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10 Señales de que estás reprimiendo tus emociones y cómo expresar lo que sientes

Si evitamos hablar de nuestros sentimientos o hacemos cosas que nos desagradan solo para no incomodar a otros, es probable que estemos reprimiendo nuestras emociones sin saberlo. A la larga, esto puede traer consecuencias tanto para el cuerpo como para la mente, aun si intentamos convencernos de que solo es un malestar sin importancia.

Genial.guru investigó los motivos por los que reprimimos nuestras emociones y te explicará las señales que debes detectar para saber que estás haciéndolo. Al final habrá algunos consejos para aprender a expresarte y asumir cada emoción con naturalidad.

Algunos motivos por los cuales reprimimos las emociones

La represión emocional es un fenómeno en el cual relacionamos nuestras propias emociones con debilidad, por lo que tendemos a reprimirlas ante situaciones difíciles. Esto puede deberse a que, desde niños, nos enseñaron a controlar lo que sentimos, por lo que aprendimos a no decir lo que realmente nos pasa por miedo al rechazo.

Además, la represión de las emociones puede formar parte de nuestra propia cultura, donde se ven los sentimientos como algo irracional. También lo vemos como un mecanismo de defensa en momentos complejos. Pero el abusar de esta práctica para cada aspecto de nuestras vidas puede perjudicarnos a la larga, haciéndonos entrar en constantes conflictos internos.

Cómo saber que estamos reprimiendo nuestras emociones

1. Se nos dificulta lidiar con situaciones estresantes

Uno de los problemas que tiene el reprimir las emociones es que nos genera estrés. Esto provoca que surjan diversos problemas de salud mental y se nos dificulte resolver los conflictos diarios.

Es por eso por lo que debemos aprender a analizar estos sentimientos negativos y asimilarlos sin juzgarlos. De esa forma, podemos lograr que estos disminuyan con el tiempo para bajar el nivel de estrés que sufrimos a diario por las actividades laborales, familiares y personales.

2. Sufrimos de ansiedad

Tanto el pánico como la ansiedad tienden a confundirse, pero en realidad surgen de distintas maneras. Mientras que el primero de estos puede aparecer al instante, la ansiedad aparece de forma gradual ante un problema en específico. En este caso, lo mejor es detectar qué situaciones nos la generan y buscar apoyo emocional con algún grupo o amigo de confianza.

3. Perdemos la paciencia muy rápido

Cuando ocultamos las emociones, adquirimos conductas hostiles hacia otras personas o acontecimientos, como la impaciencia, la irritabilidad y el enojo. Esto se ve, por ejemplo, cuando se interrumpe una conversación o se hacen varias cosas a la vez para finalizar más rápido las tareas. En estos casos, lo mejor es aprender a detectar cuándo se manifiestan tales comportamientos y qué tipos de eventos son los que los desencadenan.

4. Decimos lo que sentimos de la peor manera

Hay veces en que no decimos lo que sentimos porque tenemos miedo de causar inconvenientes con nuestros amigos y familiares. Esto genera que, con el tiempo, hagamos cosas que realmente no queremos y estallemos. Si tendemos a explotar, debemos aprender a expresarnos de forma adecuada, reconocer nuestros propios sentimientos y detectar su intensidad para ver si la respuesta es adecuada para el evento molesto.

5. Se nos dificulta conciliar el sueño

El insomnio surge por problemas de estrés y ansiedad, lo que nos causa una sensación de cansancio en el día junto con cambios bruscos de humor. Esto también puede ir acompañado de malos hábitos, como no hacer ejercicio, comer mucho antes de ir a la cama, entre otros. Además de adoptar un estilo de vida más saludable, es bueno aprender a meditar y relajar la mente antes de la hora del sueño.

6. Tenemos problemas de memoria

Es normal no recordar ciertos detalles, pero cuando sufrimos de estrés y lidiamos con varias cosas a la vez, también podemos tener problemas de memoria. Esto hace que nos distraigamos con facilidad y tardemos en reaccionar ante ciertas tareas. Además, es posible que se nos dificulte pensar con claridad y poner en orden nuestras ideas.

7. Nos incomodamos con personas emocionales

Si se nos dificulta hablar de nuestros propios sentimientos, podemos sufrir incomodidad cuando otras personas expresan sus emociones. Es posible que hayamos dicho frases como “¡No estés triste!” o “¡Enfrenta tus miedos!”, o que incluso hayamos despreciado nuestras propias emociones diciéndonos “¡No es para tanto!” y evitando lidiar con tal situación.

Una buena forma de no sentirnos incómodos es evitar juzgar la emoción del otro. Es decir, buscar el motivo por el que se siente así y no compararlo con una situación similar que hayamos pasado. Cada persona es diferente y lidia con las dificultades de distinta manera.

8. Nos sentimos vacíos

Con el tiempo, podemos sentir un vacío emocional ante situaciones que antes nos emocionaban o generaban algún sentimiento. Esto hace que nos desconectemos emocionalmente de nosotros mismos y dejen de importarnos incluso las cosas que solían gustarnos. Una buena solución es abordar el comportamiento que reflejamos en cada conflicto y buscar restaurar las energías con un descanso.

9. Nos incomodan los cumplidos

Si alguien nos halaga, lo normal sería sentirnos agradecidos. Pero hay veces en que los cumplidos nos causan incomodidad por distintos motivos, ya sea por miedo a ser manipulados o por la falta de comentarios positivos en el pasado sobre nuestras actividades o aspecto. Es necesario aprender a recibir los cumplidos y reforzar ciertas aptitudes que nos ayuden a mejorar las relaciones con los demás.

10. Tendemos al aislamiento

Al reprimir los sentimientos, terminamos por desconectarnos emocionalmente de nuestro entorno, por lo que tendemos a aislarnos, rechazando cualquier manifestación de afecto. Como señalamos anteriormente, expresarnos no nos hace débiles ni vulnerables. Es por eso por lo que debemos aprender a aceptar las emociones y gestionarlas como es debido, sin temor a pedir ayuda o iniciar una nueva relación.

Consejos para expresar tus emociones adecuadamente

Una buena forma de poder expresar las emociones es ordenar las ideas. De esa forma, puedes dar un mensaje correcto a las otras personas sin desviarte del tema. Si se te dificulta realizar esta tarea, prueba lo siguiente:

  • Anota en un diario lo que estás sintiendo. También puedes acompañar tus escritos con un dibujo o colores para una mejor guía.
  • Evita juzgar lo que estás sintiendo. En su lugar, pregúntate por qué tienes ese sentimiento y búscale algún motivo para gestionarlo mejor.
  • Reconoce las emociones positivas y acepta las negativas para dejarlas fluir con naturalidad.
  • Practica hablar de tus emociones diciendo frases como “Me siento nervioso” o “Estoy confundido”.
  • Acostúmbrate a hablar de tus emociones con tus familiares y amigos más cercanos.
  • Espera el momento adecuado para expresarte. Mantén la calma. Cuando puedas enfriar la cabeza, estarás listo para una conversación.

Si logras decir lo que te sucede, pronto sentirás una sensación de bienestar y mejoría tanto en tu salud como en la relación con tus amigos, pareja y familia.

¿Cómo lidias con tus emociones? ¿Te has sentido liberado al expresar lo que sientes en verdad?

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