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Para superar el miedo a la oscuridad y la soledad me encerré en el baño durante 3 días

Hace poco más de seis meses, decidí luchar contra mis miedos. Resultó que tenía muchos. El miedo a las alturas fue superado practicando puenting. El miedo a conducir un auto también está en el pasado. Y ahora llegó el momento de enfrentar a los siguientes enemigos: oscuridad y soledad.

Como parte de la lucha, me encerré en el baño sin luz durante unos cuantos días y ahora quiero compartir mi experiencia con los lectores de Genial.guru.

Preparación

Tal vez preguntas: “¿Cómo le va a ayudar esto?”. ¡Conoce a tu enemigo y ganarás! En repetidas ocasiones me he convencido de que solo enfrentando al miedo cara a cara, se puede comprender cómo evitar su impacto negativo. Por lo tanto, planeé encerrarme durante 72 horas sin nada de luz y comunicación para acabar con estos problemas.

Desde el principio tomé la decisión de llevar a cabo mi experimento en el cuarto. La elección puede parecer extraña, pero otras opciones requerirían la ayuda de amigos. Sin embargo, mi idea no les pareció nada graciosa.

Decidí usar la grabadora de voz para grabar correctamente mis “aventuras”. No quería usar el teléfono, porque afectaría la atmósfera de oscuridad completa. Me encontré este dispositivo. Tenía una pequeña luz pero no alumbraba nada alrededor. Y no me costó mucho aprender a manejarlo a ciegas.

Quería que el menú fuera escaso para hacer que la aventura sea aún más difícil. Entonces, toda mi alimentación consistía en una cacerola de cereales y 2 litros de agua. Horario de comidas: 2 veces al día, a las 10 am y a las 6 pm.

Vale la pena señalar que hago deporte y, por lo tanto, comer 2 veces al día para mí era una perspectiva bastante aterradora. Igual que beber en tales cantidades. Pero también hubo aspectos positivos: el horario de comidas claramente marcado me dio al menos algún tipo de punto de referencia en el tiempo.

Y aquí está el propio plato. Se ve apetitoso, ¿verdad?

La cuestión más difícil fue el asistente. La persona que tenía que alimentarme y se quedaba en el apartamento por si acaso. Las condiciones del asistente también eran bastante duras: vivir unos días en modo de silencio e ir al baño en una cafetería cercana. Pero, al final, el valiente fue encontrado, y en mi historia recibió el apodo de Guardián.

Incluso antes del inicio del experimento, comencé a extrañar el sol y la comunicación en vivo. El día antes paseaba por la ciudad, hablaba con mis familiares. No volví a casa desde la mañana hasta la tarde.

El inicio del experimento estaba programado para las 7 de la mañana.

Día uno: en el país de los sueños

  • Entré a mi “cueva”. Inmediatamente intenté quedarme dormido, pero con mi estatura de casi 2 m fue difícil hacerlo en una bañera pequeña. Después de un rato, me quedé dormido. El sueño era inquieto e intermitente. Varias veces soñé que me negaba a participar en el experimento antes de que empezara.
  • Decidí meditar. El ruido constante del desagüe se convirtió en una cascada, y el baño frío se convirtió en el suelo de la cueva. Me dormí. El sueño resultó ser más fuerte que mi espiritualidad.
  • El cerebro experimenta hambre de información y saca de sus escondites todo lo que sea: canciones viejas, pensamientos sobre personas olvidadas hace mucho tiempo, trabalenguas. Decidí trabajar en el palacio de los recuerdos cuando salga.
  • Mi oído se ha vuelto muy fino y empecé a sentir la casa como un organismo vivo. Los portazos, el ruido de la lavadora, la conversación de los vecinos. Es poco probable que en las cuevas budistas haya tanto ruido.
  • Recordé que solía mantener cerradas las cortinas del departamento. Fue un gran error. Ni un solo foco se puede comparar con la luz natural. Cuando salga, quitaré las cortinas.
  • Vino el guardián. Así que son las 6 pm. Toca la puerta, me cubro para que mis ojos no vean la luz. Reemplazó los platos con comida, pero, de todas formas, no comí nada. No tengo ganas de comer. Para que tomen nota los que están intentando adelgazar (es una broma).
  • El primer ataque de pánico y muchas ganas de salir. Decidí que era hora de comer, incluso a pesar de la falta constante de apetito. La comida, aunque era sosa, logró resolver el problema. Me dormí de nuevo.

Día dos: sufrimiento y verdades simples

  • La fatiga alcanzó su apogeo. Incluso buscaba buenas razones para levantarme un poco. Por lo tanto, preferí permanecer en la posición supina. Un golpe en la puerta, son las 10 am.
  • Ya no aguantaba permanecer inactivo. Ahora sé que hay 186 azulejos en mi cuarto de baño, los conté al tacto. Y puedo presumir que conté hasta 30 minutos por segundos.
  • En mi cabeza comenzó a sonar la canción de Rocky. Decidí hacer unos cuantos abdominales con torsión. Me cansé después de hacer diez repeticiones. Me quedé dormido, justificándome que Rocky tenía mejores condiciones para entrenar.
  • Y aquí están las primeras visiones extrañas. Una vez, abriendo los ojos, vi algo parecido a las ondas en el agua después de que cayeran unas gotas. Y destellos de luz parpadeante. De repente sentí miedo.
  • Surgió la idea de que si el guardián se iba y me quedaba dormido, ni siquiera notaría si algo inesperado sucedía. Por ejemplo, un incendio. Intento convencerme de que el guardián es una persona responsable y sentiré el olor a humo, pero no se me quita el pánico.
  • Tengo muchas ganas de salir. Conectar con la gente, trabajar, sentirme vivo. Después de todo, dormir bien. Y quitar las malditas cortinas. Todo esto se ha vuelto como si fuera inalcanzable y, por lo tanto, verdaderamente valioso.
  • Ya llevo tiempo sin dormir. Pensé en lo extraño que es que un baño común pueda convertirse en un pequeño mundo nuevo. Tedioso, incluso molesto. Pero de todas formas nuevo.
  • Me parece que el guardián está retrasado. Estoy muy enojado. Pero objetivamente entiendo que el tiempo se convirtió en una especie de queso fundido sobre una buena pizza. Finalmente un golpe de salvación en la puerta. Incluso comí con alegría, aunque poco.
  • Soñé que estaba enterrado vivo. Escuché el sonido terriblemente natural de la tierra cayendo sobre la tapa del ataúd. Desperté jadeando. Era verdaderamente aterrador. Y el hecho de que, habiendo abierto los ojos, veía oscuridad, me deprimía aún más.

Día tres: libertad tan esperada y conclusiones

Apenas dormí por la noche. Fui atormentado por pesadillas y estuve acostado extremadamente incómodo. Fui afectado por una larga estancia en la misma posición. Además, dolor de cabeza, sed y picazón persistente en los ojos. Pero sobre todo fue el deseo de ver al menos una persona y hacer algo útil. Todo lo demás podría ser soportado.

Cuando a las 10 am el guardián tocó la puerta, me levanté de un salto y, sin dudarlo, salí del baño, lo que sorprendió al guardián pero también a mí mismo. En aquel mismo momento me quedé ciego y comencé a temblar. Cuando me acostumbré a la luz, tuve que forzar mis ojos para poder ver algo durante mucho tiempo, ya que de lo contrario no veía nada. Pasé en el baño 51 horas.

Esperaba cambios más significativos en la cara, pero, a excepción de tener un aspecto cansado, no encontré nada.

Tan pronto como recuperé el sentido, abrí todas las cortinas y ventanas, me duché, llamé a mis compañeros y, a pesar del terrible cansancio, no regresé a casa aquel día. Puedo asegurarles que no sentí tanto placer en los paseos simples desde hace mucho tiempo.

¿Cómo cambió mi vida después del experimento?

El experimento me permitió revisar y agregar algo a mi sistema de valores.

  • El fuerte deseo de trabajar se ha fortalecido aún más.
  • Ahora me doy un paseo obligatorio y llamo a mis familiares a diario. Decidí que es necesario salir más a menudo con las personas, mientras que la oscuridad alrededor no se volviera eterna.
  • Ahora abro las ventanas de mi departamento con más frecuencia y mantengo las cortinas abiertas.

A pesar de las obvias molestias psicológicas y físicas del experimento, solo habiendo perdido la luz y la comunicación con la gente, me di cuenta de su verdadero valor. En cuanto a los miedos, me deshice de ellos. Ya no tengo miedo a la oscuridad ni a la soledad. Estos son fenómenos inevitables en la vida de cada persona, y los tuve que aceptar. Pero mientras pueda elegir, habrá suficiente luz y comunicación en vivo en mi vida.

¿Y tú, cómo luchas contra tus miedos? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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