Genial
Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración
Genial

Qué es el “síndrome de la mamá quemada” y cómo puedes identificarlo

6-55
11k

La maternidad cambia la vida de una mujer para siempre. La crianza de un hijo puede convertirse en una responsabilidad gozosa pero igualmente abrumadora. Cuidar de un pequeño ser humano que necesita atención las veinticuatro horas el día es demandante. Sin embargo, algunas mujeres no solo se dedican al cuidado de los hijos, también tienen labores en el hogar y/o el trabajo y deben cumplir con todas las tareas además de las de ser madre. Y atender tantos flancos puede traer un agotamiento tanto físico como mental.

Genial.guru ha investigado un poco más sobre este problema, cuáles son los síntomas de alarma para reconocerlo y cómo tratarlo adecuadamente.

Qué es el “síndrome de la mamá quemada”

El “síndrome de la mamá quemada” se deriva de lo que se conoce como el “síndrome de burnout” (el cual comenzó como un diagnóstico para trabajadores agotados), que se traduce en un estado depresivo crónico producido por altas situaciones de estrés: una mamá “quemada”, como una máquina que ya no pueden rendir más. La doctora en psicología Sheryl Ziegler dice en su libro Mommy Burnout que el estrés que enfrentan las madres y la carga de culpa que tienen porque sienten que no están haciendo lo suficiente para hacer felices a sus hijos es autodestructivo. Las mamás modernas a menudo están rebasadas de agotamiento, fracaso, aislamiento, dudas y una falta importante de amor propio y, como consecuencia, sus familias se ven afectadas también.

Señales de alerta

Aunque la carga de la crianza suele ser difícil y muchas madres suelen terminar el día realmente agotadas, la doctora Ziegler dice que hay algunos síntomas que podrían lanzar las alarmas en cuanto comienzan a aparecer. Estos son:

  • intensos dolores de cabeza, incluso migrañas, o dolores de espalda;
  • dolores articulares;
  • trastornos gastrointestinales;
  • insomnio;
  • fatiga crónica;
  • sensación de soledad o aislamiento;
  • tristeza profunda o depresión;
  • frustración;
  • ansiedad;
  • persistentes ganas de llorar; y
  • problemas de concentración.

Los pensamientos detrás de una “mamá quemada”

Según un estudio, una mamá que se encuentra en un estado de agotamiento total puede tener, aunque no los exprese, los siguientes pensamientos:

  • Cuestionarse por qué hace lo que hace y ya no se alegra más por el trabajo o la actividad que antes amaba.
  • Pensar que la actividad que hace no vale el dinero que gana o no vale el estrés que le genera.
  • Tener duda de quién será cuando “crezca” pues, incluso a una edad madura, no se siente segura de lograr lo que desea en la vida.
  • Creer que el tiempo para alcanzar sus sueños se está agotando y no sabe bien hacia qué dirección ir, profesional y personalmente.
  • Estar en casa con sus hijos y pensar que debería estar trabajando y viceversa.
  • Cuestionarse el propósito de la vida constantemente y pensar en que si hace algo radicalmente distinto se acercará más a la claridad.
  • Mantener un deseo en secreto, podría ser iniciar un proyecto, escribir un libro, apuntarse a un posgrado, meterse al gimnasio, pero sentir que ya es demasiado tarde para ello.

Quiénes son propensas a padecerlo

Cualquier madre, de cualquier condición o clase social, puede verse afectada por este síndrome. No se trata solo de madres primerizas, incluso las madres más experimentadas pueden sentirse sobrecargadas en algún punto. Además, a diferencia de la depresión posparto, este problema no solo se presenta cuando nace el bebé, sino también puede incidir años después.

Sin embargo, la doctora Ziegler dice que las mujeres más vulnerables o con mayores factores de riesgo son aquellas que tienen dos o más hijos pequeños de edades muy cercanas, o gemelos. También, las madres que están solas y no cuentan con respaldo de su pareja o familia en la crianza.

Cómo solucionarlo

La doctora Ziegler dice que las madres entran continuamente en un dilema: quieren ser buenas madres pero también desearían cuidar más de sí mismas. Ambos pensamientos son absolutamente normales, por lo que la doctora da los siguientes consejos para las madres exhaustas:

  • Es importante aceptar que no existen madres perfectas.
  • Hablar con alguien respecto a sus pensamientos y sentimientos más sensibles.
  • Rodearse de otras madres que podrían compartir su experiencia.
  • Delegar ciertas tareas a la pareja y criar a los niños juntos. En caso de ser madre soltera, pedir apoyo a alguien de su familia o amigos, o contratar una niñera.
  • Pedir ayuda y aceptar la ayuda.
  • Volverse protectora de su tiempo personal.
  • Asumir que hay tareas que sí se pueden hacer y otras no.
  • Enseñar a sus hijos a ser independientes desde pequeños y a no necesitar tanto a mamá para hacer sus propias actividades.
  • Asignar uno o dos días a la semana para estar a solas y hacer lo que desee sin estar con sus hijos.

No es que una madre no ame a su familia, es que es difícil evitar sentirse agotada, sobre todo cuando los niños son pequeños y hay muchas actividades en el día. Sin embargo, es importante que toda mamá recuerde el propósito de su vida e intente conciliar su maternidad con ello, además de que las personas que la rodean la hagan sentir protegida y respaldada.

Si eres mamá, ¿cómo describirías tu nivel de energía común? ¿Has notado signos de estrés que antes no estaban allí? Queremos conocer tu opinión. Y no olvides compartir este contenido con una mamá que pueda estar en problemas.

6-55
11k
Compartir este artículo