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9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

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En primavera de 2018 me planteé una meta: comprar un auto por 18 000 USD y este 2020 me encuentro viajando en él. Un sencillo cálculo mostró que tenía que ahorrar aproximadamente 950 USD al mes. Incluso considerando el hecho de que mi familia no tiene problemas financieros, la probabilidad de ahorrar tal suma era prácticamente cero. Pero comenzaron a surgir ideas.

Especialmente para Genial.guru quiero contarles qué hábitos “derrochadores” dejé de realizar para ahorrar y comprar el carro de mis sueños.

Datos iniciales

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

Mi nombre es Paula y en el momento en que planeé esta compra, mi esposo y yo teníamos un auto de 10 años de antigüedad, el cual requería de mucha atención y frecuentemente teníamos que llevarlo al taller para repararlo. Un día el auto se descompuso durante un viaje fuera de la ciudad en el día de cumpleaños de mi mamá y nosotros nos perdimos parte considerable de la fiesta intentando repararlo.

Además, teníamos planeado tener familia y necesitábamos un auto más grande, uno de 5 puertas. Decidimos comprar un auto sin tomar un crédito; no nos importaba si este era un auto seminuevo, para nosotros era importante que se ajustara a nuestro presupuesto.

Para alcanzar cualquier meta financiera es necesario entender cuánto dinero se tiene a disposición

Ahora te puedo decir exactamente cuánto dinero teníamos y en qué lo gastábamos. Pero hace 2 años yo no me imaginaba todo el dinero que gastaba mi familia, incluso en los productos para el hogar. Todo ocurría de manera espontánea, si teníamos que comprar algo, lo comprábamos. Si no había dinero, no había compras. Todo era simple aritmética. Desde el momento en que surgió la meta, comencé a apuntar diariamente todos los gastos en una libreta. Dividí los gastos en 4 categorías:

  • Obligatorias: servicios, gasolina, teléfono e internet;

  • De uso diario: alimentos, productos de limpieza, comida para mascota y cuidado personal;

  • Diversión: encuentros con amigos, museos, cafeterías, comida a domicilio;

  • Fuerza mayor: médico, reparaciones.

Invertí un mes en mi investigación, después de eso quedó claro a dónde se iba todo nuestro dinero. Por cierto, el mismo hecho de que yo anotara todos los gastos, condujo a que comenzáramos a pensar antes de una compra o en una cafetería: “¿Realmente vale la pena?”. Traté el hecho de ahorrar dinero como una competencia con mis propios despilfarros, en donde al final me esperaba una agradable sorpresa. Lo importante de esto era no deteriorar la calidad de vida en general ya que se debía ahorrar durante mucho tiempo.

Mal hábito № 1: Gastar el salario por completo

Adopté la regla de “pagarme a mí misma” de manera mensual y en mi banca electrónica activé la opción de pago automático. El día que me llegaba mi salario a la tarjeta, me descontaban inmediatamente 250 USD y se depositaban a la cuenta de ahorro. Además, en esa cuenta mi dinero generaba un interés. Un gran incentivo para no sacarlo de ahí era que si yo lo retiraba, entonces perdería todos los intereses.

Para que fuera más sencillo deshacerme de esta suma mensualmente, me imaginaba que estaba pagando el crédito por un automóvil. El único hecho era que el dinero se quedaba conmigo. Simplemente lo escondía. Decir que todo esto fue muy difícil se queda corto. Inmediatamente después de que llegó mi salario y vi mi cuenta en el banco, el deseo de gastar en compras y restaurantes se esfumó por completo.

Hubo meses en los que conseguí aumentar mi “pago mensual” y depositaba más dinero a la cuenta de ahorro. Así en año y medio conseguí ahorrar cerca de 4 600 USD de los cuales 160 eran de intereses generados.

Mal hábito № 2: Ignorar la posibilidad de ahorrar en los pagos obligatorios

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

Siempre he considerado que los servicios públicos son excesivamente caros, pero resultó ser que reducir la suma en los recibos estaba a nuestro alcance. Además de instalar contadores de luz y agua, reemplazamos todas las lámparas en la casa por luces LED, además comenzamos a tener el hábito de cerrar el agua si no la usábamos; otras de las medidas que tomamos fueron las siguientes:

  • Por las tardes comenzamos a encender las lámparas en lugar de los focos principales.

  • Comencé a encender la lavadora y el lavavajillas después de las 23:00.

  • Empecé a seleccionar de manera cuidadosa el ciclo de lavado. Calentar el agua a 60 º C requiere más energía eléctrica que calentarla a 30 °С. Reducir las revoluciones en el ciclo de lavado también ayuda a ahorrar.

Gracias a estos beneficiosos hábitos comenzamos a pagar de 15 a 20 USD menos. En este caso también apliqué la regla “pagarme a mí misma” y todo esto nos permitió juntar aproximadamente 400 USD en año y medio.

Mal hábito № 3: No verificar las finanzas todos los días

Todos los días comencé a redondear tanto el dinero en efectivo, como el de la tarjeta bancaria. Esto significa que si al final del día me quedaban 207 USD, entonces transfería 7 USD a la cuenta de ahorro. Si en efectivo tenía una suma menor a 30 USD, entonces redondeaba una cifra hacia abajo, por ejemplo, si tenía 26 USD, entonces guardaba 6 USD en una alcancía especial. En un mes lograba ahorrar de 80 a 60 USD. Incluso me daban ganas de gastar esta cantidad en algo útil. De vez en cuando gastaba este dinero en el pago de los servicios públicos, incluso una vez compramos boletos para ir a un concierto. En 1,5 años con el redondeo diario logré ahorrar 1 000 USD. Sin esto, lo hubiera gastado en tonterías.

Mal hábito № 4: Comer frecuentemente en cafeterías y restaurantes

Comencé a preparar alimentos de más para que alcanzara para toda la semana, separaba porciones en contenedores de plástico y los congelaba. La fórmula de los platillos era la siguiente: guarnición + carne o pescado + verduras. Se podía conservar una semana o incluso un poco más. Anteriormente, cuando no alcanzaba a cocinar algo, ordenaba algo de comida para la casa, iba a una cafetería o compraba comida para llevar. Pero ahora tomaba del congelador, por ejemplo, albóndigas, papas hervidas y brócoli, lo descongelaba y listo, ya tenía la comida preparada. Me ahorraba dinero y también consumía menos calorías.

La sopa también se congela perfectamente y no pierde su sabor después de calentarla. Además, puedes llevar a tu trabajo una sopa congelada y no se derramará. Sin embargo, ante tal planteamiento no pude evitar las curiosas miradas de mis colegas, los cuales al ver mi recipiente de plástico hacían comentarios estilo “¿hoy de qué es tu ‘helado’?”. Pero yo me alegré ya que por primera vez en mi descanso comí algo distinto a la comida rápida.

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

Este método nos ayudó a ahorrar aproximadamente 100 USD al mes (es decir aproximadamente 1 800 USD en año y medio) y esto influyó en que comenzamos a hacer actividades recreativas. En la mayoría de los casos evitábamos la necesidad de ir a restaurantes y comenzamos a pasear con más frecuencia y pasar tiempo al aire libre.

Un poco más sobre el ahorro en productos. En las tiendas seleccionaba todos los productos en grandes embalajes con una larga fecha de caducidad (por supuesto, dentro de límites razonables): té, azúcar, macarrones, cereales, comida para el gato y perro. Si yo veía una verdadera promoción en algún producto que usara frecuentemente (pasta de dientes, detergente, o champú), entonces compraba 4 o 5 piezas.

Yo misma escogía las frutas y verduras ya que las que vienen empaquetadas son más caras. En comparación con los primeros meses del experimento, cuando recién me comenzaba a encargar de los gastos, la diferencia era de solo 60 USD. En año y medio junté cerca de 1080 USD. Esta cantidad también la guardé en la cuenta de ahorro para el auto.

Mal hábito № 5: No utilizar las bonificaciones y promociones de los bancos

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

Yo manejo 5 tarjetas bancarias: en una me llegaba el salario, en la otra era mejor guardar el dinero ya que así acumulaba intereses, en la tercera tenía buenos descuentos y bonificaciones, en la cuarta acumulaba compras gratis de ciertas tiendas, por ejemplo en cafeterías para recibir una bebida gratis.

Un banco me ofrecía cada tres meses formalizar una bonificación en mi monedero electrónico por productos y servicios. Por ejemplo, yo sé que en los siguientes tres meses tengo activado un reembolso en las categorías de “farmacia”, “cine” y “transporte”. Es decir, en estos lugares y establecimientos yo voy a tener que pagar con esta tarjeta. Los siguientes tres meses las categorías de bonificación cambian. En otro banco un día inesperadamente apareció una promoción: durante todo el mes había un reembolso del 30 % en cafeterías y restaurantes, y por eso hace un mes obtuve una considerable suma.

Mi consejo para todos: actualmente casi cualquier banco tiene tarjetas sin anualidad y no hay que tener miedo de solicitarlas, ya que esto ofrece un gran beneficio. Las empresas sin cesar inventan nuevos métodos para atraer y mantener a los clientes con ayuda de promociones y diferentes bonificaciones. Así al pagar con una tarjeta logré obtener un seguro de viajero gratis, millas para boletos de avión, certificados para escuelas de baile y descuentos para ir al cine.

Mal hábito № 6: No pensar en productos y servicios análogos de bajo costo

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Primero comencé a experimentar conmigo misma, me hice una mascarilla para el cabello y rostro con todo lo que había en el refrigerador. En el proceso hubo de todo: leche, yogur fermentado y huevo. Incluso intenté hacer un remedio para depilarme con azúcar y ácido cítrico. Las recetas caseras me provocaron acné, pérdida de cabello y enrojecimiento de la piel. Sobre el “sugaring” mejor me callo, desperdicié kilogramos de productos, pero no obtuve un remedio decente o no había sido lo suficientemente bueno. Gasté mucho tiempo y los resultados no me alegraron, por eso regresé a métodos más civilizados.

Pero encontré otro método para reducir gastos: prácticamente dejé de maquillarme y usar perfumes, los costosos productos para el cabello y rostro los reemplacé por análogos más baratos. Pero de una u otra forma, personalmente no pude ahorrar demasiado en mi persona, al mes aproximadamente cerca de 50 USD y en todo el período de ahorro unos 900 USD.

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

De donde obtuve un gran beneficio fue que prácticamente dejé de comprar ropa, a excepción de ropa interior y medias. Sin las compras mi vida se volvió terriblemente aburrida. De vez en cuando iba por las tiendas únicamente para ver. Una vez unos amigos nos invitaron a su boda y poco antes de este acontecimiento vi en la tienda un vestido, el cual simplemente se grabó en mi cabeza.

Sufría y literalmente casi no podía dormir por el deseo de comprarlo. Por un lado, tenía posibilidad de gastar dinero pero nosotros ya teníamos un régimen de máximo ahorro. Una vez más fui a la tienda y después de probármelo me quedó claro que había sido cosido de la manera más sencilla. Hace algún tiempo mi abuela me enseñó a usar la máquina de coser. Me auto califiqué con un 7 a mi trabajo final. Las costuras estuvieron más o menos pero un cinturón y una larga blusa blanca llegaron a salvar la situación. De esta manera gasté 0 USD ya que el vestido lo hice a partir de unas cortinas.

También dejé de estar triste por la falta de tiendas en mi vida, le ofrecí a mis amigas intercambiar prendas por un tiempo, de igual manera me metí a grupos para intercambiar ropa. Como resultado calculé que si habitualmente al año gastaba en ropa 700 USD, entonces en año y medio logré ahorrar 1 050 USD.

Mal hábito № 7: No buscar métodos para ganar dinero en pasatiempos

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Ahorrar en cosméticos de cuidado personal me condujo a crear mis propios cosméticos: cremas, lociones y jabones. Esto último se convirtió en mi afición, y comencé a hacerme experta en hierbas y aceites. Frecuentemente le hacía regalos a mis amigos, conocidos y recibía reseñas positivas.

9 Cosas que dejé de hacer para ahorrar y comprarme un automóvil

Un día anuncié en Internet que vendía jabones hechos a mano. El primer pedido lo obtuve a los pocos días, y después fue avanzando, los paquetes con pedazos de jabón iban a otras ciudades e incluso a varios países. Así mi afición me comenzó a traerme 200 USD al mes tomando en cuenta que hacía jabones solamente cuando tenía tiempo libre.

Mal hábito № 8: Permitirte gastar más en donde puedes pagar menos

  • Comencé a cometer menos infracciones de tránsito: si antes una vez cada dos o tres meses pagaba en promedio 30 USD por exceso de velocidad, entonces ahora no pagaba absolutamente nada. En total logré ahorrar unos 200 USD.

  • Un trabajo elaborado por distintas personas, no cuesta lo mismo. Si necesitábamos una pequeña reparación o algún servicio, entonces buscábamos especialistas en páginas con anuncios, ya que allí siempre salía más barato que a través de empresas. Al elegir correctamente a las personas que efectuarían un servicio, durante un año y medio ahorramos alrededor de 100 USD.

  • Al poner combustible en las gasolineras no tan populares (allí un litro de gasolina es más barato) o usando la tarjeta de bonificación, ahorré alrededor de 100 USD.

  • Pedíamos los productos necesarios y pequeñeces a través de Internet con descuento: en total ahorramos 150 USD. Un truco: si en la página de la tienda en línea hay un espacio para introducir un código al pagar, significa que se puede pedir directamente a la compañía y los puedes contactar a través de redes sociales o buscar en Internet. Así compré un seguro para mi casa con descuento, un boleto de avión y boletos para conciertos. No gasté en la búsqueda más de 10 minutos y los descuentos fueron buenos.

Así logramos ahorrar para nuestro coche otros 500 USD simplemente por gastos no tan evidentes.

Mal hábito № 9: Tener en casa un montón de cosas innecesarias

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Cuando ya había ahorrado gran parte del dinero, comencé a hacer una limpieza completa y vendí las cosas que no usábamos. Resultó que otras personas necesitaban nuestra aspiradora vieja con cinta adhesiva, un teléfono fijo que ya no usábamos desde hace 10 años, teníamos dos planchas, una casita de gato, la cual no le interesaba para nada a mi gato. Incluso se llevaron los muebles retro por un pago simbólico, cuadros viejos que ya no me gustaban, restos de materiales de construcción y ¡ojo! un colchón muy viejo.

En pocas palabras, el ático y el armario ahora tienen más espacio, la ropa que tenían en mi closet, la cual se encontraba en buen estado pero por alguna razón nunca la había usado, también la vendí. Teniendo en cuenta que no volvería a usar mi vestido de novia con lágrimas en los ojos lo tuve que vender muy barato: 200 USD. En mi cartera ya tenía más dinero y por todas las cosas viejas ganamos unos 500 USD.

Los resultados de mi labor

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Puede parecer que me convertí en una persona muy tacaña, cuya avaricia se transformó en una locura. Sin embargo, no fue así. No me privé de todos los placeres de la vida, simplemente reduje su cantidad. Dentro del plazo establecido logré ahorrar más de 18 000 USD. Posteriormente vendí mi coche viejo y me compré el carro de mis sueños, en el cual su dueño anterior había invertido mucho: contaba con neumáticos nuevos, tenía instaladа una buena alarma, un sistema de sonido y unos buenos tapetes.

Solo imagina que pudimos ahorrar 300 USD al mes y reducir nuestros gastos cotidianos en más de 350 USD al mes. Durante este tiempo me di cuenta en qué gastábamos todo nuestro dinero, nuestra familia dejó de soportar hasta la quincena, ya que uno de nosotros lograba ahorrar. Comencé a ganar dinero en mi pasatiempo y descubrí mi talento (poco a poco desapareció, pero no importa). Este tiempo me enseñó a entender en dónde hay una necesidad, en dónde hay una tentación temporal y en dónde hay un deseo de comprar algo por aburrimiento.

Además, aprendí a contabilizar los gastos de tiempo, convertirlos en dinero y comparar cuánto pierdo o gano en algunas acciones y después hacer una elección correcta. Ahora que he logrado mi objetivo, puedo relajarme y gastar gran parte de mi salario. Pero me he convertido en mamá y de ahora en adelante no me pertenece ni mi salario, ni mi tiempo libre (las mamás me comprenderán).

¿Qué gastos cotidianos estás listo a rechazar por comprar lo que sueñas?

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