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16 Detalles de la vida de los holandeses, que demuestran que entre nuestros países hay un abismo

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Los Países Bajos se asocian entre los extranjeros con mayor frecuencia con tulipanes, molinos, canales sin fin y un clima inhóspito y lluvioso. El nombre del estado significa “tierras bajas”, porque una cuarta parte del territorio del país está por debajo del nivel del mar. Quién sabe, tal vez haya sido la lucha de siglos del país contra los elementos lo que hizo que su gente sea tan práctica, resistente e imperturbable.

Genial.guru decidió averiguar datos un poco más detallados, que van más allá de las representaciones superficiales, y conocer un poco más sobre los hábitos y el estilo de vida de los holandeses. Nos ayudaron en esta las numerosas historias de aquellos que vivieron o visitaron los Países Bajos alguna vez. Y de bono te mostraremos gráficamente la diferencia entre Holanda y los Países Bajos y compartiremos contigo las fascinante fotos que los viajeros lograron hacer durante su visita.

1. Para los locales, ahorrar es un buen signo

El país está envuelto en un sistema de descuentos, promociones y trucos de todo tipo para ahorrar fondos en absolutamente todas las esferas de la vida. El gasto familiar está estrictamente controlado. En el período del noviazgo, por supuesto, se hacen regalos. Pero en la mayoría de los casos son puramente simbólicos, cosas como postales, juguetes, llaveros. Con el desarrollo de la relación, entra en vigor la típica mentalidad ahorrativa europea.

Una joven que vivió tres años y medio en los Países Bajos compartió su experiencia: “Aprendí a bañarme en la ducha sin tardar más de 10 minutos. Y también a lavar los platos en una palangana o en el fregadero, pero sin lavar la espuma, sino limpiándola con un repasador para ahorrar agua; a lavar la ropa por la noche, porque así es más barato. A comprar productos con descuentos y promociones. A tener tarjetas de descuento para transporte, museos, cines. En principio, esto podría ser una ventaja; podrás no creerme, pero he ido de visita y he visto cómo algunas personas no descargan el agua del inodoro si lo que dejan adentro es orina. No sé cuántas veces se podía no descargar el agua de esta manera”.

Y aquí hay otra historia sobre el respeto nacional por los ahorros: “Nos sorprendió considerablemente cuando en una hora pico, en una tienda, la cajera se puso a convencernos con entusiasmo de que tomáramos un segundo paquete de uvas. ¡Si hoy es gratis! Todas las personas de la fila no solo esperaban pacientemente mientras mi esposo corría a buscar estas uvas al otro extremo del supermercado, nos convencían persistentemente para que fuera a hacerlo”.

Y esto es precisamente lo que no les gusta a algunos emigrantes: “Hace dos años y medio un amigo vino a los Países Bajos. Lo ayudé a alquilar un departamento, encontrar un trabajo no calificado y le expliqué cómo tenía que vivir correctamente (no gastar mucha electricidad, etc.). Aparentemente, él no entendió mi consejo. Como resultado, le llegó una cuenta de 600 € de electricidad y 3 multas por € 300 por violación de las reglas de tráfico. Mi amigo regresó a su país y me dijo en Skype: “Allí, en tu Europa, es genial, pero no pienso vivir lavándome en una palangana”.

2. A los extranjeros les puede parecer que los holandeses son tacaños, pero ellos creen que son ahorrativos

Se trasladan en bicicleta, traen sus almuerzos desde su casa y no tiran productos vencidos si todavía huelen bien, todo esto es aceptable. Pero un par de ejemplos de este comportamiento ahorrativo de los locales literalmente dejan en shock a los visitantes.

  • “Estaba estudiando en los Países Bajos, y una vez una amiga me preguntó si quería helado. Dije que sí, y entre 6 personas nos comimos una caja completa. Y al día siguiente ella se me acercó y dijo: ‘Lina, todavía me debes 40 centavos por el helado. La caja valía € 2,40’. Yo había pensado que ella me había invitado, pero, aparentemente, me había perdido una parte del trato. Le di los 40 centavos y aprendí una lección: nunca esperar nada gratis allí”.

  • “A mi amiga le faltaban unos 60 centavos para algo y se los pidió prestados a una colega. Antes ella nunca le había pedido nada. Tres días después, entre los cuales había un fin de semana, ella abrió su mail y vio 2 mensajes de esa chica, en los cuales le decía que no se olvidara de devolverle el dinero”.

  • “Bebimos café en la orilla del mar, pensábamos pagar e irnos. Uno de los chicos nos propuso pagar por todos y que que luego le enviáramos el dinero a su cuenta bancaria. Pensé que no tenía sentido, porque mi expreso costaba solo € 1,2. Pero él pagó, y en una hora yo ya me había olvidado del tema. Al día siguiente, creó un grupo en WhatsApp, indicó el número de su cuenta bancaria y nos pidió a cada uno de nosotros que le pagáramos una cantidad de € 1,2. Los holandeses y el dinero”. © Arber Bozgo / Quora

3. La familia se valora mucho aquí

2 o 3 niños en la familia es lo habitual. Las madres y los padres se ocupan de los niños por igual, y los domingos se pasan juntos en alguna actividad física: corriendo, nadando, haciendo surf, paseando en botes. El principal evento familiar de cada día es la cena. Las personas aquí tienen un concepto llamado “gezin”, estas son solo las personas con las que vives, es decir, la mamá, el papá y los hijos. Bueno, la cena es solo para los gezin. Y a cualquier persona que no esté incluida en este estrecho círculo generalmente se le pide que se vaya.

Una chica contó su experiencia: “Una de mis impresiones más vívidas en los primeros meses de mi vida en Ámsterdam fue la historia de una colega extranjera, que me contó que una vez su hijo, que se había quedado en la casa de un amigo después de la escuela, fue enviado a casa con las palabras: ’Lo siento, es hora de cenar, ya tienes que irte’. Y aún más impactante fue la reacción de los colegas holandeses a esta historia: ’¿Y qué? Está bien. ¡Seguramente tenían la cena preparada para la familia!’. Ahora, después de 2 años, veo una explicación un tanto diferente para esta historia: la tradición de cenar en familia es tan natural e inquebrantable que, al enviar al hijo de otra persona a casa, los holandeses están seguros de que hacen una buena acción, porque los padres de ese niño también lo están esperando para cenar... ¡Exactamente a las 6 de la tarde! ¿De qué otra manera podría ser?”.

4. Puede parecer que la sinceridad de los locales raya la mala educación

Los locales dicen todo lo que piensan, y lanzan su verdad sin analizar sus palabras. Pueden decir abiertamente que hoy no te ves muy bien o que haces algo mal en el trabajo. “Creo que tu idea no tiene absolutamente nada de bueno”, un subordinado le puede expresar algo similar a su jefe en una reunión de trabajo. Su sinceridad puede parecer muy grosera. Aunque no quieren ofender a nadie, solo fueron educados así.

Una chica se enfrentó con lo siguiente: “Honestidad cruel... en cualquier conversación con un holandés, en algún momento dirá algo completamente ofensivo para mí u otros con una expresión totalmente imperturbable. Ellos no entienden por qué necesitan endulzar la verdad. Este es mi aspecto favorito de su cultura”.

Otro joven compartió su opinión: “Cuando termina el período de adaptación, comienzas a entender lo genial que es poder expresar directamente lo que piensas sobre el comportamiento de una persona desconocida, y ver lo que esa persona te escucha y, a veces, incluso se muestra de acuerdo con lo que dices. Y bueno, debes estar listo para el hecho de que también te dirán lo que piensan sobre ti. En la cara. No detrás de tu espalda. Cualquier trabajador puede expresar abiertamente a su superior que está equivocado. Y si eso es cierto, entonces su superior corregirá sus instrucciones”.

Una chica contó esta historia en un sitio web: “Fui a Ámsterdam, y en el grupo había una chica que derrochaba mucho dinero y sudaba en pieles naturales. En una fábrica de diamantes, estuvo mucho tiempo probándose de todo, torturó a un consultor haciéndolo ir y venir, y luego resopló: ’¡Nada sirve!’. Le extendió al vendedor sus pendientes y dijo: ’Necesito algo que combine con mis pendientes’. Y el vendedor, en respuesta dijo: ’Lo ideal para sus pendientes sería una jarra de cristal’. Nunca más presencié una sesión de condena en masa como esa”.

5. Aquí hay más bicicletas que personas

La reina de los Países Bajos en bicicleta.

Hay registradas 18 millones de bicicletas en el país, y eso es un poco más que el número de personas que viven allí. Hay carreteras separadas construidas especialmente para ciclistas, e incluso hay carreteras de bicicletas de larga distancia. En la mayoría de las intersecciones hay semáforos especiales para los ciclistas. Es muy común contemplar la siguiente imagen: una mujer gira los pedales de una bicicleta, y delante de ella hay una carretilla especial, dentro de la cual viajan los niños.

Un chico se mudó a los Países Bajos y esto fue lo que contó sobre el tema: “Lo primero que hice al llegar aquí fue comprar una bicicleta y la he estado usando activamente. Aunque, junto con este tipo de transporte, es costumbre adquirir una cadena gruesa. Si dejas a tu caballo de hierro desprotegido durante la noche, corres el riesgo de no encontrarlo en su lugar por la mañana. Los holandeses suelen decir en broma que cuando eso pasa, obtienes el derecho moral de restaurar la justicia y también llevarte la bicicleta de otra persona. Y debo decir que tampoco es del todo una broma. Por lo tanto, las bicicletas nuevas no son particularmente populares: es menos probable que alguien te robe una bicicleta maltrecha”.

“Estacionamiento para bicicletas de tres niveles en Ámsterdam”.

“Cada año, cuando se produce el drenaje del canal”.

6. El patinaje no solo es un pasatiempo, sino una pasión nacional holandesa

Por lo general, los primeros pronósticos de heladas son suficientes para que los residentes del país comiencen a poner sus patines en orden. Cuando todos los canales y ríos se congelan, una Comisión Urbana mide el grosor del hielo y da oficialmente el permiso. Entonces los ciudadanos se apresuran al canal más cercano. Y cuando el invierno realmente entra en apogeo, los fanáticos de los patines invaden los congelados estanques, lagos, canales y otros lugares donde es posible encontrar hielo.

7. El idioma local es difícil para los extranjeros, por lo que la mayoría de los residentes de los Países Bajos hablan otros idiomas populares

La lengua local incluye muchos sonidos siseantes y parecidos a un rugido silencioso. El sonido más común es similar a una “j” y una “g”: suena como cuando tienes algo atascado en la garganta y tratas de quitarlo (¿intentaste reproducir el sonido?). Incluso después de varios años de estudiar el idioma es difícil entender el discurso de un interlocutor de oído. Por cierto: no le digas a la gente local que su idioma se parece al alemán. No les gusta esta comparación.

  • “Para entender la escala del abismo que se extiende en holandés entre la escritura y la pronunciación, solo mira los subtítulos de las canciones locales. ¿Cómo, en tu opinión, sonaría aquí el inocente y común ’Ohhhh, yeaaaah’? ¡Ja! Cualquier opción lógica está condenada al fracaso... Porque, de hecho, solo es un estirado ’Uhhh, uhhhhhh’. Lo gracioso es que ya no me sorprende”, escribió una chica en un canal de Telegram.

Dado que muy pocas personas en el planeta hablan el holandés, la mayoría de los residentes de los Países Bajos aprendieron a hablar varios idiomas. Muchos hablan inglés, alemán, francés y con frecuencia español. En cuanto al inglés, este idioma está en todas partes: las películas y los programas de televisión se muestran en inglés o en el idioma original con subtítulos en holandés.

8. “Al diablo” es la expresión favorita aquí

Los locales se toman las cosas filosóficamente. Suelen decir “son cosas que pasan”. Pero si sucede algo extraordinario, pronuncian un indiferente “al demonio”, y el problema se resuelve por sí mismo. Por ejemplo, cayó mucha nieve, y no tienen equipo de remoción de nieve. Listo, colapsa todo. Muchas oficinas no abren, llaman a los clientes desde casa y dicen: “Son cosas que pasan, así que, al demonio”.

“Recuerdo que una vez se cortó la luz en el trabajo. Saltaron los fusibles o algo así... y el electricista estaba en un atasco de tráfico en Ámsterdam. Nadie siquiera se inmutó. Yo dije que podía ver si lograba arreglarlo. Mi jefe se volvió hacia mí y dijo: ’¡¿Te pagan por eso?! Entonces quédate sentado tranquilo’. Y yo, preocupado, dije: ’Pero la empresa tendrá pérdidas’. Y él suelta el característico: ’Al demonio. Las pérdidas serán del propietario de la empresa. Nosotros estamos sentados aquí, nos pagan, ¿qué más quieres?’”, compartió un usuario de la red.

9. No tienen desarrollada una cultura del buen comer

Los lugareños aman con ternura el pan y el queso, que son la comida principal para el desayuno y el almuerzo, y son adecuados para los bocadillos intermedios. “En muchos jardines de infancia, no es costumbre alimentar a los niños con comida caliente, todo el día comen solo frutas, bocadillos y, naturalmente, sándwiches. Los holandeses explican esta actitud ‘negligente’ hacia la comida de los niños con sencillez: un sándwich preparado correctamente con pan fresco de alta calidad contiene todas las calorías, nutrientes y vitaminas necesarias”, contó una usuaria de la red.

De hecho, solo hay una comida caliente: la cena. Las sopas a menudo se compran listas, se vierten en una cacerola y se calientan. En el agua flotarán solitariamente un par de trozos de zanahoria y algunos trozos de carne. Si la cocinan ellos mismos, la base para la preparación de las sopas son, en su mayoría, guisantes.

Pero hay una abundancia de productos lácteos: muchas variedades de yogur, hay nata de diferentes tipos, cosa que es difícil de encontrar en otros países europeos. El pescado se vende activamente en las ciudades costeras. Los restaurantes y las tiendas de pescado trabajan cerca de las playas, vendiendo pescado para todos los gustos: disecados, salados, ahumados, desmenuzados, fritos, cócteles de mariscos. Los locales no suelen cocinar mucho, prefieren comprar productos precongelados o algo que ya está listo y simplemente calentarlo en el microondas.

“Comida holandesa típica”.

10. No todo es tan fácil con la higiene de los holandeses

La ducha diaria es habitual entre los locales y no escatiman tiempo en lavarse bien los dientes. La gente está lista para limpiar su casa durante horas, pero el lavado de manos no se considera necesario. A menudo no se molestan en hacerlo cuando vuelven a casa desde la calle, ni después de usar el baño, ni antes de comer. Se considera que así es mejor para la inmunidad: el cuerpo se adapta y se vuelve resistente a los virus.

Una mujer escribió sobre esto en su blog: “Mi esposo se resistió durante mucho tiempo cuando, después de un paseo, parábamos a tomar café y a comer algo en algún lugar, y yo le daba una servilleta húmeda y lo obligaba a limpiarse las manos. ’¿Para qué?’, ​​preguntaba todo el tiempo. ’Porque hay que hacerlo’, respondía yo. Refunfuñando y diciendo que yo era una dictadora, terminaba limpiándose las manos igual. Ahora lo hace sin chistar, pero claro, soy una dictadora, ¿qué opción le queda?”.

11. Las madres tienen una licencia de maternidad muy corta

La licencia de maternidad pagada es de aproximadamente 4 meses: 1 mes antes y 3 meses después del parto. En las familias donde trabajan ambos padres, los niños van a los jardines maternales, las abuelas y los abuelos en la mayoría de los casos no los cuidan, porque tienen su propia vida y están disfrutando de un merecido descanso en su jubilación. En muchas familias trabajan ambos padres. Esto no solo proporciona un ingreso familiar más alto, sino que también es una especie de garantía de la independencia de las mujeres. En las entrevistas de trabajo a los solicitantes con niños se les ofrecen horas de trabajo reducidas: de 32 o 36 horas por semana en lugar de 40.

Una mujer que vive en los Países Bajos escribió lo siguiente: “Con el nacimiento de mi hija no renuncié al trabajo, pero reduje la cantidad de horas laborales, de modo que ahora trabajo 4 días de la semana. Cada padre tiene derecho a reducir el número de horas de trabajo, y el empleador no puede negárselo o despedir al empleado por esta razón. Así que muchas parejas que son padres trabajan una semana incompleta. Con mi pareja ambos estamos trabajando durante 4 días y, además del fin de semana, los dos pasamos con nuestra hija todo un día más. Los días laborables restantes ella va al jardín maternal, con el que estoy muy satisfecha”.

Sin embargo, la salida temprana al trabajo también trae ciertas dificultades: como los padres no tienen tiempo para ocuparse de los niños, los pequeños usan pañales hasta aproximadamente 4 años de edad. Es muy común ver en los Países Bajos libros en el estilo de “cómo enseñarle a un niño a usar el baño a los 4 años”. En el kínder generalmente no hay bacinicas, ya que a todos les resulta muy cómodo que los niños usen pañales.

Los niños holandeses son reconocidos como los más felices de Europa. Mucho se debe a un ambiente saludable en la familia. La idea principal de las madres es simple: los niños no cambian la vida, la complementan. Las mamás aquí no se olvidan de su vida personal: continúan trabajando, se juntan con sus amigos, encuentran tiempo para sus propios intereses.

Intentan aliviarse la vida de todas las maneras posibles: cada una tiene una lavadora, un lavavajillas, un robot aspirador. La cena se prepara a partir de productos cortados, hechos en escabeche o envasados ​previamente por el supermercado. En lugar de los agotadores círculos con un carrito por el parque, son populares los viajes conjuntos en bicicleta.

“Durante los 2 años que llevo viviendo en Ámsterdam, nunca he visto a las madres regañar a los niños a cada paso o amenazarlos públicamente con algún castigo; o que se disculpen avergonzadas con los demás por el llanto o una travesura de sus hijos. Aquí las mamás creen que desde el primer día de su vida un niño es una personalidad única a la que solo hay que ayudar a manifestarse, amar y encontrar su lugar en este mundo”, escribió una usuaria de la red.

12. El equilibrio de trabajo y la vida personal es muy importante para los holandeses

Las buenas condiciones de trabajo y la legislación laboral sólida son las causas de un desempleo muy bajo. Pero en una entrevista laboral, lo principal es no mostrarse como un trabajólico y no decir que estás dispuesto a trabajar horas extra: aquí es una desventaja, no un plus para el candidato. No es costumbre quedarse de más en el trabajo, por lo que después de las 18:00 horas será extraño ver a alguien en la oficina. Los holandeses siempre controlan el número de horas laborales, porque temen que alguien se agote en el trabajo o no pueda dedicar la debida cantidad de tiempo a su familia.

Sin embargo, en los Países Bajos existe una licencia pagada por agotamiento laboral. Para obtenerla hay que recibir un certificado de un psicólogo o de un médico clínico, pero la palabra final es del empleador. Si acepta el diagnóstico, estará obligado a pagar al empleado un salario durante los primeros 2 años de enfermedad.

13. No podrás llegar de inmediato al médico deseado en Holanda

Si te has enfermado, debes sacar turno para ver a un médico clínico. Lo más probable es que te aconsejará descansar más y te prescribirá paracetamol. Este es el consejo principal en los gabinetes de los médicos clínicos. En caso de que el paracetamol no ayude, el paciente será derivado automáticamente a los médicos de especialidades específicas. Es imposible hacerse atender por un experto por tu cuenta, y debido a un sistema de este tipo, se puede perder tiempo valioso en el caso de las enfermedades graves. Sin embargo, vale la pena señalar que, una vez rota la barrera en forma de un médico clínico, podrás acceder a una medicina moderna muy efectiva.

14. En los baños de los holandeses cuelga un calendario con fechas importantes

Los locales anotan los cumpleaños de familiares, amigos, colegas e incluso vecinos en un calendario especial. Se acostumbra colgarlos en los baños para no perderse una fecha importante. Si estás de visita y pasas al baño, debes recordar que en ningún caso puedes anotar tú mismo tu nombre en el calendario. Eso es inaceptable. Si pensaste que eras amigo de una persona y no encontraste una anotación sobre tu cumpleaños, bueno, según los estándares holandeses, significa que resulta que no eres tan cercano para esa persona como pensabas.

15. El cuidado del medio ambiente es parte del estilo de vida de todos y cada uno

El medio de transporte más popular es la bicicleta, y la basura se clasifica de manera tan cuidadosa que incluso el vidrio se separa por colores: transparente, verde y marrón. Hay tiendas en el país que no utilizan plástico y celofán para envasar, así como muchas marcas que abogan por la protección ambiental.

La negativa a clasificar la basura no está penada por ley, pero hay un cierto incentivo: a los participantes activos del reciclado y clasificado de los desechos se les entrega un cupón que les da un descuento al pagar la vivienda y los servicios. Además, los agricultores lograron abandonar casi completamente el uso de pesticidas y reducir el uso de antibióticos en la cría de aves de corral y de animales en un 60 %.

16. Los residentes locales adoran los viajes, tradicionales y no tanto

Ni bien el sol se asoma un poco entre las nubes, las personas se vuelcan a las calles y a las terrazas abiertas de las cafeterías para beber café, así como a sus patios traseros, para asar la barbacoa y disfrutar del sol. Muchos viajan al mar, a la ciudad de La Haya o a Zandvoort. Las personas se meten a nadar, incluso cuando el agua apenas está unos +15º C. Además, vía Ámsterdam es muy cómodo para viajar por Europa: en un par de horas de tren puedes llegar a Bruselas y en 5 horas, a París.

Una mujer se mudó al país de los tulipanes, y un colega la sorprendió ya durante el primer día: “En los Países Bajos es común un tipo especial de turismo extremo, como viajar durante varios días en un vagón de tren de clase baja. En mi primer día laboral supe que colega ya lo había hecho y que realmente le había gustado. No logré entender por qué alguien pasaría sus vacaciones haciendo algo que la mayoría de las personas tratan de evitar”.

Bono n.º 1: una muestra gráfica de qué es Holanda y qué son los Países Bajos

Holanda del Norte y del Sur son solo 2 de las 12 provincias de los Países Bajos actuales. A lo largo de la historia, fueron las más desarrolladas y, por lo tanto, las más famosas fuera del país. Sin embargo, ni siquiera los propios habitantes casi nunca llaman al estado por el nombre oficial. Incluso en el aeropuerto de Ámsterdam cuelga la inscripción que dice “¡Bienvenido a Holanda!”.

Bonus n.º 2: vistas que no pueden dejar indiferente ni siquiera a los cínicos más empedernidos

“Probablemente sea la fotografía más holandesa que jamás he hecho”.

“Me desperté a las 5 de la mañana para atrapar a los tulipanes en la niebla matutina”.

“¡Encontré el lugar! ’Comprende, en el cielo no hablan de otra cosa que del mar...’”.

¿Podrías vivir en un país con este estilo de vida?

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