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8 Problemas que se esconden detrás del mal olor corporal

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Por norma general, el cuerpo humano carece de un olor pronunciado. Este aparece debido a la acción de las bacterias, el aumento de la actividad de las glándulas sudoríparas y, a veces, a consecuencia de alguna enfermedad. El olor a sudor puede revelar no solo que ya es hora de que una persona tome una ducha o se compre un nuevo desodorante. A veces, señala un estilo de vida incorrecto y unas preocupaciones en exceso.

Genial.guru recomienda prestar atención a tu olor para no mantenerte indiferente ante los cambios importantes que pueden producirse en el cuerpo.

1. Sudor pegajoso con un olor fuerte en las palmas

El estrés hace que el cuerpo sude de una manera completamente diferente a la que se produce al practicar deportes o por el calor. En la piel humana existen dos tipos de glándulas sudoríparas: ecrinas: enfrían el cuerpo, evitan el sobrecalentamiento y apenas huelen; y las apocrinas, que reaccionan ante situaciones estresantes.

El sudor que segregan las glándulas apocrinas tiene un fuerte olor y una consistencia espesa debido a un alto contenido de proteínas y lípidos. Si las palmas de tus manos y las axilas sudan antes de una entrevista de trabajo o un examen importante, esto es totalmente normal. Significa que tu sistema nervioso simpático funciona como debería.

Sin embargo, si sudas sin un motivo aparente, vale la pena comprobar el nivel de hormonas tiroideas. Debido a un mal funcionamiento de la tiroides, el sistema nervioso envía señales falsas y comienza una sudoración en exceso.

2. El olor a pescado debido a la acumulación de productos de metabolismo

A veces, el olor del cuerpo es tan fuerte que afecta la vida diaria. Por ejemplo, si la persona sufre de una trimetilaminuria, emana un fuerte olor a pescado que no se elimina con nada.

El “síndrome del olor a pescado” (segundo nombre que recibe esta enfermedad) se produce en personas con una mutación genética extraña. En las personas sanas, las proteínas se descomponen y se eliminan por los intestinos. Y en los pacientes con trimetilaminuria, algunos productos del metabolismo se quedan en el cuerpo, acumulándose y causándole un terrible olor a pescado.

Los médicos aún no han aprendido a curar completamente esta dolencia, por lo tanto, recomiendan a los pacientes con el “síndrome de olor a pescado” seguir una dieta estricta.

Sin embargo, existe otra enfermedad que hace que el cuerpo huela a pescado: la vaginosis bacteriana. Debido a la alteración de la microflora de la vagina, las mujeres se quejan de un olor específico. Este estado también requiere que se consulte a un médico.

3. El cuerpo huele como si estuvieras todo el día haciendo trabajo físico (hasta cuando no es así)

A veces, incluso ducharse tres veces al día no salva a algunos de poseer un olor fuerte. Los médicos llaman a este estado bromhidrosis. Se produce debido a la descomposición de las secreciones de las glándulas sudoríparas por bacterias y hongos, lo que puede complicar mucho la vida social de la persona. Esta es una peculiaridad individual del cuerpo y no existe un tratamiento específico.

Los expertos solo recomiendan el uso de jabón antibacteriano, cremas antisépticas y ajustar la dieta. Productos como la cebolla, el ajo y el alcohol aumentan los olores desagradables del cuerpo.

4. El aliento emana un dulce olor a manzanas rancias

Sin embargo, no todas las enfermedades tienen un olor desagradable. A veces el cuerpo comienza a emitir un olor dulce y algo afrutado. Y este es un síntoma alarmante.

En las personas con diabetes mellitus, el cuerpo no tiene suficiente insulina, una hormona que ayuda a que la glucosa penetre en las células del cuerpo. Cuando falta esta hormona, el cuerpo, como combustible, no descompone la glucosa, sino las grasas. Este proceso provoca la acumulación de cetonas: aportan al cuerpo y al aliento este olor dulce.

Debes consultar a un médico con urgencia si el olor dulce del cuerpo se combina con una fuerte sed, micción frecuente, náuseas o vómitos y dolores en el vientre.

5. Cambio en el olor de la cabeza y presencia de caspa

Si notas que el cuero cabelludo y el cabello adquirieron un fuerte olor, al que acompaña picazón y el cabello se vuelve graso, esto puede ser un síntoma de dermatitis seborreica.

Esta es una enfermedad crónica de la piel que se asocia con un aumento en la cantidad de sebo y cambios en la microflora. La composición del sebo incluye glicéridos, ésteres de cera y colesterol que, al descomponerse bajo la acción de las bacterias, adquieren un olor desagradable. Por norma, eso no debería ocurrir.

Sin embargo, debido a un debilitamiento del sistema inmunológico, el estrés o incluso una predisposición hereditaria, la piel comienza a desescamarse y adquiere un brillo graso. Si esto sucede, vale la pena visitar al especialista: este recetará medicamentos antiinflamatorios y antifúngicos, así como productos exfoliantes.

6. Olor a acetona por la boca

El cuerpo humano y la respiración comienzan a oler a acetona cuando nuestro cuerpo carece de hidratos de carbono. Este estado puede producirse en varios casos:

  • Una dieta baja en hidratos de carbono. Por supuesto, con una dieta de este tipo, los kilos se van más rápido: el cuerpo deja de recibir la pasta o el pan habituales y comienza a quemar grasa. Un efecto secundario de este proceso es un fuerte olor que persiste a lo largo de la dieta.
  • Alteración en la función del hígado y los riñones. Con ciertas enfermedades, estos órganos no hacen frente a la eliminación de los desechos del cuerpo.
  • Microbios, bacterias y virus. Algunas enfermedades estacionales también provocan el olor a acetona, pero inmediatamente después de lograr la recuperación, desaparecen.

7. El cuerpo “huele a gatos”, a pesar de una buena higiene

Con la ayuda del amoníaco, nuestro cuerpo elimina el exceso de nitrógeno en sangre. Se puede excretar con la respiración, el sudor y la orina. Si por alguna razón se forma un exceso de nitrógeno en el cuerpo, entonces este también va a “oler a gatos”.

El olor a amoníaco de la boca puede indicar una infección por Helicobacter pylori (una bacteria responsable de la gastritis y úlcera).

Si el cuerpo huele a amoníaco, significa que a este le falta líquido o tiene un exceso de proteínas (hasta ambas cosas al mismo tiempo). Este efecto puede producirse en el contexto de entrenamientos fuertes y una dieta rica en proteínas. Algunos suplementos deportivos aportan un “efecto secundario de amoníaco”.

Sin embargo, el olor a amoníaco puede revelar una enfermedad renal inflamatoria. Cuando los riñones no funcionan a pleno rendimiento, no pueden filtrar todas las toxinas y estas sustancias se eliminan con el sudor. Si esto perdura por un tiempo, debes consultar a un especialista.

8. Olor a vinagre después de los entrenamientos

El olor a vinagre puede aparecer después de esfuerzos físicos intensos. El responsable de esto es el ácido propiónico. Las bacterias descomponen el sudor humano y se forma un compuesto que es químicamente similar al vinagre. Los médicos afirman que no hay nada preocupante con este olor corporal.

En este caso, será de gran ayuda seguir las normas básicas de higiene: ducha regular, desodorante y ropa limpia.

¿Conocías que el mal olor corporal podía producirse por estas causas? ¿Cómo actúas tú cuando alguien desprende un fuerte olor?

Imagen de portada Depositphotos
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