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14 Creencias que giran en torno a los alimentos que resultaron ser solo mitos

Es cierto que una buena alimentación hace que tengamos una mejor salud y mantengamos nuestro peso y, para eso, es necesario conocer sobre los productos que nutren nuestro cuerpo. Sin embargo, existen muchas creencias erróneas o inexactas sobre el consumo y preparación de ciertos alimentos que hacen que, a la larga, no logren cumplir con nuestras expectativas.

En Genial.guru investigamos sobre los distintos mitos en torno a la comida para comprobar su veracidad y aprender a tratarla, conservarla y prepararla correctamente. No obstante, es necesario consultar con un experto ante cualquier cambio de dieta para recibir una mejor orientación sobre el tema.

1. “Hay que verter aceite en el agua para que la pasta no se pegue”

Muchos acostumbran a echar unas gotitas de aceite al cocer la pasta, pero, en realidad, esto ocasiona que se forme una capa escurridiza sobre la superficie de los fideos que arruina su sabor. Además, hace que la salsa no se pegue a la pasta por su impermeabilidad.

Lo mejor es hervirla a fuego alto por un periodo de 2 a 3 minutos si está fresca o de 4 a 5 minutos si se secó y removerla constantemente durante la cocción para evitar que se peguen. En caso de ser pasta dura, es recomendable seguir las instrucciones del envase para un mejor resultado.

2. “Cocinar ciertos alimentos provoca intoxicaciones y enfermedades”

Esto depende de cómo se cocinan los alimentos. Algunos productos, como las carnes, requieren de una buena cocción para eliminar los microbios que estén sobre la superficie. Las frutas y verduras deben lavarse muy bien si se quiere comerlas crudas porque también son propensas a las contaminaciones por una mala manipulación. Y el huevo es recomendable cocinarlo para evitar las intoxicaciones.

3. “Es mejor quitar el moho para comer el resto que está bien”

Por más que parezca algo superficial, el moho puede penetrar varios centímetros del interior de un producto, ya sea un pan o una fruta. Además, expulsa sustancias tóxicas que pueden causar diversas enfermedades. No queda de otra más que desechar los alimentos afectados e inspeccionar el resto de aquellos próximos a ellos para corroborar que no hayan sido afectados por este hongo.

4. “Si un bocado cayó al piso y lo levantas antes de los 5 segundos, es seguro comerlo”

La “regla de los 5 segundos” es de las más conocidas, pero no por eso la más certera. Y es que no importa el intervalo de tiempo, las bacterias igualmente contaminarían el alimento caído al suelo. Además, también influye qué tanto está higienizado el lugar y muchos otros factores que pueden afectar en la transmisión bacteriana en las comidas.

5. “El pan engorda”

Si bien el pan cuenta con alto contenido de carbohidratos, lo que en realidad engorda es su consumo elevado acompañado de otros productos ricos en grasa como la mantequilla y la mermelada. También depende del tipo de pan (blanco, integral, centeno), por lo que ciertos panes pueden tener más nutrientes que otros.

Además, es necesario recordar que una dieta alta en carbohidratos puede generar problemas en el metabolismo si no se la acompaña con otros productos como el pescado, las verduras o los lácteos. Lo mejor es optar por una buena distribución de los nutrientes sin prescindir de uno u otro producto.

6. “Lo ideal es comer la fruta antes de la comida”

En realidad, el consumo de fruta brinda los mismos nutrientes al cuerpo en cualquier hora del día. Lo que sucede cuando se come antes de la comida es que aumenta la saciedad y disminuye las porciones del plato principal.

Además, consumirla después del almuerzo puede servir como reemplazo a los helados y postres dulces que suelen contener alto nivel de azúcares, adoptando así una dieta más nutritiva y saludable.

7. “Lo mejor es descongelar la carne a temperatura ambiente”

Tanto la carne como cualquier producto congelado puede verse alterado por los microorganismos que estén en el ambiente cuando se procede a descongelarlos. Incluso si se cocinan a altas temperaturas, las toxinas liberadas por estas bacterias sobreviven a la cocción.

Una de las formas más seguras de descongelar un alimento es meterlo al refrigerador. También se puede usar el horno microondas o agua fría, pero, en ambos casos, hay que cocinar la carne de inmediato. Y si se usa el método de agua fría, se debe cambiar cada media hora para evitar que se entibie.

8. “El aceite de oliva engorda”

Según un estudio, el consumo del aceite de oliva no se encuentra relacionado con el aumento de peso, sino que más bien varía de acuerdo a la dieta de los consumidores. El aceite de oliva contiene propiedades que ayudan a reducir enfermedades cardiovasculares, por lo que se recomienda incluirlo en la dieta y consumirlo moderadamente, colocando tan solo una o dos cucharadas a la comida.

9. “Los productos dietéticos te ayudan a bajar de peso”

Por lo general, los alimentos que vienen con la etiqueta de LightDiet solo son productos cuyos componentes fueron modificados. Muchas veces poseen la misma cantidad de calorías que los demás productos e, incluso, los que son bajos en grasa pueden reemplazar la falta de grasa con azúcares que no ayudan a bajar de peso.

En estos casos, lo mejor es leer la información incluida en el envase para verificar qué componentes incluye y, también, complementar con cambios de hábitos en la alimentación.

10. “Los cereales integrales adelgazan”

Los cereales integrales suelen ser promocionados como adelgazantes, pero, en realidad, no ayudan a bajar de peso y, sin importar cuánta fibra tengan, pueden ser altos en azúcares. Lo que sí causan es un mejoramiento del tránsito intestinal, ya que están compuestos por fibra, la cual cuenta con nutrientes que facilitan la digestión de alimentos.

11. “Hay que beber ocho vasos de agua al día”

Si bien esta indicación fue difundida por un organismo nutricional hace varias décadas, en realidad no existe ninguna evidencia científica que demuestre los beneficios de beber dicha cantidad. Cada persona puede deducir cuánto líquido necesita su cuerpo y, además, muchos alimentos contienen ciertas cantidades de agua que ayudan a la hidratación.

En caso de tener dudas sobre cuántos litros necesitas beber a diario, tu propio cuerpo tiene la respuesta: bebe cuando sientas sed. Si realizas muchas actividades en climas calurosos, debes beber más líquido para compensar lo que se pierde con el sudor.

También el color de la orina indica si se toma poca o mucha agua: si es amarillo claro, estás hidratado. Si es transparente, ya bebes demasiado. Y si es amarillo oscuro, necesitas beber más.

12. “Beber mucha agua engorda”

Muchas personas piensan que beber mucha agua entre comidas contribuye a aumentar de peso, pero no es así. De todos los productos alimenticios, el agua es el único líquido que no contiene calorías, por lo que no puede producir la acumulación de grasa en el cuerpo. Además de la hidratación, el agua contribuye a regular el apetito y a mejorar la digestión.

13. “Hay que eliminar la grasa por completo”

El consumo de alimentos con grasa brinda energías al cuerpo. Estas pueden servir como reservas en momentos en los que una persona no ingiere ningún bocado por un largo tiempo. En los niños pequeños contribuye al desarrollo del cerebro.

Además de eso, tener grasa reservada en el cuerpo ayuda a mantener la temperatura corporal, proteger los órganos vitales, regular las hormonas y transportar ciertos nutrientes por todo el cuerpo, como las vitaminas.

Es cierto que abusar de ella provoca problemas de salud, por lo que se recomienda moderar su consumo y mejorar ciertos hábitos de cocción de alimentos como las carnes.

14. “Hay que dejar de usar sal en los alimentos”

La sal contiene ciertos componentes que pueden ser beneficiosos para el cuerpo, por lo que no se debería eliminarla por completo sino, más bien, reducir su consumo. Existen muchos otros condimentos que se pueden usar para dar sabor a las comidas, como el orégano y el limón, que resultan ser una buena alternativa para no abusar de la sal.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, a la hora de comprar sal, es necesario corroborar que sea yodada para optimizar las funciones del cerebro en bebés y niños. El consumo moderado de sal ayuda a mejorar las células, por lo que se recomienda consumir apenas unos 5 gramos o menos por día para evitar ciertas enfermedades sanguíneas.

¿Hay algún mito que te han enseñado, pero resultó no ser cierto? ¿Qué hábitos alimenticios has practicado y te dieron buenos resultados?

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