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12 Costumbres financieras del pasado por las cuales una persona seguirá contando monedas

Incluso aquellos que no estudiaron economía comprenden que hay que saber manejar el dinero. Que las cotizaciones de las divisas mundiales y el índice de Dow Jones sean un conjunto de números incomprensibles para ti no significa que debas dejar las finanzas desatendidas. Incluso si tienes tus ahorros en una alcancía de puerquito y no vas por ahí comprando paquetes de acciones de las empresas líderes, existen cosas que vale la pena aprender.

En Genial.guru decidimos dejar atrás los viejos estereotipos y descubrimos cómo podemos llevar las finanzas de forma correcta en nuestros días y qué errores debemos evitar.

1. Vivir con el principio “pero es mío”

Vivir en condiciones encasilladas, pero tener un departamento propio, es una calidad anacrónica. En los días presentes, una vivienda propia ya no es algo obligatorio: lo importante es ser móvil. No aferrarse a un lugar es cada día más actual.

2. Ahorrar en uno mismo

Mientras más limites se pone una persona, más ganas le dan de sobrepasar los marcos artificiales. Debido a eso, un ahorro exagerado puede convertirse en gastos impulsivos, que al final terminan causando vergüenza ante uno mismo.

  • Nuestra familia era pobre. Me acuerdo de momentos cuando no había casi nada de dinero y teníamos que comer fideos sin nada. Para el postre, papá compraba caramelos baratos y partía cada uno en varios pedazos. Y ni hablar de la ropa: usaba el mismo suéter y los mismos jeans varios meses. Hasta los calzoncillos se cosían para seguir usándolos. Me daba pena observar a otros niños en la escuela que comían frutas y sándwiches, y nosotros no podíamos permitirnos eso. Solo compraban cosas ricas en ocasiones de fiesta o vacaciones. Después me enteré de que mamá guardaba el dinero para los días malos. O sea, sí teníamos dinero con el que comprar comida, pero ella lo ahorraba para algo “más importante”. © Oídoporahí / Vk

3. No ahorrar para las vacaciones

El ritmo intenso de los días presentes nos obliga a efectuar varias tareas a la vez, lo que convierte a un buen descanso en una condición casi obligatoria para realizar el trabajo de forma productiva. Por eso, considerar a un viaje de vacaciones como algo de lujo es una opinión anticuada.

4. No aumentar el ahorro o la inversión

La costumbre de ahorrar dinero está y siempre estará presente. Pero tiene que ser reevaluada, ya que si el monto de los ahorros sigue siendo igual, esta actividad perderá todo el sentido. En la actualidad, los bancos ofrecen una gran variedad de depósitos con porcentajes muy atractivos. Es una posibilidad que vale la pena aprovechar.

5. No estar buscando un trabajo mejor

Antes se podía encontrar un trabajo estable y quedarse tranquilo. Pero ahora no hay nada de malo en revisar distintas actividades hasta encontrar un empleo que nos guste. La ausencia del crecimiento profesional también puede ser una razón de peso para cambiar de trabajo, aún si la ocupación presente genera ingresos suficientes.

6. Siempre prestar dinero

Las raíces de esta costumbre financiera llevan directo a la psicología. El hábito de siempre ayudar con dinero a los amigos y familiares genera una sensación de culpa irrazonable. Pero la verdad es que, si alguien se ofende contigo porque no quieres darle algo que no tienes la obligación de otorgarle, el problema lo tiene la persona que trata de manipularte de esa manera.

  • Tengo una mala costumbre. No puedo negar a las personas que necesitan ayuda financiera. Incluso si no conozco muy bien al sujeto. Debido a esto pierdo dinero, amigos, confianza y fe en la gente. © _UNESCO_K / Twitter

7. Valorar las cosas solo por su costo

“A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico”, dice un refrán conocido por muchos. Pero si piensas hacer una compra importante, intenta fijarte no solo en los números como tal, sino en lo que te dará esa compra en especial.

  • Tengo una manera extraña de gastar dinero. Ayer fui a Walmart y encontré unas mandarinas que costaban 7,30 USD el kilo, pero ni siquiera me pregunté si era caro. La única pregunta que me hice fue si estaba dispuesto a gastar 7 USD en unas mandarinas que se me antojaron. Resultó que sí estaba dispuesto. ¡Las compré! © A_Kapustin / Twitter

8. No cambiar la vieja manera de pensar

A aquellos que han podido mejorar su condición financiera, les cuesta cambiar de onda y acostumbrarse a la nueva vida. Por eso, si durante un largo tiempo has tenido que ahorrar en todo y el dinero se conseguía con mucho esfuerzo, simplemente sentirás que no te mereces muchas cosas, aunque ya puedas permitírtelas.

Por ejemplo, descargarse de los quehaceres domésticos puede liberar más tiempo para ti y puedes aprovecharlo para ganar aún más dinero. La costumbre de hacer todo personalmente y rechazar los servicios de una niñera, limpieza o comprar cosas en línea es apropiada para las personas que no quieren progresar.

  • Trato de cambiar. Gano bastante dinero: después de pagar las expensas, comprar productos y ahorrar para los viajes, aún me queda bastante. Pero no sé gastarlo muy bien. Me cuesta mucho quitar de la mente la frase con la que fui criado: “No, es muy caro, entonces no es necesario”. © radiozapyataya / Twitter

  • No logro entrar a tiendas caras, a pesar de que gano bastante bien y me puedo permitir mucho. Tengo la sensación de que, al verme, los vendedores gritarán “¡Alerta, hay una pobre muerta de hambre en la tienda!”, y se reirán de mí. Debe ser un complejo de la niñez, del tiempo cuando éramos pobres. © Oídoporahí / Ideer

9. Pensar que todo dinero es sucio

La afirmación de que el dinero es algo sucio va a seguir presente mucho tiempo. Pero si generas tus ingresos de forma honesta, no hay de qué preocuparse. Así como no hay nada de malo en gastar en cosas caras, siempre y cuando los gastos sean considerados. Es mejor evitar demostrar con exageración tus posibilidades.

  • Si tienes vergüenza de cobrar dinero por tu trabajo debido a que te criaron con la idea de que es una cosa sucia, imagina la siguiente situación. Te encuentras en el fondo de un abismo y la única forma de salir es usando una cuerda. Te arrojan una, pero resulta estar sucia. ¿Vas a usarla, ya que tu vida depende de ello? © zhitelvlg / Twitter

10. No cambiar la tarifa de servicio

Solemos enterarnos sobre los cambios de las tarifas de expensas a través de recursos determinados, pero los precios por los servicios de Internet y telefonía son una cosa más simple. Muchas personas conservan durante años el mismo plan vinculado con su número de celular. Pero actualmente, las empresas de telefonía ofrecen una gran variedad de propuestas beneficiosas que pueden servir para cualquier tipo de necesidad.

  • Al octavo mes trabajando desde casa, me di cuenta de que pagar 60 USD mensuales por el plan con Internet móvil es un gasto derrochador. © _vanswan / Twitter

11. Tener varias tarjetas de crédito

Una gran cantidad de tarjetas de plástico, cuyo servicio pagas muy a menudo, “roban” decenas de dólares de tu presupuesto anual. Hay que prestarles aún más atención a las tarjetas prémium, ya que estas nunca son baratas. Lo mejor sería arreglarse con una o dos tarjetas.

12. No seguir tus inversiones

Si no te das cuenta a tiempo de la finalización de un contrato de inversión, este puede ser prolongado de forma automática bajo condiciones menos beneficiosas. Por ello es necesario siempre estar al tanto de los detalles actuales. Además, todas las actualizaciones pueden ser consultadas en la sucursal virtual de cualquier banco.

¿Qué te ayuda a organizar tu presupuesto?

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