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La enternecedora historia de amistad entre un perro que perdió la vista y el cachorro que se volvió su guía

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Tao y Oko son dos golden retrievers que, desde que se conocieron, materializaron el concepto de amistad en su máxima expresión. Tao perdió la vista a causa de un enfermedad llamada glaucoma, y Oko se convirtió en su mejor amigo, aquel que siempre lo guía y acompaña.

En Genial.guru contactamos a Melanie Jackson, dueña de este par de amigos, para que nos contara en exclusiva mucho más acerca de esta conmovedora historia.

Melanie encontró en un cachorro al amor personificado (o “perrificado”)

La vida unió a Melanie y a Tao cuando este era apenas un cachorro de 8 semanas, uno de esos tan traviesos y juguetones que, cuando los ves, te provocan la sensación y el pensamiento de que así deberían verse y sentirse las ganas de vivir, de conocer, de aprender. Sensación que Tao sigue transmitiendo en las fotos que Melanie publica.

Tao fue el nombre que Melanie escogió para su nuevo amigo

Cuando Melanie iba camino a encontrarse con Tao para llevarlo a casa por primera vez, pensaba en qué nombre ponerle. Y como si se tratara de un mensaje divino, ella vio en la matrícula de un auto la palabra “Tao”, un nombre pequeño pero significativo, ideal para un perrito que llevaría consigo las mismas características (claro, antes de crecer como lo hizo).

9 años después de su llegada, un dolor en uno de sus ojitos cambió la vida de Tao

Todas las mañanas, Melanie y Tao salían a pasear y a disfrutar juntos del aire libre. Sin embargo, “Una mañana estábamos en el campo y Tao estaba jugando en el arroyo, todo era igual que siempre. Después, en cinco horas, Tao tenía un dolor insoportable, parpadeaba y se angustiaba mucho”, contó Melanie. Ella estaba convencida de que el perro había perdido la vista y que eso provocaba su angustia.

Melanie tomó una decisión difícil pero necesaria

Ella llevó a Tao al veterinario de inmediato. Sin embargo, ahí tuvo que tomar una decisión, la misma que muchos de nosotros habríamos tomado por un amigo como Tao, y, aunque difícil, no tuvo que pensárselo más de una vez: “Los veterinarios confirmaron mis sospechas. En unas cuantas horas le quitaron el ojo, y mi Tao ya no tenía dolor”, nos contó.

Desde entonces, Tao recibió también el nombre de Mr. Winky (“Señor Guiño”)

La dueña de Tao tomó la situación con mucho amor y agradecimiento de que la mascota se encontrara bien, pero también admirablemente, con mucho humor, ya que le dio al perrito el nombre de Mr. Winky, lo que puede traducirse como “Señor Guiño”. ¿Por qué? Sencillamente porque al no tener un ojito, parecía que Tao permanecía guiñando uno todo el tiempo.

Melanie y Tao afrontaron su condición de la mejor manera

Con un ojito todavía en buenas condiciones, Melanie aprovechó el tiempo como una oportunidad para enseñarle muchas más cosas a Tao, las cuales necesitaría cuando finalmente se produjera una ceguera completa. En ese tiempo, el animal aprendió indicaciones como permanecer sentado, parado, subir, bajar, quedarse quieto, ir hacia un lado u otro, regresar, detenerse y seguir.

Desafortunadamente, Tao perdió la visión por completo

En enero de este año, el ojo restante de Tao también comenzó a deteriorarse, y la presión en él era bastante alta, por lo que ya no hubo más alternativas que quitárselo para garantizar su salud: “Cuando a Tao le diagnosticaron glaucoma, las únicas opciones fueron la enucleación (extirpación del ojo) o la eutanasia, que para mí nunca fue una alternativa”, contó Melanie.

El diagnóstico para Tao: glaucoma

Desde la primera ocasión en que Tao tuvo que ir al veterinario por el deterioro de su primer ojo, se le detectó que padecía de glaucoma, una enfermedad del nervio óptico que puede no presentar ningún síntoma y derivar en la pérdida de la visión de manera repentina. “El glaucoma es la acumulación de líquido en el ojo, puesto que no tiene dónde drenar. Si puedes imaginar una migraña y multiplicarla por cien, ese era el dolor que Tao sentía”, ha dicho en diversas ocasiones Melanie.

Después de ello, Tao se convirtió en un héroe

Melanie ha trabajado con The Kennel Club, una organización en el Reino Unido, cuyo objetivo principal es concientizar a los dueños de mascotas sobre la importancia de mantenerlas sanas, seguras y felices. The Kennel Club ha utilizado el “marcador” de ADN de Tao para ayudar a identificar a otros perritos propensos al glaucoma, ya que este puede prevenirse si se detecta a tiempo.

A pesar de sus dificultades, Tao siempre se ha caracterizado por ser muy activo

A Tao le encanta hacer todo tipo de actividades, principalmente las que tienen que ver con la agilidad, obediencia y olfato: “Es un chico amante de la diversión, le encanta hacer su entrenamiento y siempre está feliz de mostrar sus avances. Ya sabe dar la patita, regresar, dar vueltas, subir y bajar las escaleras, entre otras cosas. Además, tiene un gran olfato, le gusta encontrar la pelota perdida entre los arbustos, setos y campos. Y a pesar de haber perdido la vista, sigue siendo así. A menudo vas a perder y a encontrar a Tao entre los arbustos o setos”, contó Melanie.

Y entonces, una historia que podría haber sido triste, se convirtió en una encantadora

Tao depositó en Melanie toda la confianza que había perdido en sí mismo, y ella, por su parte, supo orientar esa esperanza de tal manera que su perrito volvió a hallar mucha de su seguridad de la mano de su increíble olfato, el cual lo ayudaba a guiarse. Sin embargo, nada de eso parecía ser suficiente: “Desde que perdió la vista, siempre estaba feliz de seguirme a todas partes, pero yo sentía que él necesitaba un amigo que le devolviera la diversión a su vida, alguien con quien jugar y a quien perseguir”, nos dijo Mel.

¡Bienvenido, Oko!

Mel y Tao anunciaron por Instagram que muy pronto llegaría un miembro más a la familia, un golden retriever igual de divertido, travieso y juguetón que Tao, pero con un propósito en particular: acompañar al perro y ser su fiel amigo. E incluso antes de llegar a casa, Melanie ya tenía el nombre perfecto para este cachorrito: Oko, que significa “ojo” en polaco. El pequeño llegó para ser el amigo de vista que a Tao le hacía falta.

Tao y Oko se volvieron amigos inseparables desde el primer momento

Bueno, probablemente no desde el primer momento, ya que tomó algo de tiempo debido a que Oko llegó siendo un “cachorro loco”, como Mel lo llama, y Tao aún se mantenía precavido por temor a perderse entre tanta energía. Pero sí, poco tiempo después les encantó (y les encanta) jugar y acurrucarse juntos.

Oko le devolvió el brillo a la vida de Tao

Con su gran energía y ganas de vivir, Oko logró que Tao recuperara más que la confianza: recobró su ser completamente y rehabilitó sus ganas de vivir. “Ahora, Oko tiene 20 semanas, y ha estado con nosotros desde que tenía 8. Él y Tao son inseparables: juegan, duermen y comen juntos. Tienen un vínculo muy fuerte, incluso ’rastrean’ juntos. Tao realmente tiene una nueva vida y ha vuelto a encontrar a su cachorro interior”, nos dijo Mel.

Oko también le devolvió la seguridad a un perrito que aún no la había recuperado por completo

Melanie ha compartido infinidad de fotos y videos en la cuenta de Instagram de Tao, que ahora también es de Oko, en los que puede apreciarse la rehabilitación completa del perro, y en los que también puede verse cómo Oko le devolvió la seguridad para correr sin temor por los campos a los que Melanie los lleva a pasear y a sentirse libres.

Además, Oko aprendió a guiar a Tao por los caminos sin ser oficialmente un perro de servicio

Melanie decidió probar suerte e intentar enseñar a Oko a ser un guía, obteniendo resultados positivos y bastante significativos: “Estoy entrenando a Tao para que siga el olor de Oko y entrenando a Oko para que vaya a la izquierda/derecha, pare, etc. Tao sigue a Oko y a este le encanta llevar el liderazgo y guiar a su amigo a lo largo de aceras y senderos; pero en el campo corren juntos libremente”, nos contó.

Hoy en día, Tao es un perro que goza de la vida nuevamente gracias al amor que Mel y Oko han sabido darle

Tao ahora es un perro que se liberó del dolor de su enfermedad y que además ganó un amigo/hermano con el que se divierte y también se mete en problemas. Un perrito que ama la vida y que hace lo que solía hacer desde antes de perder la vista. “Creo que hemos demostrado que, con amor, dedicación y paciencia, un perro ciego puede llevar una vida plena y feliz”, finalizó Melanie.

Bono: más momentos de Tao y Oko juntos

1. El momento exacto en que se conocieron

2. Oko guiando a Tao

3. Expectativa y realidad

4. Paseo de caballito

5. Oko guiando a Tao, pero en video

6. Oko guiando... o jugando con Tao

7. Sígueme, por aquí

8. A veces, Tao es quien lidera al pequeño Oko

9. Comen juntos

10. Duermen juntos

11. Celebran juntos

Queremos conocer a tu perrito. Muéstranos una foto de él o ella y cuéntanos la mejor de las anécdotas que vivieron juntos.

Imagen de portada tao_mr_winky / Instagram
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