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Me preparé para tener hijos durante 5 años, pero todas mis expectativas fueron superadas por la realidad de ser padre

Hola, me llamo Antón, y tengo una hija, Alexandra, quien recientemente cumplió un año y medio. Llevo casado 10 años, y la mitad de ese tiempo, mi esposa y yo planificamos tener un hijo. Hicimos listas y diagramas, recorrimos los hospitales de maternidad y las policlínicas con antelación, “asediamos” la mayor parte de las tiendas infantiles de la ciudad y todo eso... Sin embargo, esta es una historia sobre cómo las cosas no salieron según lo previsto.

En este artículo creado especialmente para Genial.guru encontrarás una lista con mis expectativas como padre, las cuales nunca se hicieron realidad. Espero que esto ayude a otros a prepararse mejor para el nacimiento de un hijo.

12. Intentamos prepararnos para todo al mismo tiempo, y, al llegar a la semana 35, un caos total se apoderó de nuestras cabezas

Así que, lo primero que tuvimos que hacer apenas nació nuestra hija fue olvidarlo todo. De cualquier forma, nos olvidamos de muchas cosas... ¡gracias a las hormonas! Y el resto fue desterrado de nuestras cabezas durante los primeros días. Ahora podemos decir que, en realidad, solo ciertos conocimientos nos resultaron útiles.

  • Sobre primeros auxilios. Cómo actuar si un niño se atraganta, tomó algún producto químico, se ahogó, se quemó, sufrió reacciones alérgicas, picaduras de insectos o una fiebre alta. Ojalá nunca haya que poner estos conocimientos en práctica, pero es útil y recomendable saberlos. Ahora, frente a cualquier situación peligrosa, aparece una instrucción en mi cabeza de inmediato sin que cunda el pánico.
  • Sobre la organización de la lactancia materna. En el hospital de maternidad, por supuesto, te enseñarán cómo se debe colocar al bebé en el pecho correctamente, pero no siempre es posible hacerlo bien al llegar a casa, especialmente si nunca has visto algo así antes. Al mes y medio, nuestra hija comenzó a inquietarse mientras se alimentaba, pero no podíamos entender por qué. Eliminando la falta de sueño, cólicos y nuevas experiencias de nuestra lista, recurrimos a un asesor de lactancia. Resultó que simplemente había que desplazar a Alexandra unos centímetros más abajo y abrazarla por debajo de la espalda. El problema no siempre se resuelve de una manera tan simple, pero, afortunadamente, los profesionales pueden ayudar.
  • Sobre la actividad física del niño. Casi inmediatamente después de su nacimiento, nuestra hija comenzó a sostener la cabeza. Atendiendo a los estándares que se encuentran en Internet, empezó a sentarse pronto para su edad, se puso de pie, comenzó a gatear y a caminar. Debido a la abundancia de historias de terror en las redes sobre piernas torcidas, músculos débiles y similares, nos apresuramos alarmados a visitar a un ortopediatra, quien nos tranquilizó y confirmó que nuestra hija estaba preparada para afrontar cada nueva etapa.
  • Sobre los estadios normales de nuestra pequeña personita. Acné de los recién nacidos, eritema tóxico, heces de todos los colores y consistencias... Lo más importante aquí es no asustarse y recordar una norma muy simple: los mocos, por sí mismos, las heces sueltas o la fiebre no son una razón para entrar en pánico de inmediato. Pero si algo le sucede a tu hijo por primera vez, vale la pena acudir a un pediatra en el que confíes.
  • Sobre el hecho de que la resistencia de los niños es limitada. Se puede encontrar en Internet los límites aproximados sobre sus horas de vigilia. Aunque, en realidad, todos en nuestra familia se sintieron mejor cuando dejamos de revisar las tablas cada día (ver el siguiente párrafo), y cuando aceptamos el hecho de que nuestra hija duerme de una manera diferente.

11. Estábamos seguros de que podríamos encontrar la respuesta a cualquier pregunta en Internet, pero resultó que había demasiada información

Al igual que todos los padres modernos, en cualquier situación extraña, recurrimos inmediatamente a Internet buscando respuestas. Y uno encuentra mucha información allí, pero debe seleccionarse con acierto. Al fin y al cabo, resultó que (¡vaya sorpresa!) todos los niños son diferentes, y lo que funciona para uno no siempre es lo mejor para otro.

10. Pensábamos que aquello que descubriríamos sería lo más moderno y seguramente no cambiaría, pero los cambios son inevitables

Durante el año y medio que llevamos criando a nuestra hija, las opiniones de los médicos y activistas sociales han cambiado en varios puntos a la vez:

  • La infusión de hinojo, la cual se cree que ayuda contra los cólicos, fue clasificada como potencialmente tóxica para los niños.
  • Dormir moviéndose en un portabebés sobre mamá o en una carriola ya no se considera dañino, e incluso se reconoció que este sueño no produce nada irreversible en el sistema nervioso central del bebé.
  • El doctor Spock está parcialmente rehabilitado, y ahora se reconoce que no fue tan cruel, sino que fue el primero en pensar en la importancia de las necesidades del niño y de que los padres se adapten.

9. Esperábamos que las abuelas recordasen muy bien cómo eran sus niños y, seguramente, tuvieran respuestas a todas nuestras preguntas

Si no es Internet, entonces serán los abuelos los que seguramente lo sabrán todo. Pero no. Al final resultó que, realmente, ellos no recuerdan muy bien lo que le sucede a un niño en su primer año de vida. Simplemente pregúntales a tus padres qué hacías tú cuando naciste. Estamos seguros de que, en sus memorias, los bebés casi de inmediato ya hablan, corren, van al baño y cosas por el estilo. Sí, por supuesto, con el tiempo recordarán algo e incluso nos darán algunos consejos útiles, pero detrás de todo eso quedarán propuestas de bañar al niño en agua hervida, no dejarle llorar para que no se desate el ombligo, y no malacostumbrarlo teniéndolo en brazos durante un largo tiempo.

8. Confiábamos en que, durante el embarazo, caminaríamos mucho, y mi esposa podría mantener su peso

A la mitad del embarazo, Katia, mi esposa, se lesionó gravemente una pierna, tanto que fue necesario operarla. Todo terminó en muletas, un fijador para la rodilla y una despedida a las largas caminatas. Por supuesto, no tiene por qué ocurrirle algo así a todos, pero no vale la pena confiar demasiado en que vas a poder hacer realidad todas tus expectativas. Podemos adelantar que tampoco conseguimos pasear ya después del nacimiento de nuestra hija, pero hablaré de eso más tarde.

7. No teníamos ninguna duda de que debíamos comprar ropa bonita del tamaño más pequeño

Y, en general, compre un montón de todo y con antelación. Pero la mayoría de esas compras no nos sirvieron, y aquí hay una lista de las cosas más innecesarias que puedes adquirir para un bebé.

  • En el primer puesto: lindas camisetas minúsculas, petos y gorritos. Sorpresa: mi hija nació con una talla más de la mitad de las cosas que habíamos comprado de antemano, por lo que tuvimos que actualizar urgentemente su vestuario.
  • Hermosos y elegantes juguetes de colores pastel y guirnaldas del mismo tono para la carriola, los cuales nos costaron una fortuna. Para una persona que acaba de aprender a ver, cuanto más llamativos sean los colores de un objeto, mejor. Así que, al final, mi hija prefirió jugar con muñecas y carruseles de tonos chillones de Ikea. El resto terminó guardado en el sótano.
  • Carriola hermosa y costosa. Lamentablemente, ni el precio ni las reseñas en Internet garantizan que un niño acepte paseos durante muchas horas. Nuestra hija, por ejemplo, se negó a dormir en su carriola casi de inmediato.
  • Cuna. Algunas personas desmontan los fusiles de asalto Kaláshnikov con los ojos cerrados, mientras que nosotros, sin mirar, podemos montar una cuna en un par de minutos. Durante este año y medio, logramos armarla y desarmarla hasta 10 veces, como mínimo. Una y otra vez, esperando que nuestra hija aceptara dormir en ella. Pero desde el primer día en el hospital hasta hoy, su lugar favorito para dormir es entre su mamá y su papá.
  • Chupón y biberones. Pueden regañarnos, pero somos de los que nunca le dieron a su bebé un chupón o un biberón (estamos hablando de estos botes con tetinas al final). Aunque compramos dos por si acaso, y también nos regalaron unos cuantos.

6. Estábamos seguros de que no supervisaríamos celosamente a otros niños y padres

Resultó que las ambiciones de los padres son muy difíciles de controlar, y el parque infantil es un verdadero campo de pruebas para la rivalidad. E incluso los auriculares y el podcast favorito en el teléfono no ayudan a distraernos de tales menesteres. Parece que solo escuchas la conversación de los padres sobre lo que aprendieron sus hijos la semana pasada, pero enseguida, literalmente te encuentras tratando de enseñarle a tu hija a hacer lo mismo. De esta manera, Alexandra aprendió a chocar los cinco y a terminar las últimas frases de las canciones.

5. Creíamos que un pediatra era una persona que había tratado a los dinosaurios y definitivamente sería grosero

Cuántas historias en Internet aseguran que un pediatra resultó ser una persona incompetente, pasivo-agresiva que, por alguna razón, se basaba únicamente en lo que una vez aprendió en una universidad hace mucho, alguien que se negaba a familiarizarse con los protocolos de tratamientos modernos. Sabíamos que no iríamos de la mano de un médico que, al primer estornudo, nos recetase antibióticos acompañados de inmunomoduladores. Al principio decidimos que no nos acogeríamos al sistema de salud público, en absoluto, pero cuando nuestro pediatra nos visitó la primera vez en casa, cambiamos de opinión sobre la sanidad estatal. En nuestra zona resultó que trabajan personas competentes, completamente desprovistas de las deficiencias atribuidas a los médicos. Y, además, este doctor realmente le gustó a Alexandra.

4. Pensamos que, finalmente, acompañados de la carriola, visitaríamos todos nuestros lugares favoritos de la ciudad

Esta vez no fue un trauma lo que nos impidió hacer esto, sino una falsa creencia. Cuando piensas en tus hijos, inconscientemente empiezas a observar a los que se han convertido en padres hace poco: lo adorable que se ven paseando con su carriola por la ciudad y lo lindo que aparenta ser el niño durmiendo en su interior. Resulta que este no siempre es el caso. Nuestra hija se negó a permanecer en la carriola y, mucho menos todavía, a dormir en ella. Todo lo que nos quedaba eran paseos cortos de unos 15 minutos hasta el parque más cercano. Ese es el tiempo justo que necesitaba Alexandra para trepar del asiento de la carriola hasta el manillar, y, desde allí, subir sobre nosotros. Con el paso del tiempo, por supuesto, encontramos una solución.

  • Mochila ergonómica. Un portabebés infantil en el cual el niño se encuentre en una postura cómoda y no perjudicial para su salud. También este podría ser un fular, es decir, un trozo largo de tela especial, pero este se hace más complejo de colocar. Te fijas al niño sobre ti mismo, y puedes ir con él a donde quieras.
  • Un montón de juguetes. Cuanto más tiempo podamos distraer a la niña, mayor será la distancia que recorreremos. Lo importante es que haya suficiente material para el viaje de vuelta.
  • Lugares donde parar. Estos son principalmente cafeterías y restaurantes que aceptan de buen grado a los visitantes con niños. Allí se puede dejar que el pequeño gatee por el sofá, comer algo y cambiar un pañal en un baño limpio y espacioso.

3. Confiábamos en que la falta de sueño en los primeros meses no nos convertiría en zombis nerviosos

Y permanecíamos en la dulce ignorancia hasta que una noche tuvimos una pelea debido a la sospecha de una limpieza insuficiente de la cuchara para la infusión de hinojo. Después de eso, en el consejo familiar, se decidió sacrificar parte de las actividades y pasatiempos en favor de un sueño saludable.

2. Pensamos que podríamos dedicarnos la misma atención que antes del nacimiento del bebé

Casi nadie publica fotos en Instagram o Facebook de ese desorden que puede organizar incluso un niño de seis meses en tan solo una hora. Y cuántas cosas se acumulan mientras estás sentado y observas cómo tu pequeña construye su primera torre con cubos. Como resultado, cuando el bebé finalmente está alimentado, limpio y acostado, delante de ti aparece una difícil elección: lidiar rápidamente con los quehaceres domésticos y dedicarte a todo lo que has pospuesto durante el día, o dormir. Adivina cuál será la elección final.

1. Teníamos miedo de que la vida pudiera ser aburrida con un niño pequeño

En los primeros 3 o 4 meses, a pesar de que casi todas las horas se pasan en casa, no hay tiempo para el aburrimiento. Entre la comida, el sueño de Alexandra y el cambio de pañales, teníamos que colocarla bocabajo, bañarla, hacerle algún tipo de masaje, tener tiempo para relajarla y acostarla de nuevo. En algún momento, aprovechamos la ocasión para comer, ducharnos y cambiarnos de ropa nosotros mismos.

Todo eso no significa que hayamos vivido mal durante el último año y medio. No, ese fue el tiempo más feliz de nuestras vidas. No estábamos preparados para esto en absoluto, pero nos encontramos con una sorpresa enorme, con la más increíble del mundo.

Y tú, ¿cómo te preparaste o te estás preparando para ser padre? ¿Tus expectativas se cumplieron? ¿O la realidad las superó con creces? Cuéntanos en los comentarios.

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