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En qué consiste la escucha activa y cómo aplicarla para la mejora de la comunicación con nuestros hijos

La comunicación es algo fundamental para que las relaciones sean exitosas; una mala comunicación, su insuficiencia o su ausencia pueden traer consigo una serie de problemas. La escucha activa es un método de comunicación y una habilidad que puede ser adquirida con el tiempo y la práctica para mejorar nuestras formas de comunicarnos y obtener mayor información de las conversaciones que tengamos.

Consciente de la valía y la importancia que la escucha activa puede tener en la vida familiar y, particularmente, en la relación con nuestros hijos, Genial.guru quiere contarte en qué consiste, cómo usarla y los motivos por los cuales es recomendable ponerla en práctica.

Qué es la escucha activa

Puede que en alguna ocasión hayas oído hablar de la diferencia entre oír y escuchar; lo que sucede con la escucha activa es algo similar. Si oír no requiere de atención y escuchar sí requiere de ello, la habilidad de la escucha activa conlleva prestar atención y demostrar que se está atendiendo y comprendiendo aquello que la otra persona nos está comunicando; es decir, va un paso más allá.

Cuando estamos escuchando activamente, tenemos en cuenta los sentimientos y emociones de la otra persona y tratamos de ponernos en su lugar, al mismo tiempo que demostramos con ciertas acciones que toda nuestra atención está puesta en ellos y en lo que dicen. Demostramos empatía, que nos importa y nos interesa lo que dice la otra persona.

La comunicación con nuestros hijos

Como bien sabemos, la comunicación es un pilar básico y fundamental de cualquier relación, y cuando se trata de niños en desarrollo, debemos de tener en cuenta varios aspectos. En primer lugar, los pequeños no tienen la misma capacidad de comunicación ni la misma cantidad de vocabulario que un adulto, por lo que expresar sus pensamientos, sentimientos, emociones o, incluso, acciones, puede resultar algo complejo para ellos. Además, en función de la etapa de desarrollo en la que se encuentren, sus temas de conversación, preocupaciones o temas de interés pueden cambiar radicalmente y pueden convertirse, durante un periodo de tiempo, en recurrentes y repetitivos.

Teniendo en cuenta los aspectos mencionados anteriormente, como padres, debemos tratar de ser pacientes, promover que continúe comunicándose por mucho que repita lo mismo una y otra vez y mostrarnos interesados por aquello que al niño le despierta interés. Si conseguimos practicar la escucha activa y desarrollar esta habilidad, lograremos conocer más a profundidad a nuestros hijos (gustos, intereses, preocupaciones, miedos, entre otras cosas), se establecerá una relación de confianza y complicidad y el niño será consciente de que nos importa todo aquello que tenga que decir, por lo que su autoestima mejorará.

Beneficios de la escucha activa en la crianza

La escucha activa es un método de comunicación y una habilidad adquirida de la que podemos hacer uso en nuestro día a día, en diferentes situaciones y con diferentes personas, pero cuando lo practicamos en casa con nuestros hijos, los beneficios son realmente notorios:

  • Mejora sus capacidades comunicativas: cuando fomentamos con nuestras palabras y con nuestra actitud que el niño siga hablando y se exprese libremente, estamos contribuyendo, al mismo tiempo, a que sus capacidades argumentativas, explicativas y de diálogo aumenten y mejoren.

  • Aumento de la autoestima: Practicar la escucha activa cuando nuestros hijos se expresan les hará conscientes y les mostrará de forma clara que son escuchados, valorados y comprendidos, mejorando su autoestima y su concepto de sí mismos.

  • Mejora de la relación paterno-filial: si el niño se siente y se sabe escuchado, comprendido y valorado, aprenderá y sabrá que puede confiar y comunicarse abiertamente con sus padres. De este modo, poco a poco se irá construyendo una sólida relación basada en la confianza.

  • Aprendizaje por imitación: nuestros hijos, al ser parte y testigos de cómo ponemos en práctica la escucha activa en nuestra comunicación con ellos, irán aprendiendo progresivamente y casi sin darse cuenta una habilidad que les ayudará tremendamente en sus relaciones y en una futura vida adulta.

  • Fortalece y aumenta la seguridad del niño en sí mismo: Si nuestros hijos se dan cuenta de que sus intentos por manifestar sus emociones y pensamientos son atendidos, ganarán seguridad y confianza en sí mismos.

Pasos a seguir para ponerla en práctica

La práctica adecuada de la escucha activa puede lograr abrirnos muchas puertas y mejorar significativamente la comunicación que mantenemos con nuestros pequeños:

  • Toma un descanso y respira: si no queremos que las situaciones que tenemos en la cabeza interfieran en la comunicación que tenemos con nuestros hijos, antes de comenzar una conversación con ellos y poner en práctica la escucha activa, es importante que nos detengamos a respirar y relajarnos.

  • Mantén el contacto visual: en el momento en que inicie la comunicación con nuestros pequeños es importante que dejemos a un lado aquello que estemos haciendo y todos los dispositivos electrónicos y le prestemos toda nuestra atención. Trata de sentarte con él y de mantener el contacto visual mientras están conversando, ya que esta es una clara muestra de interés y atención.

  • Dile de qué quieres hablar: cuando quieras conversar con tu hijo o simplemente que te cuente cómo fue su día en la escuela, dile el motivo desde un principio. El hecho de que el niño no sepa de qué queremos hablar puede causarle ansiedad y reducir su capacidad comunicativa.

  • Usa las “declaraciones” cuando trates de manifestar algo: si queremos que el mensaje sea claro, entendible y que nuestro hijo lo interiorice, es recomendable que hagamos uso de las llamadas “declaraciones” para expresarnos. Por ejemplo, en lugar de decir “No haces nada”, le diríamos “Me siento angustiada porque no me escuchas cuando te pido que recojas tu cuarto. Me gustaría que recojas sin tener que decírtelo”.

  • Le damos el tiempo necesario para expresarse: cuando el niño comience a explicarse o a formular sus razonamientos sobre el tema en cuestión, es fundamental que no le interrumpamos y le dejemos el tiempo necesario. Si le presionamos, su capacidad comunicativa se verá limitada y él presionado, de modo que, al final obtendremos mucha menos información de la que podríamos haber conseguido.

  • Resumen: una vez que la conversación haya llegado a su fin y nuestros hijos se hayan expresado, es importante que realicemos un resumen-recopilación de lo que hemos escuchado hasta ese momento. Hacemos esto como parte del método de la escucha activa y como un medio de demostrarles a los niños que realmente hemos estado atentos a todo lo que nos han contado.

  • Respeta y valora el silencio: si en un momento dado el niño se queda en silencio, no significa necesariamente que esté rechazando o cortando la comunicación, sino que, en ocasiones, el silencio es necesario para la reflexión, el razonamiento o para la búsqueda de los motivos reales o las palabras adecuadas.

Técnicas para escuchar de forma activa y demostrarlo

  • Establecer una buena comunicación basada en la confianza: si pretendemos que nuestros hijos sean capaces de contarnos abiertamente todo aquello que les sucede, es importante que nuestra relación con ellos esté asentada sobre los cimientos sólidos de la confianza.

  • Preocupación: cuando los niños nos cuenten o nos hagan partícipes de algo que les genera malestar, angustia o preocupación, es fundamental empatizar con ellos y mostrarles que nos preocupamos y compartimos su sentir.

  • Comunicación no verbal: cuando hablamos de comunicación no verbal, nos estamos refiriendo a la información y datos que transmiten nuestro cuerpo y nuestros gestos, a veces, sin darnos cuenta, como asentir con la cabeza, inclinarse hacia delante o abrir mucho los ojos, entre otros. Es fundamental que este tipo de comunicación se corresponda y sea coherente con aquello que expresamos con palabras. Por ejemplo, si estamos expresando preocupación por aquello que el niño acaba de contarnos, no tendría sentido que al mismo tiempo estemos sonriendo, sino que nuestro rostro debe reflejar lo que nuestras palabras dicen.

  • Parafrasea: significa que, cuando el niño haya terminado de hablar, nosotros, haciendo uso de nuestras propias palabras, trataremos de asegurarnos de haber entendido lo que nos transmitió, formulándole preguntas al respecto o afirmaciones con una petición de confirmación. Por ejemplo, si el niño nos cuenta que se siente triste porque en el colegio la maestra le llamó la atención por estar hablando, nosotros le diremos, “Entonces, te sientes triste porque la maestra te regañó por hablar con un compañero en clase, ¿verdad?”.

  • Afirmaciones: ya hemos mencionado anteriormente que es importante concederle al niño el tiempo que necesite para expresarse, pero mientras lo hace, cuando realice algún tipo de pausa, podemos mostrar que estamos atendiendo con afirmaciones como “entiendo”, “ya veo”, “comprendo” o “lo sé”, entre otras.

  • Combina las preguntas abiertas con las cerradas: cuando quieres darle la oportunidad de que hable de todo aquello que quiere o necesita, es fundamental que hagas uso de las preguntas abiertas, es decir, aquellas que no pueden ser respondidas con un “sí” o un “no”, como por ejemplo: “¿Qué hiciste durante el día?”. Sin embargo, si necesitas tener una respuesta clara, rápida y concisa, puedes hacer uso de las preguntas cerradas, aquellas que pueden ser respondidas con “sí” o “no”, por ejemplo: “¿Estás triste?”.

  • Cuenta tu propia experiencia: al llevar a cabo esta técnica, hay que tratar de ser cuidadoso, ya que no queremos ni pretendemos que la conversación gire en torno a nosotros y tampoco queremos desviar el tema. Por eso, cuando el niño haga una pausa, se muestre preocupado o haya terminado de hablar, podemos proceder a contarle una experiencia propia, similar a la situación para mostrarle comprensión y empatía.

¿Cuál es el método que usas para que tus hijos perciban que estás atento y te interesa lo que te están contando? ¿Por qué crees que es importante que los niños aprendan esta habilidad?

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