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Piel radiante en tres pasos

Piel radiante en tres pasos

Mantener tu piel renovada y limpia de impurezas es más fácil de lo que crees. Y lo mejor: no necesitas ir al dermatólogo o comprar productos costosos. Genial.guru te da el paso a paso para lucir siempre un rostro radiante.

1. Una mascarilla para cada tipo de piel

  • Piel grasa

Mezcla ojuelas de avena con un poco de agua hasta formar una masa pastosa. Úntala sobre tu cara y déjala actuar durante diez minutos. La avena absorbe el exceso de grasa de tu piel y le da a tu rostro una textura suave y fresca. 

  • Piel seca 

Licúa medio aguacate (palta), un huevo y una cucharada de aceite de oliva. Aplica esta mezcla en tu rostro y déjala actuar durante diez minutos. Las propiedades nutritivas de estos alimentos penetran tus poros devolviéndole a tu piel los nutrientes que le hacen falta para estar bien hidratada.

  • Cicatrices de acné

Mezcla el zumo de un limón, un huevo, una cucharada de yogurt sin sabor y una cucharada de miel. Aplica esta mascarilla sobre tu cara y deja actuar durante diez minutos. Estos ingredientes ayudan, hasta cierto punto, a hidratar y regenerar tu piel haciendo menos visibles las cicatrices. 

  • Contra los signos de la edad

Aplica sobre tu rostro pulpa de aloe vera. Sus propiedades extra nutritivas e hidratantes ayudan a retrasar las marcas que el tiempo deja en tu piel. Puedes hacerlo sobre puntos clave como la comisura de tus labios y el contorno de los ojos. Haz esto antes de dormir y deja que surta efecto durante toda la noche. 

2. Rutina de limpieza en 3 sencillos pasos

Estos tres pasos pueden ser llevados a cabo para limpiar cualquier tipo de cutis. Sin embargo, si eres propensa al acné, te recomendamos que no te exfolies. Si lo haces, en lugar de limpiar los poros, activarás las gládulas cebáceas de tu cara favoreciendo la aparición de granitos y barros. 

  •  Abre tus poros. Hierve agua en una olla y viértela en un recipiente plástico. Posa el recipiente sobre una superficie estable y enseguida asoma tu cara sobre el agua. Cubre tu cabeza, de atrás hacia adelante, con una toalla y deja que el vapor abra tus poros. Ten cuidado de no quemarte, el agua debe estar caliente, pero no tanto. 
  •  Exfóliate. Ahora que tus poros están abiertos, es el momento ideal para sacar de ellos las impurezas y deshacerte de la piel muerta de tu rostro. Para exfoliarte puedes usar una crema exfoliante. Si no tienes una de estas en casa, prepárala, es muy simple. En un recipiente mezcla un poco de crema humectante con azúcar. Unta la punta de tus dedos y recorre la superficie de la cara haciendo un suave masaje circular. Cuando termines, déjate la crema por dos o tres minutos y enjuaga. 
  •  Hidrátate. Ahora tu piel está libre de impurezas, pero también le hace falta hidratación. Ayúdala nurtiéndola de la mejor manera. Licúa una cucharada de miel, medio pepino y dos cucharadas de yogurt sin sabor. Unta homogéneamente esta mezcla sobre tu cara. Deja que tu piel absorba los nutrientes durante diez minutos y enjuaga. Si no tienes lo necesario para preparar la mascarilla, simplemente usa tu crema humectante. 

Esta es una sencilla rutina de limpieza que puedes poner en práctica una vez a la semana. Tu piel te lo agradecerá y los resultados saltarán a la vista. 

3. Limpia de adentro hacia afuera

A todos los tipos de piel les viene bien renovarse y limpiarse. Desmaquillarte y usar tónicos o cremas ayuda, pero también hay que limpiarse de adentro hacia afuera. Hidrátate lo suficiente a lo largo del día. Toma agua, evita consumir bebidas muy azucaradas, ya que lograrás el efecto contrario a la limpieza: saturar tu cuerpo de toxinas. 

Foto de portada: Pexels