12 Historias de niños que les dieron a los adultos una lección de amabilidad

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hace 3 horas
12 Historias de niños que les dieron a los adultos una lección de amabilidad

El mundo sigue funcionando porque, a pesar de todo, los adultos les enseñamos valores a los niños; valores que ellos, a su vez, les enseñarán a la siguiente generación cuando les toque “ser grandes”: empatía, amabilidad, bondad. Saber y entender que no estamos solos y que si actuamos bien nos beneficiamos nosotros y también ayudamos a los demás.
Pero a veces, son algunos niños de buen corazón los que les dan una lección de empatía a los adultos que los rodean, como ocurre en estas historias que compartieron lectores de Genial.

Cuando yo era chiquita me llevaba a casa cada animalito que encontraba... Lo digo haciendo 🤣

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  • Mi hija de seis años decidió que no podíamos dejar en la calle a unos gatitos abandonados, así que ahora tenemos dos gatos y nos ocupamos de dar en adopción a los otros cuatro.
  • A pocas cuadras de mi casa hay un depósito para ropa en buen estado: las personas que quieren donar ropa, la meten adentro de ese depósito (es como una caja grande de plástico), y si alguien necesita, retira alguna prenda. Generalmente, la municipalidad lo revisa una vez a la semana y lo distribuye en comedores o albergues. El tema es que cuando voy a buscar a mi hija al colegio tengo que dar una vuelta innecesaria para no pasar por el depósito de ropa, porque mi hija quiere donar lo que lleve puesto. Estoy orgullosa de ella, pero no puede donar todas sus camperas.
  • Mi hijo de ocho años vio un documental sobre los dinosaurios y ahora está preocupado porque cree que todos los perros del mundo (incluyendo el nuestro) se pueden extinguir.
  • El otro día estaba conversando con mi marido y me puse a criticar a una compañera de trabajo que nos hace la vida imposible a todos. Nada grave, pero no sabía que mi hija estaba cerca. Me interrumpió y me dijo: “No sabés si esa mujer está viviendo un mal momento, mamá”. Luego abrió la heladera, agarró su jugo y se fue. Mi marido y yo nos quedamos mirándonos, sin saber qué decir. Pero tenía razón, no lo sé.
  • Esto me dio mucha risa y mucho orgullo: llevé a mi nene de tres años por primera vez de compras conmigo. En medio del supermercado había un empleado que tenía un montón de latas en el suelo, y las iba acomodando en el estante. Mi hijo se soltó de mi mano y con un gesto muy serio intentó levantar una lata para ayudar al chico. El empleado se rio, le agradeció y le sacó la lata. Creo que mi hijo pensaba que el chico tardaría mucho, y quiso “aliviarle la tarea”.
  • Mi hija de ocho años destinó parte de sus pequeños ahorros para comprarle una manta y una almohadanuestro perro (nuestro perro tiene su cucha, pero mi hija insistió).
  • Mi sobrino de cinco años empezó el preescolar este año. Un día volvió serio, nada que ver con su personalidad normal. Le pregunté qué pasaba y me dijo que un compañerito siempre se sentaba solo. Al día siguiente llevó dos galletitas extra en la mochila, para convidarle a ese nene.
  • Mi hija de siete años vio a una señora mayor en el súper contando la plata. Cuando salimos, me preguntó si podíamos volver. Pensé que se había olvidado algo. Quería usar sus ahorros para pagarle la compra a la señora. No alcanzaba, por supuesto, pero igual insistió en darle lo que tenía “para que no esté preocupada”. La señora no se lo aceptó y le dijo que simplemente había llevado poco dinero esa vez, pero se emocionó mucho y me felicitó por mi hija.
  • El hijo de un amigo, de nueve años, se enteró de que un compañero no iba a ir a su cumpleaños porque no tenía regalo. Entonces les dijo a todos sus compañeros que ninguno debía llevar regalo.
  • Mi hija de seis años escuchó que el papá de una amiga se quedó sin trabajo. Esa noche me pidió que no pidiéramos delivery por un tiempo. Quería juntar esa plata para comprarle útiles a su amiga. No entendía bien la situación (de hecho, la amiga no necesitaba útiles y la mamá sí trabajaba), pero sí que alguien la estaba pasando mal.
  • Me contó mi vecina que su nena de cuatro años, la vio un día llorando por el estrés (cosas del trabajo, de la familia, lo de siempre). Se le acercó con un dibujo de un garabato y le dijo: “acá dice te amo mamá”. No resolvió el problema, pero cambió el día completo.
  • Cada vez que llueve, mi hijo de nueve años me pregunta por un señor que a veces duerme debajo del toldo de un negocio. Realmente se preocupa. Yo me divido entre dos sentimientos: tranquilidad porque mi hijo es una persona capaz de sentir empatía por los demás, y preocupación (temo que esa empatía se vuelva exagerada y termine pasándola mal por todos los males del mundo que simplemente no puede resolver). Como sea, prefiero esto, me da mucha paz que mi hijo no sea egoísta.

¿Alguna vez un niño te dio una lección de bondad? ¿Conoces niños tan empáticos como los de estas historias?

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Comentarios

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Igual, la nena que escuchaba la conversación de los padres, será muy empática pero no es muy educada =D

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Los niños no tienen filtros, dicen las cosas como las piensan y sienten. Quizá deberíamos ser todos más así, no creen?

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Una lástima que muchos pierden esta empatia. Uno lee los comentarios en Internet y todos parecen egoístas 😞

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