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8 Errores de limpieza que pueden anular todos tus esfuerzos

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Al limpiar tu hogar, ¿qué tan frecuentemente piensas en el aseo de aquellas cosas que, a simple vista, no se ven sucias? Al hacer caso omiso de manera regular a determinados lugares, les permitimos a los peligrosos microorganismos vivir, reproducirse allí y afectar nuestra salud.

Genial.guru elaboró una lista de cosas que frecuentemente olvidamos limpiar y que pueden echar a perder todo nuestro trabajo.

1. Ignoramos la limpieza de la lavadora

El principal peligro que presenta una lavadora sucia es la proliferación de bacterias y moho en la ropa. Esto es peligroso para las personas que padecen alergias y asma, ya que puede causar un serio agravamiento de esas afecciones.

Las partículas de suciedad permanecen en el tambor de la lavadora, compartimentos para detergentes y suavizante de ropa. Los especialistas aconsejan realizar una limpieza preventiva dos veces a la semana, haciendo funcionar el electrodoméstico a una alta temperatura de agua y agregando químicos especiales de limpieza o ácido cítrico. Otra opción para realizar una buena desinfección es lavar paños de cocina de algodón agregando al compartimento para detergente 100 ml de líquido desinfectante.

Lava los compartimientos con la misma regularidad, y no olvides secar bien la máquina entre ciclos de lavado, ya que es más difícil eliminar las manchas de moho si estas se pegan a las juntas de goma.

2. Guardamos el cepillo para el excusado en un recipiente hermético

El cepillo para el inodoro es una de las cosas más sucias que podemos encontrar en casa. La cantidad de bacterias en él puede disminuir si lo dejas secar entre uso y uso, y lo desinfectas de manera constante. Un entorno cerrado herméticamente es el ambiente ideal para una propagación agresiva de microbios, los cuales pueden salir volando al utilizar el objeto.

Puedes comprar un cepillo para el sanitario que incluya un contenedor especial, el cual le permitirá estar seco, pero no olvides colocarlo como se observa en la imagen superior durante 10 minutos después de usarlo y antes de guardarlo.

3. Rara vez desinfectamos el fregadero

Frecuentemente, al lavar el fregadero, nos olvidamos del desagüe y le prestamos atención únicamente cuando aparece un mal olor. Un agujero estrecho es difícil de limpiar, por lo que todos los trozos de comida y suciedad permanecen ahí, permitiendo que las bacterias se reproduzcan y el agua regrese de nuevo al fregadero con una fuerte presión. Una buena manera de prevenir esto es echarle por la noche una cucharada de bicarbonato de sodio y agregar un poco de vinagre. A la mañana se debe enjuagar el desagüe con agua hirviendo o que esté muy caliente.

Tal procedimiento será efectivo si lo haces después de cortar carne, pescado o lavar una gran cantidad de verduras.

4. Una de las cosas más sucias en el hogar es el contenedor de los cepillos de dientes

Un hecho sorprendente es que el cepillo de dientes puede convertirse en una fuente de reproducción de más de 100 millones de peligrosas bacterias para el organismo. Además de las causas naturales de tal propagación (eliminación de restos de comida), las bacterias se trasladan del desagüe o llegan desde el inodoro si este se encuentra cerca. Estos objetos pueden facilitar el desarrollo de una infección urinaria, la interrupción del funcionamiento del intestino grueso y una disbacteriosis.

Para reducir la acción perjudicial, no mantengas el cepillo de dientes directamente al lado del lavabo, sino, por ejemplo, en un estante por encima. Cubrirlo con una tapa es una mala variante: en un ambiente cerrado herméticamente, las bacterias se distribuyen más rápido, ¿recuerdas? Pero si tienes la posibilidad de guardarlo en una repisa cerrada, hazlo.

Lava de manera frecuente el recipiente en donde guardas estos objetos. Uno de los métodos más efectivos para desinfectar los cepillos de dientes es sumergirlos por 30 segundos en enjuague bucal, o un par de minutos en agua hirviendo.

5. Utilizamos agua fría al limpiar

Si durante la limpieza utilizas agua fría, entonces el efecto de los productos desinfectantes será menor. La temperatura ideal es 10 grados por encima de la temperatura ambiente, o tan caliente como tus manos se sientan cómodas.

En tal caso, el efecto de los detergentes aumentará al doble, y se eliminarán más bacterias y hongos.

6. Colocamos incorrectamente los platos en el lavavajillas y no lo secamos después de usarlo

No es necesario lavar el lavavajillas con demasiada frecuencia, ya que su funcionamiento diario tiene una determinada desinfección. Sin embargo, vale la pena secarlo todos los días, de lo contrario, el moho puede extenderse por él rápidamente. Los lugares de importancia son el compartimento del jabón, la puerta, juntas de goma y el filtro de limpieza profunda.

El lavado de los platos también tiene sus matices. Resulta que la ubicación de la vajilla en el electrodoméstico tiene importancia. Especialistas destacan que los platos con restos de comida carbonatada (papa, arroz y macarrones) deben ser colocados al centro, y la suciedad proteica (carne, queso y huevos), a los lados. De tal manera, se lavarán mucho mejor.

7. Nos olvidamos de la cortina del baño y de la regadera

No lavamos muy frecuentemente las cortinas del baño, ya que pensamos que la solución de agua y jabón que cae todos los días sobre ellas es un tipo de desinfección. Sin embargo, esto no es así. Precisamente en ellas, y en la unión entre la bañera y la pared, se genera un moho que, a simple vista, no se ve. Para prevenir esto vale la pena cambiar las cortinas de polietileno por unas de vinil o tela, y lavarlas en la lavadora una vez al mes, o remojarlas en una ligera solución salina o ácido cítrico. Después de bañarte, seca tus cortinas.

Para las uniones entre la pared y la bañera tienes que utilizar un producto de limpieza efectivo que no permita la formación de moho (frecuentemente puede aparecer cerca del techo): talla la zona con bicarbonato de sodio y rocía con vinagre después.

A pesar de que la regadera tiene contacto con el agua a diario, las bacterias nocivas se acumulan en tan solo una noche, cuando nadie la utiliza. Como resultado, puede aparecer un moho negro y estafilococos, los cuales causan enfermedades en la nariz y la garganta, anginas y otitis. Por eso, antes de tomar una ducha, abre el agua caliente y deja que fluya durante un minuto. Vale la pena remojar la regadera en una solución de bicarbonato de sodio con vinagre una o dos veces a la semana.

8. No limpiamos las ventilaciones

La ventilación se considera un lugar muy peligroso en cuanto a términos de bacterias, ya que está conectada a tubos que salen directamente al exterior, en los cuales los roedores y pájaros pueden depositar sus heces.

Limpia el agujero de ventilación una vez cada dos semanas. Se tiene que quitar y limpiar la rejilla, tratar con vinagre o productos de limpieza y ponerla a secar. El hoyo se puede aspirar, secar y desinfectar. Instalar un extractor de aire te ayudará a liberarte de manera eficaz de los microorganismos.

Nosotros consideramos que estos detalles de limpieza son muy importantes. ¿Qué hay de ti? ¿Les prestas atención a ellos? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada Clean My Space / Youtube
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