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Un estudio explica la forma más efectiva de disculparse cuando lastimamos a alguien con palabras (te decimos cómo hacerlo)

Sucede que, a menudo, no somos conscientes del poder de las palabras ni de su impacto al dirigirnos a las personas con quienes tratamos todos los días, bien sea un amigo, un familiar, un compañero de trabajo o nuestra pareja. Y sin embargo, las palabras son tanto más poderosas cuando nos dejamos llevar por la ira, o las pronunciamos sin pensar.

Desafortunadamente, cuando esto sucede, no encontramos la manera de disculparnos. Pues bien, en estas ocasiones un poco de empatía puede funcionar. Si buscamos en el diccionario esta palabra, encontraremos la siguiente definición: capacidad psicológica de sentir lo que sentiría otra persona si se estuviese en su misma situación.

Genial.guru ha preparado un paso a paso para que aprendas a actuar frente a una persona a la que has ofendido. Esta información proviene de un estudio reciente realizado por el US Clinical Journal of Pain, publicado en The New York Times, en el que además profesionales de la salud te dan consejos para lidiar con esta situación. ¡Buena lectura!

Qué hacer antes de pedir disculpas

  • Evalúa el daño: sé abierto y acepta que has lastimado a alguien. No intentes culpar a la persona que se sintió herida. Si no tienes claridad sobre la situación, evita decir: “¿por qué estás tan enojado?”. Siempre es mejor decir algo así como “ayúdame a entender lo que dije para poder corregir la situación” o simplemente “¿qué hice?”.
  • No te victimices. Sé más realista y no te culpes por haber dicho algo inapropiado. De modo que no empieces diciendo: “No puedo creer que haya dicho eso. ¡Soy una persona terrible!”. En cambio, di: “Estoy avergonzado, pero puedo mejorar la situación. Todos cometemos errores”.
  • No procrastines: cuanto más tiempo te demores en resolver o hablar sobre una situación, peor será, ya que el malestar debido a un malentendido durará más. A veces podemos causar un daño irreparable, pero los expertos dicen que este no es el error en sí, sino cómo le buscamos una solución, y si de verdad lo hicimos.

Al momento de disculparse

  • Asume la responsabilidad: evita disculparte diciendo “no quise decir eso”, o frases a la defensiva como “¿por qué estás así? Solo fue una broma”. Hay estudios que afirman que cuando le ponemos nombre a nuestros sentimientos, podemos evitar caer en la depresión o la ansiedad. Decir cosas como “estoy avergonzado por lo que hice” o “lamento haberte lastimado”, pueden aliviar parte de tu angustia respecto a la situación. Sé amable, solo eso, pues el objetivo aquí no es victimizarte.
  • Respeta el dolor del otro: es tentador querer usar el momento de disculparse para hacer una aclaración, pues puede existir la sensación de ser atacado y de tener que defenderte. No lo hagas hasta que tu interlocutor te pregunte: “¿Qué quieres decir?”, o hasta que este te de la oportunidad. Lo que intentas decir es irrelevante respecto a una situación que tú mismo provocaste al pronunciar palabras hirientes en un mal momento. Tampoco es productivo discutir sobre quién tiene la razón. Acepta que lo que la persona escuchó fue real. Mejor di: “mi comentario fue desagradable y entiendo que estés molesto conmigo”.
  • Sé genuino: asegúrate de que la excusa venga desde el fondo de tu corazón. Evita decir clichés como “perdóname si te lastimé”. Esta expresión es en realidad muy superficial, pues es obvio que lastimaste a alguien. No envíes mensajes ni correos electrónicos en el primer momento. El lenguaje corporal y facial, y el tono de la voz se pierden en la escritura. Es mejor disculparse en persona. Siempre. Si no es posible, haz una llamada.
  • Explica que no volverás a cometer el mismo error. El hecho de compartir con la persona lastimada lo que has aprendido de la situación, le permitirá a esta última sentirse más segura de que el error no se repetirá. En tu lugar de trabajo, por ejemplo, si insistes en llamar a alguien por otro nombre que no es el suyo, no te justifiques diciendo “¡Es que tu nombre es muy complicado, nunca lo había escuchado!”. Los expertos recomiendan decir, en cambio, “Lamento haber olvidado tu nombre. Gracias por corregirme, trataré de recordarlo y decirlo bien”.

Después de disculparse

  • Sigue adelante con la relación: no te preguntes “¿Cómo será a partir de ahora?”. Mejor comienza a hablar de un tema que los dos puedan abordar de manera saludable. Elimina tus miedos y comienza una conversación muy agradable después de disculparte. En unos minutos, ambos se darán cuenta de que lo que pasó, pasó.
  • Deja las cosas fluir: si te das cuenta de que tras todo este proceso la otra persona sigue lastimada o enfadada, respeta su tiempo. Lo mejor que puedes hacer es ser sincero y disculparte desde el fondo de tu corazón, pero no puedes obligarla a que acepte tus disculpas. Lamentablemente, a veces las palabras causan daños irreparables.
  • Los expertos afirman que cuando alguien no desea aceptar unas disculpas sinceras, realmente no le importa o no lo necesita. Aun así, trata de ponerte en su lugar y de comprender lo que ha vivido, ten en cuenta su dolor, aunque hayas sido tú el que lo haya provocado. De esta manera, no solo serás un amigo o colega más considerado, sino que además habrás logrado que la otra persona se sienta escuchada, protegida, segura y respetada.

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Ves que pedir disculpas no es tan difícil? Te invitamos a poner en práctica esta actitud y a hacer de este mundo un lugar más tolerante y empático. Por favor, ¡no dudes en darnos tu opinión en los comentarios!