejo, porque la interactividad de esta lección les ayuda a reconocerse a sí mismos y a moldear su personalidad.

Se ha establecido que los niños de diferentes edades reaccionan de manera diferente a su reflejo, pero siempre es una experiencia emocionante y positiva para ellos.

6. Crear condiciones estériles para el bebé

“La limpieza es garantía de salud”: es lo que nos enseñaron desde la infancia. Pero los investigadores modernos de diferentes países están de acuerdo por unanimidad en que la esterilidad excesiva perjudica el desarrollo del niño. Retrasa la formación de una buena inmunidad preparada a combatir la infección, y promueve las enfermedades alérgicas como el asma bronquial, la rinitis alérgica y la dermatitis atópica.

El principal error de los padres en este caso es el amor excesivo por limpieza general o la prohibición del contacto del niño con las mascotas. Cuanto antes aparezca un posible alérgeno en la vida del bebé, más rápido comenzará a percibirse por su inmunidad como un fenómeno normal.

7. Enseñar al bebé a usar el orinal demasiado temprano

El orinal es un tema muy controvertido. Pero en este caso lo principal es no seguir imprudentemente los consejos y siempre adherirse a los intereses del niño. No debes esperar a que comience a usar el orinal para su propósito previsto a la edad de un año y medio. De todos modos, el bebé aún no comprende completamente cómo reaccionar a las señales de su cuerpo.

“Tarde o temprano, el niño aprenderá a controlar su deseo de ir al baño. Entonces comenzará a usarlo. La vejiga necesita 3-4 años para el desarrollo normal. La micción relajada, por ejemplo, en pañales, contribuye a esto”, asegura el urólogo pediátrico Stephen Hodges.

8. Dejar que tu bebé camine descalzo sobre superficies planas

En promedio, los niños comienzan a caminar a la edad de un año. Algunos padres se apresuran a comprar los primeros zapatos para el hogar, mientras que otros, por el contrario, permiten que el niño dé sus primeros pasos descalzo. Los investigadores ortopédicos siguen discutiendo sobre esta cuestión, pero están de acuerdo en que no todas las superficies son saludables para caminar descalzo.

Es muy bueno si el bebé camina descalzo sobre la arena, el césped, los guijarros lisos, pero estando en casa resulta perjudicial caminar sobre el piso cerámico, la tarima flotante o el laminado perfectamente lisos. En este momento, no se produce la contracción refleja de los músculos del pie, y la carga principal cae sobre el aparato ligamentoso débil. Y como resultado, se ve afectada la formación natural de los arcos del pie.

9. Hacer que el niño coma toda la porción

Muchas abuelas (igual que los padres) se molestan cuando el bebé se niega a comer la porción de comida que le fue asignada. Se utilizan la persuasión, el chantaje, varios trucos e incluso las amenazas. Como resultado, el plato se vacía, y los progenitores se quedan satisfechos con este desenlace.

Solo que unas pocas personas saben que esa costumbre contribuye a la formación de los malos hábitos alimenticios del bebé. No podrá aprender a entender su cuerpo, sino por el contrario, se acostumbrará a comer en exceso.

Además, no hay que forzar al niño a comer “el primer plato, el segundo y la bebida”, ya que grandes volúmenes de alimentos ingeridos sobrecargan el tracto digestivo. Un solo plato y una bebida durante la comida son suficientes para el bebé.

10. Alimentar a cucharadas

Es mejor no ayudar a los niños a comer cuando ya saben manejar la cuchara, asegura Amy Brown, profesora asociada de salud infantil en la Universidad de Swansea.

“Es probable que los bebés que se alimentan a cucharadas más tiempo de lo requerido, tengan sobrepeso en el futuro. En el proceso de tal alimentación, a los niños les cuesta determinar si han saciado el hambre o no. El resultado es el hábito de comer en exceso”, asegura la experta.

Según los investigadores, un niño que come de forma independiente tiene la posibilidad de comer a su propio ritmo y aprender el sabor de los alimentos, lo que ayuda a formar una actitud saludable hacia la comida.

11. Proteger al bebé de los alérgenos

Los expertos suecos declaran que para evitar que una alergia alimentaria afecte al niño, los padres no deben sobreprotegerlo de las condiciones que la causan.

Göran Wennergren, profesor de pediatría de la Universidad de Gotemburgo, afirma: “¡Dejar que los bebés coman los alimentos que contienen alérgenos no es dañino, sino incluso beneficioso! El sistema inmunitario aprende a responder a ellos correctamente. Un ejemplo típico es el pescado. Por lo tanto, recomendamos añadir a la dieta infantil filete de pescado picado a partir de los 4 meses de edad”.

La opinión del profesor es confirmada por otro estudio recién realizado por científicos israelíes y británicos. Los padres de la comunidad judía en Londres no les dejaban comer cacahuates a sus hijos, mientras que los niños en Israel probaron la mantequilla de cacahuates antes de cumplir un año. Las estadísticas son imparciales: los niños israelíes son menos propensos a las alergias que los pequeños residentes de la capital inglesa.

12. Forzar al niño a compartir sus cosas

A la edad de aproximadamente 2 años, el bebé comienza a percibirse a sí mismo como una persona y las cosas que considera suyas se convierten, digamos, en su extensión. Por lo tanto, a todos los que quieren quitarle su “propiedad”, el niño considera infractores de sus límites personales. Desafortunadamente, pocos padres tienen en cuenta esta particularidad etaria. Las mamás y los papás no quieren que los demás tomen a su crío por un tacaño. Por lo tanto, en una situación controvertida no dudan en hacer que el niño comparta su juguete o su comida.

Los psicólogos, a su vez, creen que de esta manera criamos a niños “cómodos”. No saben cómo escucharse a sí mismos y actúan en contra de sus deseos. Como resultado, se convierten en las mujeres y los hombres que no saben decir no, incluso si es lo que les más conviene.

13. Arropar al bebé cuando tenga los pies y las manos fríos

Los pies frescos al tacto, igual que las palmas y la nariz de un niño no son un signo de hipotermia: debido a las peculiaridades del tono vascular y la circulación sanguínea, son significativamente más fríos que el resto de las partes del cuerpo. La temperatura óptima en la habitación del bebé se considera 19–22 °С. En tales condiciones, el bebé no necesita un gorro, ni guantes y calcetines: la piel del cuerpo debe respirar, y las manos y los pies deben estar en contacto con el aire.

Por cierto, en el caso de los bebés es mucho más alto el riesgo de sobrecalentamiento que el de hipotermia. Los síntomas más comunes de sobrecalentamiento son el cuello y la nuca húmedos, así como el color de la piel, que debe ser de color rosa pálido a la temperatura corporal adecuada. La piel rosada o enrojecida significa que el bebé tiene calor y hay que quitarle al menos una capa de ropa.

¿Te parecieron útiles estas recomendaciones? ¿O tal vez crees que los padres saben mejor que cualquier científico lo que necesitan sus hijos?

Ilustrado por Ekaterina Gapanovich para Genial.guru
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