11 Mitos espaciales que las personas siguen creyendo, pero tú sabrás la verdad

Curiosidades
hace 6 meses

Estás cayendo hacia el corazón de un agujero negro y preparándote para un triste final. ¡Bueno, no tienes por qué! Caer en un agujero negro no necesariamente te destruirá a ti o a tu nave. Tienes que elegir un agujero negro más grande para sobrevivir

Si caes en uno pequeño, su horizonte de sucesos será demasiado estrecho, y la gravedad aumentará con cada centímetro. Por eso, si extiendes el brazo, la gravedad en tus dedos será mucho más fuerte que en tu codo. Esto hará que tu mano se estire y que sientas una incomodidad. Una incomodidad muy fuerte, para ser honestos.

Las cosas cambian si caes en un agujero negro supermasivo, como los que están en el centro de las galaxias. Pueden ser millones de veces más pesados que el Sol. Su horizonte de sucesos es amplio y la gravedad no cambia rápidamente. Por eso, la fuerza en tus talones y la punta de tu cabeza será casi la misma, y podrás avanzar hasta el corazón del agujero negro. Este mito ha sido desmentido.

El próximo mito afirma que podemos salvar a la Tierra de un asteroide con una gran explosión. La típica trama cuenta que una nave espacial se dirige a la superficie del asteroide. Un equipo de astronautas hace un agujero en él, deja un regalo y se aleja a toda velocidad. Y luego, ¡bam!

Como resultado, el asteroide estalla en millones de pedazos y continúa su curso hacia la Tierra. Bueno, unos fragmentos enormes del asteroide caen a la superficie y provocan daños enormes. Nuestra misión ha fracasado.

Para salvar a la Tierra, necesitamos una gran explosión; solo que no dentro del asteroide, sino sobre su superficie. Cuando la explosión tenga lugar, su fuerza empujará al asteroide suavemente hacia abajo. El cambio más pequeño en su trayectoria bastaría para que el asteroide se aleje de la Tierra. ¡Listo!

Oh, y si provocaras una gran explosión en un asteroide, no podrías escucharla. Sí, en las películas solemos oír las naves y las batallas espaciales, pero se trata de un mito. El sonido es una onda que se esparce gracias a las vibraciones de las moléculas. Una persona aplaude a unos metros de ti. La onda de sonido sacude la primera molécula en el aire junto al aplauso, y la segunda, y la tercera, y así hasta que la onda llega a tu oído.

Por eso, para viajar, necesita moléculas, como las del aire o las del agua. En nuestra atmósfera, las ondas de sonido viajan sin problemas, pero el espacio es un vacío, no hay nada allí. Puedes aplaudir con fuerza, pero no habrá moléculas que vibren y trasladen el sonido.

Otro mito sobre los asteroides. Tendremos que alejarnos un poco, más allá de Marte. Guau, estamos en el cinturón de asteroides. Debemos esquivar constantemente rocas y bloques de hielo gigantes. Nos encontramos en una nube densa de asteroides. Eh... no es cierto. El espacio es enorme y las distancias son increíbles. Todas las rocas y los escombros del cinturón de asteroides solo equivalen al 4 % del peso de la Luna, así que en realidad no son tantos.

Para comprender el tamaño del vacío del espacio, observa el choque de dos galaxias. Hay miles de millones de estrellas en cada una, pero, por más que las mezcláramos, sería improbable que alguna colisión tenga lugar.

Otro mito afirma que hay gravedad cero en nuestra órbita. Imagina que estás en una caja enorme a 16 km de altura y en medio del aire. Ahora, soltemos la caja, que comienza a caer. Estás cayendo a la misma velocidad que la caja, y sientes que no hay gravedad. Lo mismo sucede en la órbita.

La Estación Espacial Internacional se encuentra a 400 km sobre la Tierra. Está cayendo constantemente, aunque no hacia la superficie de nuestro planeta, sino a su alrededor, en su órbita. Su velocidad en este punto es de unos 7,6 km/s. Podría atravesar los Estados Unidos de costa a costa en tan solo 8 minutos. Los astronautas viven la misma situación: están cayendo con la estación a esa velocidad.

Ahora echemos un vistazo a la Luna. Siempre nos mira con la misma cara. Eso quiere decir que también tiene una cara oscura que nunca ve el Sol. Eso es un mito. La Luna está gravitacionalmente unida a la Tierra. Allí también hay días y noches, es solo que esta rotación está perfectamente alineada con la de la Tierra. Por eso, cuando veas la Luna, siempre verás la misma cara.

Pero también hay días donde el Sol brilla allí, así que no se trata de una cara oscura, sino de una cara más lejana. Hasta tenemos fotos de ella. Allí se encuentra uno de los cráteres más grandes de todo el sistema solar: la cuenca Aitken. Es tan amplia como dos estados de Texas. “¡Yija!”. [grito de vaquero.

Otro mito que resultó ser falso sostiene que los humanos nunca han estado en la Luna. Este es el traje espacial original de los primeros astronautas que la visitaron. Mira la suela de las botas. Algunos afirman que no podrían haber dejado huellas como estas. En realidad, es posible. En la Luna, los astronautas usaron un par de botas extra sobre sus trajes, y sus suelas coincidieron a la perfección con las de la Luna.

Los astronautas no se las llevaron emprendieron el regreso a casa, al igual que muchas otras cosas. Hasta quitaron los apoyabrazos de los asientos del módulo lunar para reducir el peso. Ahora, el peso total de la basura humana en la Luna alcanza unas 187 toneladas, incluyendo varios róveres lunares, escombros de naves espaciales, partes de cohetes y sondas espaciales. ¡Esto equivale a 3 aviones Boeing 737!

El próximo mito es acerca del verano. La temporada de calor llega en el momento del año en que la Tierra se acerca más al Sol. El Sol calienta más nuestro planeta y nos vemos obligados a ir a la playa. No es cierto. Dibujemos un eje a través de nuestro planeta; verás que está levemente inclinado. El invierno llega cuando el eje de la Tierra se aleja del Sol. Pero, después de un tiempo, termina inclinándose hacia la estrella. En ese momento, los rayos llegan de manera tal que calientan la región.

Dicho eso, es cierto que la distancia entre la Tierra y el Sol cambia a lo largo del año. Esto se debe a que la órbita no es un círculo perfecto, sino que está suavemente aplanado: se trata de una elipse. En general creemos que la distancia hacia nuestra estrella es de unos 150 millones de km, pero ese número puede disminuir o aumentar unos 5 millones de km, dependiendo del punto de la órbita que consideremos.

Otro mito afirma que el Sol es amarillo. Vamos a enviarte al espacio un momento. Miras por la ventanilla y... es blanco. El Sol solo parece amarillo a través del filtro de nuestra atmósfera. La composición del aire y su grosor distorsionan su luz.

Las estrellas vienen de diferentes colores. Las más frías tienen tonos naranjas y rojos brillantes. Estas suelen ser estrellas muy viejas, aún más viejas que nuestro Sol. Pero las jóvenes y muy calientes son de un color azul brillante. La nuestra se encuentra cerca de la mitad de este espectro.

También habrás oído que, si te quitas el traje de astronauta en el espacio, estallarás como un globo. Bueno, nuestros cuerpos están diseñados para funcionar bajo la presión atmosférica, como al aire libre. Pero el espacio es un vacío. Imagina un barril de metal. Quitémosle todo el aire de su interior, reduzcamos su temperatura a 270 grados bajo cero, y obtendrás algo así como el espacio.

Si estuvieras en esas condiciones, los espacios de aire en tu cuerpo, como los pulmones, comenzarían a expandirse. Así que realmente podrías estallar como un globo, si no fuera por tus tejidos elásticos. Como son capaces de estirarse, conservarías tu tamaño corporal. Tendrías suficiente oxígeno en tu cuerpo como para soportar unos 20 segundos. Después, tu cerebro se quedaría sin combustible y perderías el conocimiento en poco tiempo.

Así que no estallarías. Y ni siquiera te congelarías, ya que te encuentras en el vacío, que no conduce el calor. Por ejemplo, el agua conduce muy bien el calor. Si está fría, lo sentirás inmediatamente, pero te sientes mejor cuando te expones a un aire que se encuentra a la misma temperatura. En el vacío del espacio, la temperatura superbaja no sería problema para ti.

La radiación solar es mucho peor. En la Tierra, tenemos un escudo contra la radiación con forma de atmósfera capaz de bloquear los rayos dañinos. En el espacio exterior, estarías completamente indefenso. Pero oye, entre el vacío, las temperaturas frías y la radiación, ya no tendrás preocupaciones. ¡Estarías frito!

Existe otro mito asociado a los celulares. Las personas creen que, cuando marcas el número de tu amigo, tu celular envía una señal al espacio. Allí, un grupo de satélites toma la señal y la refleja como un espejo hacia el teléfono de tu amigo. No, no es cierto.

Sí existen satélites que funcionan de esta manera con los teléfonos. Pero, cuando haces una llamada por celular, tu señal es transmitida a través de un sistema de torres, hasta que llega al celular de tu amigo. Y gracias a eso pueden contarse cosas muy importantes.

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