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10 Cosas que es mejor no decirle a una madre primeriza

El aumento de las hormonas en las diferentes etapas del embarazo tiene un impacto en las emociones de algunas mujeres, algo que incluso se dice llega a ser abrumador. Luego de dar a luz, los cambios continúan, y podría experimentarse una melancolía posparto capaz de causar altibajos y estrés. Todo esto se considera normal, especialmente en el caso de las madres primerizas. En general, para los amigos y familiares también podría ser confuso, y aunque existan buenas intenciones, no necesariamente lo que tengamos para decir resultará útil u oportuno.

En Genial.guru elaboramos una lista de cosas que es mejor no decir a una madre primeriza y, además, te brindamos algunos consejos sobre cómo ayudarla en su nueva etapa.

1. Deja que ella decida cuándo es el momento de dejar la lactancia

Cuándo dejar de amamantar a un bebé es una decisión personal. Es aconsejable mantener una lactancia materna exclusiva por lo menos hasta los 6 meses, y continuar hasta los dos años o más. Pero no solo es cuestión de brindar un alimento irremplazable, también se trata de un apego seguro que forma parte de la naturaleza saludable de la maternidad.

Quizá para algunos pequeños, la idea de ser amamantados indefinidamente sea lo natural, mientras que otros den a sus madres señales (como el mostrarse desinteresados o molestos cuando maman), indicándoles que ha llegado el momento del destete. Lo mejor será permitir que surja la adaptación física y emocional natural al cambio, y entender que es algo variable.

2. Evita mencionar su aspecto cansado. Ella puede verse a sí misma y, además, su cuerpo está atravesando un proceso de adaptación

Luego de dar a luz, el cansancio e incluso la vergüenza pueden aparecer y repercutir en la salud mental y física de una madre. Hay que tener en cuenta que muchas de las labores recaen por una cuestión biológica en la mujer, y es posible que en estos escenarios pueda existir estrés crónico, donde la irritabilidad y el mal humor sean generalizados.

Todo esto influye en la imagen personal, y la madre lo sabe. Resaltar su apariencia de cansancio no resulta útil. Para ayudarla, se podría, por ejemplo, formar parte de un círculo de apoyo dispuesto a servir en los días más pesados, mientras la nueva madre se adapta a todos los cambios que están sucediendo en su vida.

3. Si le dices que los nervios que experimenta los va a sentir su bebé, solo podrías aumentar su estrés

Aunque el estrés en una madre primeriza sea normal, no quiere decir que sea algo saludable para ella o su hijo. Aun así, de nada servirá recalcarle esto a ella. Reducir el estrés será importante para prevenir problemas, pero en lugar de señalar el comportamiento, es preferible ayudar.

Conviene identificar cuál es la fuente de estrés y trabajar en medidas que sirvan para disminuir o eliminar la causa. Hay que asegurarse de incorporar alimentos saludables en la dieta, dormir lo suficiente y hacer ejercicio (bajo la supervisión de un médico).

4. Preguntarle cuándo tendrá más hijos es imprudente, especialmente cuando apenas tiene tiempo para ella misma

Preguntar por la llegada del próximo hijo podría ser imprudente, ya que la planificación familiar es algo personal. Un segundo bebé es algo que requiere de preparación, y que podría recomendarse suceda tras un período que puede ir entre un año y medio y 5 años luego de la llegada del primer hijo (teniendo en cuenta que la madre debe, por ejemplo, recuperar sus reservas de calcio, hierro y folatos).

5. Es mejor darle consejos solo si ella los pide y así dejarla vivir naturalmente su proceso de crianza

Ser madre puede ser gratificante, pero también agobiante. La avalancha de consejos de amigos y familiares sobre cómo debe cuidar y criar al pequeño (sin que la mamá los esté pidiendo) podría, en realidad, ser confuso. Tanta información alimenta las dudas sobre si lo está haciendo bien o no, y en lugar de desvanecerse, se convierte en una carga mental.

Se dice que quizá el mejor consejo que necesita oír una madre sea recordarle cuidar de sí misma. Es preferible ser amables con ella, ayudarla a que, sin remordimientos, tenga tiempo de hacer ejercicio y a que, en general, se haga cargo de su salud física y mental. Los hijos aprenden de la observación, por lo que dar un buen ejemplo equivale a ser buenos padres.

6. Evita criticarla por volver a su rutina laboral. Es mejor entenderla y ofrecerle apoyo

Muchas madres enfrentan con tristeza, ansiedad y angustia el retorno a su vida laboral. Con el tiempo, podrán retomar su entusiasmo profesional, pero es más probable que sea más difícil si son primerizas y aún no han aprendido a vivir la separación de forma natural.

Trabajar las emociones es una de las recomendaciones claves, y, sin duda, un entorno empático sobre su situación realmente resulta útil. Antes de hacer un comentario sobre si se trató de un regreso considerado pronto o sobre cómo puede ella, ahora qué es madre, preocuparse por su vida profesional; imaginemos lo que para ella puede significar tal situación.

7. Puede que en tu opinión ella lo esté malcriando, cuando en realidad están en un proceso de crear vínculos y comunicarse

Algunas frases que una madre primeriza escucha, y que con su poca experiencia pueden llegar a ser confusas, son las relacionadas con la cantidad de amor o cuidados que debe dar a su bebé. Por ejemplo: “No lo cargues mucho, se va a malacostumbrar”, “Por ser el primero lo estás malcriando”.

En realidad, el vientre materno es como el primer hogar de un niño, y la voz de la madre es, de alguna manera, la primera guía segura que se tiene para conocer el mundo. No hay fórmulas infalibles, porque cada vida es única. Además, con el paso del tiempo, la naturaleza social del hombre se manifestará en deseo de independencia, y las madres tienen un instinto natural que las ayudará a vivir y dejar ir cada etapa.

8. No tiene sentido advertirle que con el tiempo va a ser más difícil. Nadie puede saber cómo será su bebé, y hay herramientas que la pueden ayudar

En lugar de señalar lo difícil que será su nueva vida, conviene ayudarla a organizar las actividades diarias para que pueda responder a las múltiples obligaciones de la maternidad sin que esto represente una sobrecarga de estrés.

Una madre puede aprender a enfrentar las tareas de la maternidad. Aspectos como seguir los instintos naturales, contar con el apoyo de sus seres queridos, e incluso, si hace falta, recibir asesoría de profesionales de la salud le serán de utilidad. Es posible que con el paso del tiempo, lo que en principio resultaron ser desafíos, se conviertan en nuevas experiencias que la nueva madre pueda llevar de forma natural e incluso disfrute.

9. Hablar de su peso y recordarle cómo era su figura en lugar de apoyarla en el proceso de amar y valorar su nueva silueta

Pasado un período de entre 6 a 12 meses después de dar a luz, una madre puede empezar a seguir un plan para volver al peso que tenía antes del embarazo, si es lo que ella quiere. Perder peso demasiado rápido incluso podría afectar a la lactancia. Además, en el caso de muchas mujeres, el embarazo causará cambios permanentes en su figura.

La belleza del cuerpo después del parto es también algo nuevo que hay que amar y aceptar con respeto. En los días difíciles que enfrentan las madres al ver su nueva figura, es bueno recordarles que su cuerpo está bien y que siguen siendo hermosas, además de apoyarlas con una dieta y ejercicios saludables.

10. Evita decirle que debe separarse de su bebé. No se trata de una dependencia, sino de una codependencia natural

Entre la madre y su hijo se genera un vínculo afectivo fundamental que se dice inicia desde el momento de la gestación. Que una madre pueda con libertad satisfacer las demandas de su hijo es valioso para un desarrollo positivo donde se genere un entorno de confianza.

De este apego también viene esa motivación que hace que los padres se levanten a medianoche para alimentar a su bebé. En ese sentido, la cantidad de tiempo que pasarán juntos es algo que ellos (madre e hijo) de forma natural deben descubrir. En lugar de aconsejar que una madre e hijo se separen, conviene reforzar la naturalidad de sus lazos para que la mamá primeriza se sienta cómoda en su rol.

Cuéntanos qué fue para ti o para un ser querido lo más difícil al momento de ser padres primerizos. ¿Tienes algún consejo para compartir? ¡Te leeremos en los comentarios!

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