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8 Hábitos tóxicos que te están robando la felicidad día tras día

La falta de dinero o de entretenimiento no son impedimento para ser felices. En realidad, son nuestros hábitos tóxicos los que nos amargan la vida y nos roban la alegría. Ya es hora de que aportemos luz a este tema, ya que si sabes lo que estás haciendo mal, te será más fácil dar el primer paso para detener prácticas autodestructivas y ampliar espacios para que entre la felicidad.

Genial.guru te propone eliminar los siguientes 8 hábitos. Además, encontrarás algunos consejos sobre cómo comenzar a cambiar las reglas que los rodean porque, al fin y al cabo, nuestra felicidad es algo que nos compete solo a nosotros mismos.

8. Bloqueas tus sentimientos

Con frecuencia, nos dicen que no debemos mostrar emociones desagradables. Esta historia suele empezar en la infancia: oímos cosas del tipo “No llores” o “No estés triste por eso”. Poco a poco, aprendemos a esconder nuestras emociones negativas, pero este comportamiento, normalmente, conduce a una peor experiencia de nuestra vida.

Según señalan los expertos, luchar contra nuestras emociones negativas nos hace insensibles a las positivas porque no podemos elegir lo que queremos o no sentir. Nos lleva también a una comunicación y relaciones peores, afectando a muchos aspectos del día a día: vale la pena mencionar que el bloqueo emocional puede provocar una serie de problemas para la salud. Existen muchas formas no tóxicas de permitir sacar a flote los sentimientos, por ejemplo, bailar es una de ellas.

7. No te permites a ti mismo cometer errores

No debemos olvidar que incluso algunos de los inventos que han cambiado nuestras vidas aparecieron por accidente. El marcapasos, el horno de microondas e incluso la penicilina están dentro de este grupo de casualidades. Es más, puede parecer genial escribir en un tu CV que eres un perfeccionista. ¿Pero de verdad eso te hace más feliz en la vida real?

No lo creemos porque constantemente estás tratando de alcanzar un ideal, que en realidad no existe. E incluso el error más pequeño puede deprimirte y provocar ansiedad, trastornos alimenticios y otros problemas de salud. Tienes que permitirte errar y cambiar tu actitud hacia el fracaso. Para que todo resulte más sencillo, simplemente recuerda las palabras de Thomas Edison: “No he fallado 10 000 veces. He encontrado con éxito 10 000 maneras que no funcionarán”.

6. Prefieres ser la víctima

Hacer que otras personas o situaciones sean la causa de tus problemas es una manera rápida de caer en la infelicidad. Es fácil culpar a todos y a todo a tu alrededor: ¿llegaste tarde al trabajo? No fue mi culpa, hubo un atasco. ¿No puedes permitirte unas vacaciones? No es por mí, es simplemente que ellos no quieren pagarme más. Desde esta posición, nunca podrás controlar esas “circunstancias injustas”.

Echemos un vistazo más de cerca a la primera situación para ver las cosas con más claridad. Cuando dices que el problema fue el tráfico en la carretera, tú no puedes hacer nada al respecto. Porque los autos también seguirán circulando mañana, pasado mañana y muchos días más. ¿Piensas llegar tarde todos los días de tu vida?

Pero cuando reconoces que eres tú el responsable por haber llegado tarde, esto te aporta un montón de variables. Puedes optar por levantarte más temprano o pedirle a tu jefe que mueva tu horario laboral. Incluso puedes optar por apuntarte al gimnasio cerca de su oficina por la mañana para así llegar a la oficina a tiempo justo después. Trata de mirar todo lo que ocurre en tu vida desde esta perspectiva y así comenzarás a ver oportunidades en vez de obstáculos.

5. Guardas rencor

En primer lugar, los rencores pueden tener efectos negativos para la salud, desde una depresión leve hasta problemas cardiovasculares agudos. Y es un poco difícil ser feliz cuando estás deprimido o sufres de problemas cardíacos.

En segunda instancia, debes comprender que debe haber un problema más profundo si reaccionas de esta manera. Puede ser cualquier cosa: desde una baja autoestima hasta otros problemas que te hacen sentir incómodo con esto. Un pequeño ejemplo: si alguien te dice que eres estúpido, ¿te dolería si sabes con seguridad que esto no es cierto? ¿A qué no? Es una gran oportunidad para ti ser consciente de esto. Si lo eres, puedes trabajar en tu autodesarrollo cuando sientes que alguien te ha herido.

Por último, te haces daño, simplemente, a ti mismo. Recuerdas la situación negativa, la repites constantemente en tu mente y te sientes enojado o impotente una y otra vez. Estás perdiendo tu valioso y precioso tiempo y energía en algo que ya no puedes cambiar. ¿No es mejor ir a un especialista, aprender a dejarlo ir y llenar tu vida de cosas más agradables?

4. Crees que sabes leer las mentes

A menos que seas un vampiro, una sirena o un humano humilde pero con muchos dones, nunca podrás saber realmente lo que otros están pensando. Sin embargo, los pensamientos del tipo “Me ven tan estúpido” o “Probablemente, están pensando que soy demasiado aburrido”, pasan por nuestras cabezas a diario.

Aquí van algunos consejos sencillos para este tipo de situaciones: no optes por humillarte a ti mismo, sino cree que la gente piensa lo mejor de ti. Esta perspectiva aumentará tu autoconfianza y te ayudará a comunicarte abiertamente. También notarás que es más fácil pedir ayuda cuando no te recreas en suposiciones.

3. Te enfocas en el éxito de los demás

En la era de las redes sociales es muy difícil no caer en la “trampa de las comparaciones”. Nuestra ropa no luce tan elegante como las que llevan otras chicas en Instagram, no viajamos tanto como lo hacen otros y nuestra relación no es tan perfecta. Anhelar todas estas cosas fácilmente puede hacernos infelices, pero no te debes olvidar de algo importante.

Para empezar, las personas solo muestran aquello que quieren que los demás vean. No hay garantía alguna de que sus vidas sean tan ideales. Es más, hay un mundo lleno de pruebas de que su realidad no es tan idílica como ellos muestran en Facebook o Instagram. Y finalmente, mientras estás constantemente ocupado siguiendo la vida de terceros, descuidas la tuya y pierdes el tiempo que podrías dedicar a construir tu propio éxito.

Te proponemos que aflore la conciencia en tu propia vida. Prueba el siguiente método sencillo para emprender este camino. Cada día, debes darte cuenta y apuntar al menos 5 cosas que has logrado y de las que te sientes orgulloso. Esto te ayudará a ver el valor en tu vida y seguir adelante.

2. Dependes de las opiniones de los demás

Tómate un minuto para reflexionar sobre con qué frecuencia tratas de causar una “correcta” impresión a los demás. Y con qué frecuencia eso te aporta felicidad. Si ves que la balanza no se inclina a tu favor, ya va siendo hora de reconsiderar tus valores y comenzar a elegirte a ti mismo. Porque, según afirman los expertos, las personas que dependen de la opinión de los otros son más propensas a sentir ansiedad y caer en depresión, no siendo capaces de defender sus propios límites y espacio personal.

Solamente piensa en ello: a veces queremos impresionar a las personas que ni siquiera nos gustan o demostrarles algo a aquellos que realmente ni nos importan. De ahora en adelante, debes hacerte la siguiente pregunta en cada caso concreto: “¿Me siento bien yo haciendo esto o lo hago por los demás?”. Incluso apuntar las respuestas para construir un esquema sobre “mi vida” versus “no mi vida”. Los resultados pueden llegar a sorprenderte, pero eso te motivará a seguir adelante y confiar más en ti mismo.

1. Permites que tu pasado y futuro penetren en tu vida

No estamos tratando de decir que pensar en el pasado o en el futuro nos hace infelices, pero es mejor evitar quedarnos atrapados allí. Vivir en el pasado, por regla general, revela que albergas algunos problemas no resueltos que todavía te hunden. Mientras enfocarte por completo en el futuro significa que tienes problemas de ansiedad.

Es más, este estudio reveló que las personas que se centran en el presente son más felices y se sienten más conectadas con los demás. Existe un simple ejercicio que puede ayudarte a vivir en el “aquí y ahora”:

  • Concéntrate en escuchar. Trata de percibir cada sonido: lejano, cercano, silencioso o fuerte. Presta atención a los sonidos más distantes y aquellos que provienen del silencio.

  • Después, pasa a explorar olores: fuertes y ligeros, olores que van y vienen.

  • Observa las nubes pasar. Intenta percibir tantos detalles como puedas. Describe las formas para ti mismo, en tu interior.

En tu opinión, ¿qué otras cosas te separan de tu felicidad? ¿Y qué es lo que te ayuda a superar estos problemas? Comparte tus reflexiones en los comentarios.

Imagen de portada vantroyanovsky / Instagram
Ilustrado por Yekaterina Ragozina para Genial.guru